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La Mañana

Todos los detalles de un escape repleto de sospechas

Un penitenciario del penal provincial contó cómo fue la evasión de los presos que huyeron por un hueco en una celda deshabitada. Carga las tintas contra el personal de requisa y las carencias del predio.

Por Guillermo Elia

Neuquén > Un agente penitenciario de la U11, bajo absoluta reserva, contó los detalles, falencias y responsabilidades que existen en la denominada “fuga de los 4”, en la que para escapar levantaron un letrina, hicieron un pozo, cruzaron dos portones que estaban abiertos y saltaron dos cercos perimetrales para luego esfumarse en la meseta.
El guardiacárcel que decidió hablar con La Mañana de Neuquén conoce todo el movimiento de la cárcel y, al igual que varios de sus compañeros, la noche del sábado trabajó  producto de la fuga de la celda 10.
“El control de esa celda se había pedido hacía días. El domingo anterior a la fuga, personal de requisa no pudo abrir el candado de la celda 10 y la saltearon en vez de abrirlo. Y el sábado de la fuga, después de la visita, también hubo un control que obvió esa celda”, confió el penitenciario, que estima que los presos trabajaron durante más de 10 días. Para dicha tarea, los internos cambiaron el candado de la celda y la requisa nunca se preocupó en advertirlo.
El pabellón 1 tiene en su interior 16 presos y cuatro celdas vacías. En el pasillo central están dispuestas dos cámaras de video en el centro, apuntando a cada extremo del edificio. “Esas cámaras tienen un punto ciego que alcanza a un par de celdas, entre ellas la 10”, detalló la fuente.
Durante días los internos trabajaron sacando la letrina cementada. “Para nosotros, el cemento lo sacaron haciendo palanca porque si golpeás, llamás mucho la atención. Ese cemento tiene mucha humedad porque la mayoría de las canillas pierde agua, por lo que ha estado todo deteriorado”, manifestó el hombre.
Los escombros fueron juntados en bolsas, y éstas escondidas debajo de la cama de la celda deshabitada.
 
El día D
Como todos los sábados los presos recibieron visitas. “Fueron nueve las personas que ingresaron al pabellón 1 ese día”, aclaró el penitenciario. Finalizada la visita, que concluyó a las 17, se realizó una inspección de rutina en el pabellón. Esa requisa salteó nuevamente la celda 10.
“La pata de la mesa del comedor calculamos que la sacaron el día anterior porque no tenía nada de óxido en la punta. La utilizaron para hacer palanca y terminar de levantar la letrina esa noche. Después se pusieron a excavar el tramo que les quedaba que no era nada”, describió el uniformado.
Un grupo de compañeros del pabellón entretuvo al celador mientras los cuatro protagonistas de la fuga se filtraron por el pozo.
Salieron entre el pabellón 1 y 2 y cruzaron la calle en dirección al 5. “El celador del pabellón 2 fue el que los vio cruzar la calle y cuando accionó la sirena no andaba, por lo que salió corriendo al pabellón 3 para accionarla. Después se puso a correr detrás de los fugitivos, tocando el silbato, pero no los alcanzó”, relató.
Los condenados por homicidio pasaron por el portón de la guardia interna, que estaba abierto, y se fueron corriendo pegados al paredón en dirección a la meseta, hasta el portón de pre-egreso. Como éste también estaba abierto, ingresaron al sector para después saltar dos cercos perimetrales y así huir por la barda.
“Cuando Gastaminza (el ministro de Seguridad de la provincia) vino el domingo y se enteró de que los portones estaban abiertos, recontra puteó”, recordó el hombre.
“En el sector que está el pabellón 1 hay siete puestos de control en los muros pero sólo había dos guardias porque no hay personal, y con la escasa iluminación que tiene el sector es muy difícil ver”, justificó el guardiacárcel a sus compañeros que esa noche estuvieron apostados sobre el muro.

Cuatro sanciones y muchas dudas
Neuquén > “De los cuatro penitenciarios que separaron, ninguno tiene responsabilidad. Amén de todo esto, los controles que fallaron fueron los de requisa, porque el celador estaba en su lugar cumpliendo con su función y el oficial de servicio no tiene por qué ir a ver si hay un pozo en una celda, para eso está la requisa”, explicó el penitenciario, indignado con la requisa.
Dentro del mar de dudas y sospechas, el guardiacárcel se preguntó: “¿Por qué la requisa no informó en tiempo y forma que no pudieron abrir el candado? ¿Por qué no lo reventaron e ingresaron a revisar la celda?”.
Otro aspecto que genera dudas entre los penitenciarios es la banca que tiene en la cúpula el jefe de la U11, Claudio Pérez. El jefe de requisa, Parada, responde a muerte a Pérez. Hasta ahora, cada vez que hubo quilombo en la U11, se fueron los directores de Unidades de Detención, y Pérez quedó. Para mí esto está armado, no contra de Pérez, sino contra el director de Unidades de Detención -Fabián Elegueta-, y no porque sea Elegueta sino porque Pérez quiere llegar a ese lugar”, concluyó el penitenciario.

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