"Yo nunca tuve ningún prejuicio, ni con mi sexualidad"
Paula Bistagnino
ESPECIAL
Una historia de amor polémica y dos hermanas. Una que reprime su deseo y la otra que lo lleva al límite. Un thriller erótico, algo que no se suele ver en el cine argentino, y Carolina “Pampita” Ardohain como protagonista, con su lado sensual a flor de piel todo el tiempo y escenas de sexo sin tabúes. Así es Desearás al hombre de tu hermana, la nueva película de Diego Kaplan que pareciera tener todo para llenar las salas. “Estoy muy orgullosa del resultado final y especialmente de que las mujeres no tengamos tapujos ni prejuicio con nuestro sexo, nuestro deseo y nuestro cuerpo”, dice Pampita, que comparte elenco con Mónica Antonópulos, Andrea Frigerio, Juan Sorini y el brasileño Ghillerme Winter.
¿Cómo te sentiste en el debut cinematográfico?
Sentí que no podía hacerlo a medias. Que tenía que hacerlo con todo. Encontré un guion perfecto, que me devoré porque me voló la cabeza. Sentí que era algo nuevo, distinto, fresco. Y un proyecto con el que soñé desde un primer momento sin saber si iba a quedar y sin saber cuál de las dos hermanas iba a ser. Y además un elenco de lujo: una hermana maravillosa (Mónica Antonópulos), con la que me llevé bien desde el primer ensayo y que es una excelente actriz. Un galán divino y buenmosísimo (Juan Sorini) con el que las mujeres se van a derretir en el cine. Una madre tremenda (Andrea Frigerio) y genial, y un director que nos guió de una manera extraordinaria para que todo se diera como se dio y saliera como salió.
Lucía es la hermana que reprimió su deseo y vos la que lo vive libremente a fondo. ¿Te sentías más identificada con ella?
No sabía cuál iba a ser al comienzo y hubiera hecho a cualquiera de las dos, porque a mí la película ya me había hechizado. Y me sorprendí cuando fue Ofelia. Pero ya estaba dispuesta a hacerlo.
¿Quién dirías vos que es Ofelia?
Ofelia es la hermana que siente, que siente desde el primer momento y que sabe que Lucía tiene una carencia con eso y entonces se reprime. Y Ofelia se siente culpable y por eso se alejó, pero a la vez ellas se necesitan.
Realmente pusiste el cuerpo para la película...
No podíamos contar la sexualidad de estas dos mujeres si no las contábamos desde ese lugar, así que fueron absolutamente necesarias todas y hasta podría haber habido más. Trabajamos muy profesionalmente y esperamos provocarlos y erotizarlos a todos.
¿Hubo más desafío físico o emocional?
Nunca tuve ni tengo problemas con mi cuerpo, ni pudor, pero fue un desafío el tema de exponerse totalmente. Sobre todo porque hacía muchos años que no mostraba un lado sensual. Porque la maternidad me había llevado a otros lugares como mujer. Y fue con redescubrirme en ese lugar, y dejarme llevar hasta sorprenderme de mí misma y hacerlo con desenfado. Y en eso me gustó mucho que Diego me llevara hasta el límite. Porque también nos ocupamos mucho de que la película no fuera sólo eso y trabajamos mucho para que haya un sostén, un laburo actoral que compensara.
Sabés muy bien todo lo que está generando y va a generar, ¿cómo te sentís con esas expectativas y atención puestas en vos?
En ese sentido soy la anti actriz cool. Estoy fascinada con esto, esperando el estreno, casi no puedo dormir pensando en que si a la gente le va a gustar y si van a ir al cine. Estoy como en Disney. Para mí este es todo un mundo nuevo.
¿Te gustó verte así en la pantalla?
Sí, estoy feliz. Lo que espero es haber estado a la altura de la imaginación de Diego (Kaplan) y Erika (Halvorsen) y de interpretar a estos personajes tan normales. Porque cuando nos ven ahí a todos juntos parecemos tan raros. Pero si te ponés a mirar bien a algunos de esos, los tenés en tu familia seguro. Entonces humanizar un poco a todos con todas las diferencias que tenemos, hablar de sexo sin tapujos, hablar del amor de la familia, de la sangre, de los lazos que como el de estas hermanas, es más fuerte que los hombres. Porque es así: los hombres pasan.
Cuando pensabas en tu debut cinematográfico, ¿pensabas en algo así?
No, estaba buscando un guion de una comedia romántica, algo tranqui, que generara empatía con la gente, y terminé acá, haciendo la película erótica del momento (se ríe).
¿Tuviste una crianza libre en el sexo o conservadora?
A los 16 años me vine a vivir a Buenos Aires y tenía un novio diez años mayor con el que me fui a vivir apenas llegué. Así que viví en pareja toda mi vida. Es todo lo que conocí. Soy una romántica empedernida y para mí el sexo siempre tuvo que ver con el amor y creo que es cuando funciona más perfectamente. Puede funcionar igual pero la magia sucede con amor. Para mí, así es como lo disfruto yo. Y creo que es una gran película para que vean los adolescentes que se inician en el sexo con pornografía. ¡Acá hay sexo sin morbo ni perversión! Creo que esta buenísimo contarles eso a los chicos, sacarles los prejuicios y tabúes desde este lugar.
Sin vergüenza
Una liberación de cuerpos y deseos
“Esta película habla de la libertad y de las mujeres conquistando espacios de libertad. Y el primer espacio de libertad es el propio cuerpo. Entonces fue quitar los pudores que tienen que ver con la culpa y con la vergüenza que nos inculcan desde que nacemos. Y buscamos eso: que las mujeres nos apropiemos de nuestros cuerpos y de nuestros deseos. Que sepamos que no sólo podemos darles placer a otros, sino que también nos podemos autocomplacer y masturbar. Y los primeros orgasmos empiezan de muy chiquitas, aunque sean involuntarios”, explica Erika Halvorsen, autora de la novela homónima y del guión.
El film fue calificado “prohibido para menores de 18 años” y eso generó malestar en el equipo. “El fallo lo que hace es generar lo que estamos intentando combatir: que las mujeres no sientan vergüenza ni culpa. Y digo esto porque si lo que lleva a esa decisión es que hay desnudos frontales masculinos, entonces es un fallo machista. Hay films aptos para 16 con escenas de sexo en las que vemos a la mujer sometida, violada o prostituida. Acá lo que pasa es que vemos a la mujer gozando y me parece entonces que es lo que les molesta”, sostuvo la autora.
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