La Isla maldita que desató un conflicto limítrofe entre Neuquén y Río Negro
Una isla que aparece y desaparece en aguas del río Limay provocó un enfrentamiento entre dos emprendedores por su posesión y explotación. Hubo amenazas, armas y denuncias cruzadas por usurpación tanto en el justicia neuquina como en la rionegrina.
La investigación fiscal, de uno y otro lado del río, avanza con recaudos porque en el horizonte asoma un conflicto limítrofe por cinco hectáreas de tierras que con las crecidas del río a veces quedan sumergidas.
Por ahora, aguardan informes oficiales de los organismos de referencia para intentar avanzar, pero todo parece encausar el conflicto para que sea resuelto por la Corte.
La 131 A
Para que usted lector se ubique, hay un grupo de islas frente al Paseo de la Costa, la 130 A y B y 131 A y B. Obviamente están dentro del cauce del río Limay.
Según referencias geográficas, todo lo que está de la mitad del cauce hacia el Sur es de Río Negro y lo que está al Norte es de Neuquén.
La regla parece ser salomónica, pero todo es mucho más complejo a tal punto que hay oficinas que están a las corridas para tratar de argumentar con criterio certero su soberanía.
Génesis
Hace unos meses, un emprendedor neuquino dedicado al turismo firmó un comodato con Pablo Mander quien supuestamente tiene escrituras de esas tierras registradas en Catastro de Neuquén.
A Mander, el gobierno de Neuquén le adjudicó varias islas ubicadas en las aguas del Limay.
Estos islotes serían parte de las denominadas “islas de la gobernación del Neuquén”. Las mismas habrían sido entregadas por Nación a la provincia a principios del siglo pasado, al poco tiempo de que la capital neuquina se asentara en la Confluencia.
Todo parece indicar que sería así, pero sobre la mesa todavía no hay ninguna constancia que lo ratifique.
Por lo que pudo averiguar este medio, Mander habría adquirido dichas tierras en la década de 1990, pero recién el actual gobernador, Omar Gutiérrez, se las terminó asignando oficialmente.
“Al parecer, Mander quiere hacer una suerte de Nordelta sobre el Limay, pero no se percataron que parte de esas islas son de Río Negro”, confió un alto funcionario rionegrino a LMN.
No obstante, Mander firmó un comodato a un emprendedor turístico neuquino que pretendía desarrollar distintas actividades acuáticas, perotras desembarcar en la isla 131 A tuvo serios problemas. Esto ocurrió el mes pasado.
¿Qué ocurrió? Se le apareció un emprendedor rionegrino que tiene ganado menor y caballos en esa isla y le pidió a lo gaucho que se vaya. Incluso, hubo gente armada de acuerdo a la denuncia radicada en la fiscalía neuquina.
Denuncias cruzadas
El emprendedor turístico fue a la Justicia de Neuquén y radicó la denuncia por amenazas ante el fiscal Diego Azcarate, a quien también le cayó Pablo Mander que denunció usurpación.
Pero del otro lado del río, las aguas también están revueltas. El emprendedor denunció usurpación ante el fiscal rionegrino Guillermo Ibáñez y presentó documentación de que su familia está sobre esa isla desde hace unos 70 años.
Azcarate, sin saber nada de esto, fue a realizar una inspección ocular a la isla junto con la policía neuquina y se toparon con la policía rionegrina que estaba custodiando el lugar.
Ante el conflicto de intereses que estaba a la vista, Azcarate e Ibáñez mantuvieron comunicación telefónica y ahí se pusieron al tanto de las denuncias cruzadas y del conflicto limítrofe que enfrentan.
Cada uno requirió información a los organismos respectivos de las provincias en litigio.
Aparece y desaparece
De acuerdo a lo relevado por LMN, Catastro de Río Negro ya confirmó a la fiscalía que la isla 131 A está al sur del cauce y el emprendedor figura inscripto como marca la ley.
Por su parte en Neuquén, los organismos respectivos todavía no remitieron los informes del caso que solicitó el fiscal a principios de noviembre.
Sí se pudo saber que para Recursos Hídricos “esa isla aparece y desaparece de acuerdo al caudal del río por lo que no tendría que haber nada ahí”, confió un funcionario neuquino bajo absoluta reserva.
Por su parte, Tierras de Neuquén,está desempolvando viejo mapas para tratar de dar una repuesta catastral al fiscal Azcarate que ya les reiteró por segunda vez el pedido de informe.
La situación ha generado tal tensión que el fiscal de Estado de Neuquén, Raúl Gaitán, también se estaría documentando y preparando una estrategia para salir a dar batalla por el territorio neuquino.
Del otro lado del río, no se quedaron atrás. Los rionegrinos están en pie de guerra para defender el islote en disputa.
Todo apunta que las diferencias cartográficas, de existir, porque todavía Neuquén no brindó información oficial en fiscalía, terminará en un conflicto limítrofe que recaería en manos de la Corte.
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