Preso "el chancho", ¿y los que le dan de comer?

Bebote Álvarez, barra del Rojo, en la cárcel y los que lo solventan, libres.

Gerónimo Silva

deportes@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Hace algunas semanas, el líder de la barra brava de Independiente, Pablo “Bebote” Álvarez, habló de las internas que dividen al club y acusó a Hugo Moyano de extorsionarlo así como a su hijo Pablo, miembros de la comisión directiva del club. Detrás de la acusación de un personaje de escasa credibilidad hay una historia negativa que no parece dar señas de cambiar: las barras bravas.

Bebote arrancó su nefasta carrera en los 90, cuando empezó a formar vínculos y a adquirir relevancia en el entorno de la barra del Rojo. Pero en 1999 vio interrumpido su ascenso ya que debió cumplir 4 años en prisión para salir en 2003 con una idea fija: hacerse del control de la barra del Rojo. Para ello enfrentó a otro líder de la barra, el Gordo Raúl, quien fue asesinado en circunstancias que aún se desconocen, ese mismo año. Con el asesinato de su oponente Álvarez logró su cometido y concentró todo el poder de la barra del club de Avellaneda.

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Con la suma del poder de la barra, Bebote consiguió hacer nuevos contactos y formó parte de lo que se denominó Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), una agrupación formada por barras de distintos clubes que curiosamente pugnaba “para que no haya violencia en el fútbol”. Mediante esta ONG consiguió entradas para disfrutar del Mundial 2010 en Sudáfrica, donde tras el seguimiento de la Justicia y los desmanes protagonizados por miembros de HUA siguió su deportación. La agrupación se disolvería antes de la Copa del Mundo de Brasil 2014 por divisiones internas y el reclamo a la dirigencia de AFA de más entradas para el Mundial.

Pero las cosas para Bebote en el plano local serían más complejas luego de su regreso de Sudáfrica. En 2012 la presidencia del Rojo quedó en manos de Héctor Cantero, que se propuso limpiar el club de barras. El violento líder decidió tomarse vacaciones y abandonar su posición a favor de César Rodríguez, un conocido de Bebote que había salido de prisión. Pero cuando quiso regresar, un año después, Rodríguez no quería dejar la posición de poder que había obtenido y su fin fue similar al del Gordo Raúl una década antes: lo balearon después de un partido. Una vez más, la barra era de Bebote.

Con la llegada de Pablo y Hugo Moyano a los Diablos, todo empezó de la mejor forma con Álvarez, que colaboró en su campaña. Las cosas cambiaron luego de que el ex líder de HUA manifestara sus intenciones de postularse como dirigente. Esto no cayó bien en los Moyano, que a la postre contrataron a Ariel Holan, quien en 2017 terminaría de desnudar los manejos delictivos que tenía Bebote.

En un escandaloso episodio, interceptó al entrenador y le pidió lo que consideró una “contribución” de diez mil dólares al plantel, pero Holan se negó. Allí aparecieron las amenazas que el DT denunció luego cuando puso en duda su continuidad en el club y que condujeron a Álvarez a la prisión.

Desde este lugar habló hace algunos días en la búsqueda quizás de hundir a alguien más para salvarse. Pero una pregunta surge luego del episodio con Holan: ¿qué hubiera sucedido si los éxitos deportivos no garantizaban al DT su continuidad en Independiente? Lo más probable es que Bebote hubiese seguido con su manejo como muchos otros barras. Porque nunca existió voluntad de erradicarlos, sino más bien un episodio que pudo complicar en lo deportivo y en la imagen del club que se debió arreglar. Pero en el fondo otros Bebote lo reemplazarán porque, como él mismo afirmó , está preso “el chancho” y libres “quienes le dan de comer”.

4 causas penales tiene Bebote.

Ninguno de estos procesos en su contra prosperó, ya que las causas terminaron archivadas. La única que tiene vigente es la que lo investiga por extorsión luego de la denuncia del técnico Ariel Holan.

“No soy yo quien les paga las cosas a los pibes, el que les da los micros. ¿Quién es el jefe: el chancho o el que le da de comer? Yo soy el chancho y acá lo estoy pagando, en un corral”, dijo Bebote Álvarez, que acusó a los dirigentes de financiar la barra brava.

El mapa de las barras de la zona

Los clubes de la zona no son la excepción en el fenómeno de los barrabravas, aunque no tienen la magnitud que adquieren los Bebote Alvárez y cía. Los tres representantes del Federal A cuentan con “bandas” propias, que hacen el aguante... y a veces también lío.

La barra de Independiente se denomina La Banda del Rojo y recientemente protagonizó un incidente que, por suerte, no pasó a mayores. En el ingreso del micro de Cipo a La Chacra apedrearon el colectivo que llevaba los jugadores, por lo que la Policía debió actuar y sólo hubo que lamentar algunos vidrios rotos.

En Cipolletti, hay dos facciones. La barra principal se llama La 69 y el año pasado se enfrentó con la Policía en el partido ante Villa Mitre. Los incidentes obligaron a parar el partido primero y a suspenderlo definitivamente luego. Se reanudó otro día y allí se produjo un hecho inédito: convivieron en una misma tribuna las dos hinchadas del Capataz (la otra es La Banda del Tigre). Pacto mediante, reinó la paz. Ocupan distintos sectores y en La Visera hay una tensa calma. Roca, por su parte, cuenta con dos grupos: La 14 y Los Pibes de la Evita.

“No se dio cuenta de que los tiempos cambiaron”. Gustavo Grabia. Periodista deportivo especialista en barrabravas

Bebote Álvarez fue el barra más influyente de la violencia en el fútbol en la Argentina con los mejores contactos desde el año 2008 hasta fines del año pasado. Su carrera delictiva en la tribuna de Independiente comienza a fines de 2003 cuando sale de prisión y toma la jefatura de la barra de Independiente. Su verdadero poder se empieza a forjar en 2008, cuando comienza a hacer acuerdos con la política municipal de Avellaneda; luego extiende sus vínculos a la zona sur del conurbano bonaerense. A partir de la creación de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), su contacto trasciende hasta el poder político central.

Durante diez años Bebote se rió de la Justicia, de los funcionarios de seguridad, de los dirigentes de Independiente. Condicionó todo lo que tenía que ver no sólo con Independiente sino también a nivel de la Selección argentina en lo que refiere a la reventa de entradas y todos los negocios de la barra que eran manejados por él.

No se dio cuenta de que los tiempos cambiaron y el año pasado quiso redoblar la apuesta, pero cayó preso luego de amenazar a Ariel Holan para recibir dinero. Está bien preso, en mi opinión, ya que es líder de una asociación ilícita, pero lo tiene que confirmar la Justicia. Su caso actualmente está siendo revisado por la Cámara que, si confirma lo que definió la primera instancia judicial, Bebote quedará preso hasta el juicio oral.

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