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La Mañana estafa

Con el cuento de la boleta ganadora estafan jubiladas

Una mujer finge ser analfabeta, pide ayuda y entrega una nota donde se advierte que podría ser estafada. Del engaño pasa al robo.

Las modalidades de estafa y robo, combinadas, son muy utilizadas para hacer caer a jubiladas que de buena fe quieren brindar una mano. Ser honestas y solidarias les termina jugando en contra y ya hay dos casos en Cipolletti.

Leticia tiene 74 años. Está jubilada, es abuela, lúcida, buena persona y amable. En definitiva, hay cualidades que terminan siendo un punto débil porque el delincuente ve su oportunidad en aspectos que detectan con gran facilidad en sus víctimas.

Lo cierto es que el miércoles a la tarde, Leticia caminaba por el centro de Cipolletti cuando se le acercó una mujer de unos 60 años o que al menos los aparentaba por su actitud corporal y la forma tan humilde vestir.

La mujer paró a Leticia con mucho respeto y le explicó que no sabía leer ni escribir y que su patrón le había dado una nota que tenía que llevarle a una persona que le había indicado y que vivía en la calle Los Pinos, pero que ella no sabía cómo llegar por lo que le extendió el papel.

A Leticia, la mujer la conmovió por su extrema vulnerabilidad, lo que no sabía que todo era parte de un plan.

El texto que le entregó era tremendo. Literalmente decía: “ahí te mando a la india de mierda esta que no sabe ni leer ni escribir, dale unos mangos, total no sabe ni contar, y quédate con la boleta ganadora del premio”.

La jubilada cipoleña quedó horrorizada al leer el papel porque advirtió que esa pobre mujer estaba por ser víctima de una estafa, además de toda la descalificación por su condición de analfabeta.

La boleta que tenía la humilde trabajadora era de un famoso juego de azar y los números figuraban como ganadores, según pudo confirmar Leticia al buscarlos en el celular.

Hasta ese momento, la cipoleña no había advertido en ningún momento que estaba mordiendo el anzuelo de una estafa y la boleta del juego de azar era trucha, pero estaba muy bien hecha.

Comisaría Cuarta Cipolletti
Comisaría Cuarta de Cipolletti.

Comisaría Cuarta de Cipolletti.

Ante este escenario, Leticia le contó que la estaban por estafar, le explicó lo que decía el texto que le había dado el patrón y la humilde mujer le pidió que la ayude porque tenía que ir a la terminal y no quería andar con la boleta. De hecho, le insistió para que se lo guardara, lo que a Leticia le generó cierta incomodidad, pero ante la insistencia de la pobre mujer, Leticia accedió y la llevó hasta su casa para que sepa donde vive.

Lo pactado fue que al día siguiente, la mujer pasaría a retirar la boleta acompañada de algún familiar, más instruido.

Una vez que llegaron a la casa de la abuela cipoleña, la estafadora lentamente había comenzado a tomar muy astutamente el control de la situación.

Así fue que le pidió a Leticia que guardara la boleta debajo del colchón de la cama por lo que la mujer fue hasta su habitación y lo guardó. En paralelo, la estafadora aprovechó para abrir cajones y revisar.

Luego, pidió ir al baño y se demoró, Leticia, que no sospechaba nada, supuso que estaría descompuesta. Luego volvió y tras saludar y agradecer, la humilde mujer se retiró.

Leticia, consternada por la situación vivida, llamó por celular a su hijo que es docente universitario que de inmediato advirtió que algo raro había detrás de todo eso por lo que le dijo a su madre que se encerrara y que no le abriera la puerta a nadie que él iba en camino.

Mientras tanto, le sugirió que revisara si le faltaba algo, por lo que con el corazón acelerado la jubilada comenzó a explorar todo lo que estaba a mano y luego lo de valor.

Al llegar al placard de su habitación notó algo raro y cuando revisó los cajones observó que le faltaba un sobre que tenía escondido debajo de la ropa y que contenía 4.000 dólares. Todos sus ahorros para afrontar algún imprevisto y sobrevivir en un país cuya economía maltrata mucho a los jubilados.

Este jueves, la mujer acompañada de su hijo formalizó la denuncia en comisaría y según confió el docente universitario ya habría otra víctima más de esta modalidad delictiva, pero por un monto que ronda los 20 mil dólares.

Leticia mastica bronca, lamenta no haber advertido antes la maniobra y pasará las fiestas tratando de digerir lo sufrido por ser solidaria.

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