Un agente denunció a un cabo que está vinculado a la actividad narco

Es en la comisaría 18 donde el policía se quedaba con droga de los procedimientos, liberaba zona y entregaba sustancia a chicas a cambio de sexo oral.

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Un agente de la Policía de Neuquén denunció a un superior de liberar zona, quedarse con drogas de los procedimientos y entregarles sustancias a chicas menores de edad a cambio de sexo oral. El denunciante aseguró que lo quieren echar de la institución y se está asesorando con un abogado para iniciar acciones legales.

El joven agente que denunció, ingresó en 2013 a la institución superando el psicofísico y todos los exámenes. "Yo vengo de una familia de policías y llevo en mi corazón a la Policía", afirmó el joven, bajo reserva, quien dejó en claro que su paso por la Policía es por vocación y no por necesidad de un sueldo y una obra social.

Durante los años que lleva trabajando no tuvo problemas, hasta que denunció en octubre del año pasado a un cabo primero en la Comisaría 18 donde él trabajaba como chofer.

"La persona a la que denuncié es un cabo primero quien en los procedimientos que hacíamos se quedaba con la droga de las personas y hasta sus celulares, y los liberaba como si no hubiese pasado nada. Después, esas cosas las metía en su mochila de pertenencias personales", relató el joven agente bajo reserva.

"Yo era su chofer por eso vi todo lo que hacía. Incluso, parte de esa droga se la solía dar a chicas de 14 y 15 años a cambio de sexo oral", confió en declaraciones a LU5.

No solo denunció esos hechos, sino que además contó que el cabo primero "le liberaba zona en el oeste al Trapero, que es un narco amigo de los Campos Correa, para que pudiera manejarse".

"Yo avisé a la superioridad lo que sucedía y me dijeron que me limitara a cumplir mis funciones de servicio", contó el agente que fue perseguido y tiroteado por el cabo primero, hecho por el cual le radicó una nueva denuncia.

A los sucesos denunciados por el agente no le dieron curso internamente y afirmó que buscan desacreditarlo desde lo psicológico, pero la jefatura está en una encrucijada ya que dos profesionales de la institución dieron informes distintos.

Tras el ataque que sufrió por parte del cabo primero, le dieron reposo y un psicólogo de la Policía le dio el alta para trabajar y le recomendó cambiar de destino entendiendo que su vida estaba en riesgo por el carácter de la denuncia realizada.

Al poco tiempo de estar trabajando fue derivado con una psicóloga de la Fuerza que le dio el retiro obligatorio por no estar apto, supuestamente, para cumplir tareas de seguridad.

El cambio estrepitoso de diagnóstico de un profesional a otro resulta sumamente llamativo. "A mí me quieren eliminar de la institución para que no siga hablando. En siete años no tuve ni un día de arresto y después de que denuncié esto, me comenzaron a poner días de arresto y me quieren sacar de la Policía", detalló el agente.

"Yo no tengo miedo. Como siempre dije, el policía es policía y el delincuente es delincuente. Estas en una vereda o en la otra y acá hay policías que están en los dos bandos", advirtió el policía quien analiza con su abogado el camino legal a recorrer.

Desde la Jefatura de Policía hasta el momento no hay ofrecido su versiones ni explicaciones respecto de esta situación a pesar de que se les ofreció su derecho a réplica.

De zonas liberadas y sexo oral

La denuncia del agente toma otra dimensión porque desnuda de boca de la propia policías los vínculos con los narcos. De todas formas, desde 2014 LMN viene dando a conocer la actividad narco en el oeste y los vínculos que existían con la Policía.

La investigación la llevó adelante el fiscal Maximiliano Breide Obeid con apoyo del departamento de Delitos de la Policía. En los informes que se le derivó a la Justicia Federal porque descubrieron que las bandas tenían vínculos directos con la droga figuraban datos escabrosos.

Entre ellos figuraba un testigo protegido que brindó información sobre cómo se enterraban las armas en "L" y que personal de la comisaría 18 liberaba zona para que actuaran los Champú, los Santana y los Campos Correa a cambio de droga o sexo oral que lo practicaban las chicas de estas organizaciones.

En los informes oficiales sobre el accionar de las bandas en el oeste neuquino se hacía mención a la captación y utilización de pibes que cumplían distintos roles como por ejemplo avisar si había movimiento de policías en la zona, apretar a otros por cuestiones territoriales o deudas y distribución tipo delivery.

También observó los nexos de los narcos con la política. Así quedó en evidencia que Juan Carlos Santana, el Bolita Alvear y el Rafa Aguiar, punteros políticos del MPN, eran cabecillas de las bandas narco.

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