Sin vaquillona, igual hubo festejos por el Gauchito Gil

Miles de devotos se congregaron ayer en Vista Alegre para homenajear a su santo.

Centenario
"Trabajo, esta vez vengo por trabajo", dice Agustina, una chica que viste camisa blanca y pañuelo rojo, en el santuario de Antonio "Gauchito" Gil, el santo que parece cumplirles los deseos a los más pobres.

Es mediodía en Vista Alegre y de fondo se escucha un chamamé, a la vera de la Ruta 7, bajo los pinos y álamos de una especie de páramo donde el santuario descansa, entre la multitud de promeseros que vienen de todas partes.

Esta vez no hubo vaquillona gratis ni asado popular. Esa tradicional vaca enterrada quedará para el año que viene. Tal vez por ¿la crisis? o por la organización, pero lo cierto es que no hubo almuerzo popular.

Los promeseros estuvieron desde muy temprano. Llegaron a caballo, en auto, camionetas y hasta caminando, bajo el sol y la humedad que se viven estos días de extraño cambio climático.

"Venimos a agradecer, el año pasado mi hijo pudo terminar su casita con mucho esfuerzo. Ahora estamos pidiendo para que todos tengan trabajo, la situación está difícil", sentencia Elisa, del barrio Sarmiento de Centenario.

Después del mediodía y con varios chivos al asador, llegó el momento del baile litoraleño. Mientas tanto, los policías se las ingeniaron para cortar el tránsito y prevenir que no haya accidentes, ya que la gente se cruzaba de un lado al otro de la calzada.

El Gauchito Gil está cada día más cerca de todas las religiones como fenómeno popular y atraviesa clases sociales. Ya no es sólo patrimonio de los más humildes, sino también de familias de clase media y alta que van a pedirle milagros. Hasta el padre Rubén Capitanio preside el evento popular.

Algunos vecinos acamparon el día anterior para estar más cerca del santuario y tener un mejor lugar y sombra para el asado.

Cae el sol por la tarde y la música se apaga de a poco. Y la polvorienta pista de baile deja paso otra vez al silencio de un santuario, que recibió los pedidos, a la espera de los milagros.

EN TRES PASOS
Un rebelde milagroso

1- La leyenda de Antonio "Gauchito" Gil nació en Corrientes, pero se extendió por todo el norte de la Argentina.

2- Fue un gaucho rebelde, que al ser atrapado pronosticó la muerte del hijo del verdugo. Le dijo que podría salvarlo si rezaba por él. Así ocurrió.

3- Los camioneros trajeron la leyenda a la región y los promeseros (una vez cumplido el milagro) deben rendirle culto al año siguiente.

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