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La Mañana inseguridad

Inseguridad en Parque Industrial: una familia sigue recibiendo amenazas tras un brutal ataque

Aseguran que no se realizan los patrullajes asignados a raíz de las amenazas. El temor, la bronca y el dolor de la familia que denunció intento de homicidio continúa.

La familia que el pasado 10 de marzo fue víctima de un brutal ataque, donde les gatillaron con tumberas y golpearon salvajemente, denunció amenazas por parte de los mismos agresores. A pesar de los anuncios de mayor seguridad, aseguraron que el barrio Parque Industrial sigue siendo un territorio marcado por la inseguridad y desprotección.

"No puedo dormir, estoy atenta a cualquier ruido que haya, es insostenible", dijo Cristina, una de las víctimas. Desde aquel episodio, los hostigamientos no han cesado: "el 13 de marzo uno de ellos se paró afuera de mi casa, lo tengo filmado. El 19 corretearon a mi hijo de 15 años cuando lo mandé a comprar pañales para mi bebé de un año a una despensa sobre calle 1". Fue a la comisaría y le hicieron un acta de denuncia judicial, en referencia a la denuncia inicial por intento de homicidio, donde se solicitaron rondines.

"El 21 vino por primera vez el móvil, pero al mediodía y para que le firmen, porque no pasaban por fuera de mi casa, en sector Huertas". Cristina denuncia que su familia vive con miedo: "Tengo una mano inutilizada, no puedo estrujar el trapo ni lavar los platos, además soy escritora, sigo trabajando con dolor. Nos siguen mostrando armas descaradamente como un recordatorio, si un día se les ocurre disparar? Caminan por el barrio con total impunidad, mientras nosotros tenemos que estar encerrados, y la policía demuestra su inoperancia".

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Amenazas y hartazgo

La gota que rebalsó el vaso fue este jueves 3 de abril, cuando tuvieron un episodio aún más grave con uno de los hombres implicados en el ataque que denunciaron como intento de homicidio. "Mi hijo mayor acompañó al de 15 al Salón de Actividades Físicas (SAF), y en la peatonal el que apodan el 'baboso', se levantó la remera y le mostró un arma, entre insultos lo invitaba a que se acerque", relató. Acto seguido, indicó que cuando sus hijos volvieron desesperados a la casa, llamaron a la policía. "La respuesta fue que no había móviles, lo mismo que el día que nos gatillaron, esa respuesta me partió, me hizo revivir todo otra vez, el miedo de que alguien venga y dispare contra mis hijos", dijo Cristina.

En un estado de desesperación, cuando volvió a llamar a la policía les indicó: "Me tenían que cuidar porque el 21 de marzo habían asignado a una patrulla para que haga rondines. Recién a las 20 me devolvieron la llamada, me preguntaron donde estaba el 'baboso', que lo estuvieron buscando todo el día, a los cinco minutos me llamaron de nuevo para preguntarme si yo quería que lo entrevisten, me sentí burlada, le dije no creo que te diga que amenazó a mi hijo o que tenga el arma encima".

En referencia a la organización de vecinos de Parque Industrial que cortaron ruta 7 hartos de la inseguridad, que suscitó la visita del ministro de seguridad, Matías Nicolini dijo que hubo un "show de motos y patrullas que duró solo unos días", y advirtió que ha surgido la idea de ir a hacer justicia por mano propia a los delincuentes identificados. "Hay comentarios de que hay que prender fuego la casa, pero son duplex, le arruinás la vida a diez familias por un delincuente, en ese sentido no avalo eso, no quiero arriesgarme a perjudicar un vecino que no tiene nada que ver".

Vecinos de Parque Industrial reclamaron más seguridad.mp4

Las secuelas del ataque también fueron físicas, porque Cristina sufrió una grave lesión en la mano cuando el hombre que apuntaba a su hijo la golpeó con el arm. "El dedo me quedó colgando, me rompieron el flexor, la articulación, y en el hospital Heller me dijeron que necesito una cirugía, pero el traumatólogo me fue sincero, que para cuando consiga turno el dedo iba a quedar fijo. Incluso todavía busco para kinesiología, está colapsado y no dan, pero en una privada la consulta cuesta 25 mil pesos. Yo soy escritora, trabajo con mis manos, tengo un bebé, uno de cinco, el dolor es permanente", aseguro y también agregó que su marido fue operado por las patadas que le sacaron un diente.

Además, la crisis afecta las dinámicas de toda la familia."Los adolescentes están encerrados, uno tuvo que dejar el trabajo en la barbería porque queda cerca de la casa de uno que nos atacó. Mi marido no ha podido salir a vender hielo en la camioneta, solo lo imprescindible para comprar comida porque no nos quiere dejar solos, dice que lo acompañemos, y le dije que no, porque tendría que sacar a mi bebé que va a cumplir 2 años. Es andar escapando cuando no hemos hecho nada", resumió y agregó: "Me quedo en mi casa y si me vienen a matar, que sepan que yo avisé".

Sostuvo que uno de los implicados, que vive en el barrio La Sirena, fue demorado en la calle por un hecho delictivo, y además cuenta con denuncias de violencia de género: "No entiendo cómo puede ser que a un hombre que le hice la denuncia por intento de homicidio lo dejan suelto cuando lo encontraron por tenencia de arma de fuego".

"Estoy cansada de las promesas, nuestra vida se volvió un caos, ¿Qué están esperando? ¿Que me maten para que los deje de molestar, o que me canse y me vuelva una asesina?", protestó Cristina, desesperada ante la falta de acciones por parte de la justicia y el asecho cotidiano de sus agresores.

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