Relato salvaje: la versión del jefe del aeropuerto por el derrame
La pérdida de combustible en el aeropuerto Perón, en la capital neuquina, sigue dando que hablar. Luego de que los operadores denunciaran al jefe de aeropuerto por haber tenido un ataque de ira y haber impedido que los Bomberos intervengan en la solución del problema, la máxima autoridad de la terminal aseguró que no permitió la participación de los Bomberos porque el derrame ya había sido limpiado.
"YPF cargó combustible y por el drenaje del avión perdió un poco (de combustible), que es normal", sostuvo Roy Moya, titular del aeropuerto, en su descargo. Aclaró que el empleado de la petrolera fue a buscar una manta para proceder a limpiarlo, pero se demoró 10 minutos y, en ese lapso, los empleados vieron la gran mancha y decidieron llamar a los bomberos.
"El señor de EANA que realizó la denuncia federal, creo que se equivocó. No es su función ni saber cómo realizamos los procedimientos", expresó sobre el trabajador que elevó un reporte de seguridad para alertar sobre la pérdida de combustibles sobre cuatro hangares que resguardaban al menos veinte aviones y varios helicópteros.
Para el responsable del aeropuerto, se trató de un procedimiento normal que fue subsanado en apenas 10 minutos, por lo que decidió dar orden a los Bomberos de no intervenir. "Los Bomberos no están para limpiar nada. Este trabajo lo realiza el concesionario con elementos especiales", dijo y agregó: "La gran mancha que se ve es por el producto que se pone para levantar los fluidos".
"Los denunciantes no vieron la limpieza, y vieron terrible mancha y ahí hicieron una denuncia", dijo el titular del aeropuerto, que aclaró que se cumplieron los protocolos establecidos para este tipo de situaciones, cuando la carga de combustible drena y termina por generar manchas en la plataforma.
Según publicó la revista especializada Aeromarket, la negativa del jefe del aeropuerto de permitir el ingreso de los Bomberos para subsanar el problema terminó por causar una especie de "relato salvaje" dentro de esa terminal, con una acalorada pelea entre la autoridad del lugar y un empleado que hizo un reporte por fallas de seguridad.
"Si bien el episodio fue grave, la violencia que sobrevino unos días después fue peor, ya que el jefe del aeródromo, totalmente descontrolado y ante público presente, tuvo un “día de furia” –o al menos un prolongado momento– contra el trabajador de EANA que habría labrado el PNSO (reporte de seguridad). Sus amenazas de tomar represalias se escucharon desde cierta distancia. La ira del jefe habría sido tal que habría tenido que intervenir personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA)", informaron desde la revista.
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