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La Mañana

Una nueva pérdida para el arte

El artista plástico Eduardo Carnero murió el sábado y sus restos fueron enterrados ayer en el Cementerio Central. Colegas y funcionarios se acercaron para darle el último adiós y acompañar a su familia.

Perteneció a una generación de artistas que plantearon un arte comprometido socialmente. 
 
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El mundo de las artes se encuentra de luto. El último sábado, Eduardo Carnero, un referente del dibujo y artista abocado a la escultura desde hacía unos años, falleció a raíz de un paro cardiorrespiratorio. Sus restos fueron velados ayer en la sala de CALF (Alderete 224) y trasladados al Cementerio Central de la ciudad.
El artista tenía 62 años y había finalizado una muestra que permaneció más de veinte días en la Asociación Neuquina de Artistas Plásticos (ANAP) donde compartió espacio junto a otros reconocidos escultores y docentes de la ciudad como Jorge Michelotti, Paula Pergolini, Ricardo Coniglio, Andrés Cabanes y Daniel Deambrosi.
“Se fue todo un ejemplo de artista y humano”, destacó Michelotti a horas de su entierro.
 
Carnero y su producción
Eduardo Carnero nació en Río Cuarto, Córdoba, y luego de estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de Mendoza –de la que egresó en 1974- los caminos lo trajeron a la ciudad. Caminos que transitó con su arte, pero que también atravesó con la persecución militar en las espaldas. Instalado en Neuquén, se destacó como profesor de arte pero también como artista, indagando este último tiempo en la escultura.
Así, realizó muestras desde la década del '70 a la actualidad, cada vez que el tiempo y los espacios lo permitían. De hecho, este año, además de la muestra de agosto, realizó en junio una exposición en ANAP de sus dibujos, llamada “Retro”, donde reunió más de veinte trabajos realizados durante los noventa.
Sobre su obra él había descrito que “siempre tiene la misma orientación: un anclaje en la realidad, en lo que vivo y en lo que me y nos toca como sociedad”.
Por su parte, la crítica dijo que “el destacado dibujante, pintor y grabador es un artista de pocas palabras. No necesita decir nada, porque su obra habla por él: la obra es visceral, dolorosa, golpea el alma aunque él afirme que su temática es cotidiana y referencial”.
 
El arte en todas partes
Además de promover un arte social y político, Carnero entendió que éste debía estar en todas partes, que tenía que tener una función social y debía ser transformador. Como muchos de su generación, promovió esa línea de trabajo tanto en las aulas, como en su obra y en la calle.
Fue así que, siendo un joven recién llegado a la ciudad, resultó convocado desde la Dirección de Cultura del Municipio –en ese entonces como intendente Jorge Omar Sobisch-  para trabajar con la puesta en marcha de los murales de la ciudad.
En esa primera experiencia participaron de la pieza que hoy todavía se puede ver en la intersección de la Avenida Argentina y Alderete (Hotel del Comahue) -a pesar del poco trabajo de las gestiones municipales por conservarlo- , Carnero y Antonio Ortega Castellano, hoy radicado en España.
Se pintaron, entonces, rostros de los protagonistas de la dictadura argentina, sometidos a un grito de libertad y de justicia por los desaparecidos. Esa tarde fueron observados por muchos curiosos que pasaban por la céntrica esquina. Pero entre ellos hubo un militar que marchó un operativo de intimidación. Pero desde el municipio se resistió y todavía hoy se lo puede ver en la amplitud del paisaje céntrico.
De este modo, con esta obra de Carnero y Ortega Castellano, se inauguró una etapa de murales en la ciudad que hoy son retomados por muchos aprendices de esos grandes maestros.
 
Repercusiones
“Además de un gran artista, es la pérdida de un colega y un amigo que tuvo un rol fundamental en ANAP y con las nuevas generaciones de artistas a las que les enseñó el valor social del arte”, destacó Daniel Deambrosi.
Asimismo, el escultor destacó que durante el viernes por la tarde habían estado desmontando la obra que habían expuesto en la asociación.
“Nos deja un hueco terrible porque él siempre será una muestra viviente de cómo conjugar el arte con el compromiso social. De este modo marcó “escuela” en todos sus alumnos. Además siempre fue una persona con convicciones, que defendió sus creencias políticas basadas en la libertad, y siempre fue para adelante, nunca retrocedió”, agregó.
Por su parte, Oscar Smoljan, director del Museo Nacional de Bellas Artes en Neuquén y secretario de Cultura de la ciudad del Neuquén destacó que “el campo del arte se encuentra de luto ya que falleció una personalidad muy importante que tuvo mucho que ver con la historia de la plástica de la región. Él siempre promovió un arte de acceso público, que llegue a todos y que logre igualdad social. En ese sentido, su obra fue fantástica y su impronta en la docencia fue muy importante ya que creó un séquito de artistas que priorizan la libertad creativa y el espíritu de libertad sobre todas las cosas”, destacó el funcionario.
En las redes sociales de sus colegas también se hizo espacio para el recuerdo. Mario Martínez, colega y amigo, posteó sus palabras de despedida: “Hasta el último día de tu andar, haciendo el camino a pie, junto a jóvenes y veteranos, nunca subido a ningún caballo, ya sea peleando porque dejaron una puerta abierta, como enfrentando a los “Videlas”, ninguna batalla te era ajena (…) Creo que en ese andar de a pie te permitía mirar a los ojos, creo que no muchos podrán sostener tu mirada cuando nos encontremos de vuelta. Hasta la victoria siempre, compañero”.

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