Rebelde y libertario

El recuerdo de una charla con el escritor, quien murió a los 91 años. Osvaldo Bayer escribió con el objetivo de buscar la verdad histórica.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén. “El intelectual debe salir a la calle a enfrentar la injusticia”, me dijo el escritor y periodista Osvaldo Bayer, quien murió el lunes a los 91 años, durante una de las tantas charlas que mantuve tanto en su casa de Arcos y Monroe del barrio de Belgrano como en sus constantes visitas a Neuquén para hablar de sus libros o acompañar a las organizaciones sociales y de derechos humanos.

Ese “rebelde esperanzado” -como lo definió el periodista Germán Ferrari, autor de la biografía sobre el autor de La patagonia rebelde, que se publicó este año- sostenía que no hay democracia donde hay pobreza, hambre, desocupación. Y le reclamaba a la sociedad buscar en la historia a los verdaderos ejemplos “benefactores de la sociedad” y no a esos héroes fabricados por los poderes.

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Bayer les pedía a los intelectuales salir a la calle, hablar con las mujeres en el mercado, con los adolescentes y en los colectivos con los seres aislados y silenciosos.

Su obra siempre tuvo como premisa la búsqueda de la verdad histórica, el reflejo de las diversas sociedades en sus distintas éticas. Precisamente utilizaba la palabra ética para referirse a las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle. “Las Madres son el triunfo de la ética”, afirmaba sobre esas mujeres que salieron a la calle a reclamar por sus hijos desaparecidos.

En una de esas charlas en El Tugurio, como llamó a la casa de Bayer su amigo Osvaldo Soriano, me contó que su padre socialista fue quien le abrió las puertas del universo intelectual. “Me incitó a leer, para así aprender a navegar con la literatura y entusiasmarse con la ciencia”. Estudió medicina para conocer el cuerpo y filosofía para conocer el alma. Cuando se volcó al periodismo fue con la intención de lograr un estilo claro “fiel a la realidad y no a las ideologías”.

Paradojas de la vida. Compartió su infancia en el barrio Belgrano con los alemanas exiliados. En 1974, amenazado por la Triple A, se exilió en Alemania. En eso pensó cuando viajaba en el avión que lo llevaba a su destierro. “Lo que habrán pensado esos alemanes que debían dejar su patria por oponerse a la dictadura brutal del nazismo. Cuando me vi expulsado de mi país me invadió una profunda tristeza por la injusticia. Me sentí humillado ante aquella ‘condena a muerte’.

Bayer caminó las calles con rebeldía y esperanza y, como pocos, ha iluminado la historia.

Osvaldo Bayer

Una obra donde la palabra se alzó contra la injusticia

La obra de Osvaldo Bayer, nacido en Santa Fe el 18 de febrero de 1927, se caracterizó por una constante coherencia en defender las causas de los excluidos, explotados y mancillados por el poder.

Estudió Historia en la Universidad de Hamburgo, Alemania, y tras finalizar la carrera, en 1956, egresó al país y llevó adelante una prolífica carrera periodística en los diarios Noticias Gráficas, Esquel de Chubut, Clarín y Página 12.

Entre 1972 y 1974 publicó los cuatro tomos de Los vengadores de la Patagonia trágica, llevada al cine posteriormente por Héctor Olivera con el título La Patagonia rebelde.

Antes había publicado Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia (1970), donde narra la vida de un anarquista italiano que luchó contra el régimen fascista de Benito Mussolini y fue fusilado en la década del 30, durante la dictadura argentina encabezada por José Félix Uriburu.

Entre sus ensayos más importantes están Los anarquistas expropiadores y otros ensayos, Fútbol argentino, Rebeldía y esperanza. Debates, discusiones y documentos, en donde aborda la historia de la violencia política en Argentina.

Debido a la persecución por parte de la Triple A, en 1975 debió exiliarse en Berlín. Recién en 1983 pudo regresar a la Argentina. En el exilio, escribió y denunció las desapariciones durante la dictadura militar.

Osvaldo Bayer

Un anarquista que admiraba al obispo Jaime de Nevares

Tras el retorno de Osvaldo Bayer de su exilio, la relación con el obispo de Neuquén Jaime de Nevares se afianzó. En muchos textos Bayer expresó su admiración por el religioso que llegó a Neuquén en 1961. Los encuentros se concretaban en las manifestaciones que las Madres de Plaza de Mayo organizaban para reclamar por los derechos humanos o por alguna charla del historiador. “Varias veces fui invitado a Neuquén por las Madres, hicimos marchas muy importantes con muchísimo público y siempre al frente de todos iba De Nevares, un hombre de gran humildad, siempre defensor de los derechos humanos, poniendo el cuerpo y que tan muy buena actuación tuvo en los años de la dictadura”, explicó.

Fue tal la admiración de Bayer por el obispo, que aceptó participar como guionista del film Jaime de Nevares, último viaje, de Marcelo Céspedes y Carmen Guarini.

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