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Viudas negras: lo drogaron para robarle un millonario botín

La víctima de las delincuentes -que fueron identificadas como "Mica" y "Maru"- es un empresario gastronómico. Ocurrió en el barrio porteño de Recoleta.

Un empresario del sector gastronómico de 50 años, que viven en el barrio porteño de Recoleta fue asaltado por dos viudas negras, quienes lo drogaron –con una dosis letal- para robarle un millonario botín: dos relojes de 15 mil dólares cada uno de marcas exclusivas como Rolex y Hublot; 30 mil dólares que tenía en una caja fuerte; 250 mil pesos que escondía en un armario, tres mil dólares que guardaba en su billetera, un auto Toyota Etios y un iPhone 11.

Según relató la víctima en diálogo con Infobae, el hecho ocurrió el pasado 24 de mayo su contacto con las delincuentes, a quien él identificó como “Mica” y “Maru”, se acercaron a él con la intención de contratarlo para un importante evento. En tanto, el hombre explicó que cree que hubo una persona que “lo entregó”, ya que sabían en donde tenía guardado el dinero.

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“Todo comenzó un mes antes del robo. Yo tengo una empresa importante de eventos y me escribe a mi WhatsApp una mujer llamada ‘Mica’. La chica me dice que me conocía por distintas referencias, aunque nunca me especificó cuáles, y me comentó que estaba organizando un evento para enero de 2021. Ahí comenzamos a charlar, aunque siempre en el plano laboral. Fue el comienzo del engaño que me hicieron”, contó la víctima, y reveló que la propuesta de “Mica” involucraba un evento con unos 400 asistentes.

Según le contó el empresario al fiscal Edgardo Orfila, la mujer le había dicho que vivía en Villa del Parque junto a una amiga llamada “Maru” con quien estaba pasando la cuarentena. El empresario intentó citar a la mujer en la sede de la empresa para arreglar los términos de la contratación del catering pero ella siempre se negó esgrimiendo como excusa la imposibilidad de cruzar de capital a provincia, ya que la sede queda en La Tablada.

“En el transcurso de los días empezamos a charlar de distintas cosas, a generar una confianza. Hacíamos videollamadas a la noche y ella me contaba cómo iba su día. Ahora me doy cuenta que estaba tratando de seducirme para robarme. Permanentemente me invitaba a la casa, me decía que fuera a tomar algo que estaba sola con su amiga, pero siempre me negué por miedo, ya que no las conocía”, expresó un tanto avergonzado.

Luego de un mes de conversaciones telefónicas y mensajes que iban de la seducción, al supuesto futuro evento, el empresario decidió invitar a las dos mujeres a su departamento para, según sus propias palabras, “terminar de cerrar el negocio, ya que me pareció que podía ser un buen ingreso para la empresa en este momento tan difícil que estamos viviendo.

“Ni yo quería ir a su casa ni ellas a la empresa, entonces me pareció un buen lugar de encuentro mi departamento. Ante la falta de trabajo de hoy en día concretar algo así nos venía muy bien”, se justificó.

El encuentro se llevó a cabo el domingo 24 de mayo cerca de las 20 en el departamento del empresario. El hombre le pidió a su empleado y mano derecha, que pasara a buscar a las dos invitadas. “Mica” le pasó la dirección de un edificio en la calle Baigorria. Ese mismo día, unos minutos antes de la hora arreglada las mujeres avisaron que se habían demorado y que iban a estar listas recién para las 21.30.

Al ir a buscarlas, al empleado le llamó la atención que no las vio salir del edificio sino que venían caminando desde la otra esquina. “Es que tuvimos que ir a dejarle algo a mi abuela acá a la vuelta”, le habrían contado.

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“Habrán llegado a mi casa un poco después de las 22. Subieron ellas dos y mi empleado. No estaban vestidas provocativas ni nada. Tenían unas botas, Jean y un suéter. Yo estaba tomando champán pero ellas me pidieron que les sirviera gaseosa. Comenzamos a charlar normalmente. En un momento mi empleado recibe un llamado de la esposa porque se había hecho tarde, yo me acerco a decirle que se fuera, que no había problema. Ahí les dimos los dos la espalda. Fue el gran error porque creo que fue cuando aprovecharon a ponerme la droga en la copa”, hace memoria el empresario, tratando de recordar algo que aparece borroso en su mente.

El hombre quedó solo con las dos mujeres y según su relató, lo último que recuerda es estar sentado en el sillón y ver la cara de las dos a través de la copa dando el último sorbo antes de perder la conciencia. Según la reconstrucción horaria, eso se habría dado cerca de las 23. 12 horas después el empresario despertaría.

La víctima aseguró ante la policía que estaba vestido al momento de desvanecerse, sin embargo cuando se despertó estaba completamente desnudo. El departamento no estaba revuelto ya que las ladronas fueron directamente adonde se guardaban los elementos de más valor. Además, se pudo determinar más tarde, las copas habían sido lavadas al igual que los picaportes.

La víctima fue atendida en el Sanatorio Otamendi ese mismo 25 de mayo. Los estudios de orina que se le realizaron dieron como resultado que fue drogado con una benzodiazepina común, como, por ejemplo, clonazepam: “Según me dijeron los médicos fue tanta la cantidad que me podrían haber matado si tenía algún problema cardíaco”.

Sobre el final de su declaración en la justicia, el empresario aportó un dato que puede ayudar a entender por qué las dos ladronas no necesitaron revolver el departamento y apuntaron directamente a donde estaban los objetos de valor. “Creo que una ex empleada mía tuvo algo que ver. Era la única que había tenido la oportunidad de ir en algún momento a mi casa. Ella conocía los lugares donde estaban las cosas caras. La eché de la empresa hace algunos meses y terminamos en muy malos términos”, aseguró.

Por el momento el fiscal no llamó a declarar aún a la mujer señalada por el empresario como la entregadora.

En tanto, una de las pruebas más importantes con las que cuenta la Justicia son las cámaras de seguridad de la puerta del edificio y de las calles cercanas en las cuales se movieron las mujeres después del robo. Mientras tanto, las dos acusadas no fueron ni ubicadas ni identificadas. Solo se conocen sus caras, en sus fotos de perfil de WhatsApp.

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