Una silla para que los ríos sean para todos

Presentaron un prototipo anfibio que permite disfrutar del agua a personas con movilidad reducida.

Neuquén
La naturaleza es muy generosa con Neuquén. En época de verano, sus atributos son aún más preciados. Torrentosos ríos y extensos lagos -algunos de ellos artificiales- ofrecen sus aguas para hacer frente al calor y recrearse. Todo aquel que viva en la provincia o pase de visita puede disfrutar de ellos, pero a veces la falta de oportunidades actúa como una dura restricción para algunas personas. Quienes tienen movilidad reducida lo saben muy bien. En esta ciudad las trabas arquitectónicas son laberínticas.

Fondos El proyecto de las sillas anfibias no requiere de un presupuesto alto.

En busca de romper con esa inercia e introducir cambios integradores, la asociación civil Derribando Barreras Neuquén puso en marcha un proyecto para la construcción de sillas anfibias que las personas con problemas de movilidad pueden utilizar en ríos y lagos.

Se desarrolló un prototipo y esta semana se hizo la primera prueba, junto a integrantes de varias organizaciones, en el balneario Río Grande.

El proyecto es impulsado y construido por Juan Manuel Abdala y Exequiel Guiñez, y tiene el respaldo de la Subsecretaría de Deporte y Juventud de la provincia. Se trata de una silla de caño con elementos de flotabilidad que permite ingresar a una persona al agua sin riesgo de que se hunda.

El titular de Deporte y Juventud, Luis Sánchez, indicó que "muchas veces no se necesita un gran presupuesto, sino estar cerca de la gente" para respaldar este tipo de iniciativas.

El presidente de Derribando Barreras Neuquén, Carlos Bilurón, auguró que "es el comienzo de un gran camino". La idea es que los balnearios de ríos y lagos de la provincia vayan adoptando este tipo de sillas, que son sencillas de construir.

De todas formas, hace falta un esfuerzo mayor porque hoy en día ninguno de esos espacios de la ciudad está adaptado para acceder a la costa del río Limay con sillas de ruedas, sean las anfibias o las comunes. Las rampas existentes no están en las mejores condiciones y no llegan hasta el agua.

En varias ciudades de la costa atlántica argentina ya se utilizan sillas anfibias, sobre todo en las playas. En Mar del Plata existen algunos balnearios denominados "integrados", donde se facilita este tipo de asientos y además los guardavidas están capacitados para acompañar en el agua a las personas con dificultades para moverse por sí mismas. Las sillas tienen ruedas grandes para que no se hundan en la arena y flotan. El servicio es gratuito y complementario a los operativos de seguridad en playas.

En Entre Ríos también se puso en marcha un proyecto similar. En septiembre, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación aportó 69.600 pesos a la universidad local para solventar el diseño y desarrollo de los equipos anfibios.

Si el proyecto neuquino prospera, ya tiene en el país espejos donde mirarse.

FRASE
"En algunos lugares del mundo donde hemos trabajado, la silla anfibia es un elemento más del cuerpo de guardavidas".
Laura Romero Guardavidas del Río Grande

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