En medio de la pandemia, Erica, de 27 años, debe caminar 20 minutos bajo la lluvia, viento, frío o nieve, para recibir la tarea que le permita seguir con sus estudios universitarios. Su entusiasmo y las ganas de recibirse de profesora de Geografía, la motivan para ir hasta “la lomita”, un pequeño relieve desde donde logra obtener escasa señal de telefonía móvil de las antenas. Con gran esfuerzo, logra llevar a su casa las tareas propias y la de sus hijas.
Parece extraño, pero en la era de las conectividades, el Estado ni las compañías privadas han logrado llegar aún hasta aquellos que les toca, o eligen, trabajar en el campo. Y en este caso no se trata de unas "vacaciones relax" sin internet. Se trata del futuro educativo de Erica y sus dos niñas, de 11 y 6, que viven en el paraje Hualcupén, ubicado en la zona rural de Loncopué, a 13 km de la ciudad.
"Son varias veces por día las que tengo que ir hasta la lomita", es que sus hijas van a distintos turnos en las escuelas de Loncopué. Por eso, recibe la tarea de una de ellas por la mañana, mientras que la restante la recibe por la tarde. Además, debe recoger y enviar sus trabajos de la carrera de Profesorado en Geografía que cursa en la Universidad Nacional del Comahue. "Voy a caballo o caminando. La señal no es fluida, pero por la mañana funciona algo mejor", admitió a LU5.
Para que la desgastante tarea de estudiar en una zona rural no sea un impedimento, han "pactado un horario con las seños". Además de la compañía de su perro Indio y del caballo que la acerca, Erica siempre va "con el teléfono, aunque a veces voy con la compu de Conectar Igualdad- cuando tengo que mandar algún trabajo".
"Nos están mandando tarea, para lograr estudiar el Profesorado, pero la verdad que se ha atrasado y complicado todo con esto de la pandemia", asegura la mujer que se encuentra cursando el segundo año universitario.
Sin embargo, pese a tanto esfuerzo, y a reconocer que estudia geografía por su "amor al campo", admitió que lo más relevante a la hora de elegir su carrera fueron las pocas oportunidades que tuvo al momento de iniciarse en la senda del profesionalismo: "La verdad es que no tengo la oportunidad de irme de Loncopué para estudiar otra cosa". Para Erica, su verdadera intención era "ser policía".
“Para mí esto es algo común", dice respecto a las dificultades con las que conlleva sus estudios. Es que claro, la pandemia y las clases virtuales han despertado cientos de problemáticas en aquellos alumnos que no disponen de las herramientas tecnológicas en la provincia.
A su vez, la mujer destacó que "después de tantos años en el campo, uno ya va sabiendo más o menos los puntos donde tenemos que ubicarnos para buscar señal". Aunque admitió: "cuando tengo que enviar algo trato de ir a la mañana, porque por la tarde la señal se corta constantemente".
Mientras tanto, la publicación por la que se hizo viral, alcanzó los 2500 me gusta en Facebook. Y aunque ella agradece el apoyo y destaca las palabras de la gente, nada está más lejos de ser una realidad que Erica volvería a elegir.
Las ganas de estudiar de la joven, parecen hacer olvidar a la población en general, las condiciones de precarización de muchos estudiantes de los distintos niveles de la provincia. La historia detrás de lo que muchos llaman una hazaña, no es más que la imposibilidad de que la educación llegue a todos los rincones provinciales.
Lejos de ser una elección, está claro que si Erica tuviera la posibilidad, estudiaría otra cosa, en otro lugar y de otra manera. Está claro que los 2500 me gusta de la publicación, no cambiarán su realidad.
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