Alfredo Casero: "No soy un gran artista, soy cómico"

El humorista llega al Español con su Disertación sobre lo bello, lo bueno y el bien, un show cargado de música en el que analiza cuestiones universales.

Por Analía Castro

Así como cada tanto enciende las redes sociales con tuits sin filtro, Alfredo Casero se explaya del otro lado del teléfono sin poder evitar la catarsis verbal de la que no se salva ni el Papa. Ni que hablar de los políticos, sindicalistas y personajes de la cultura a los que no puede dejar de aludir y criticar mientras habla del público que elige seguirlo o no y de Disertación sobre lo bello, lo bueno y el bien, su nuevo espectáculo que desembarcará en el Teatro Español el sábado a las 21:30.

“El bien se basa en lo que es bueno y lo que es bueno es lo que nos es agradable”, explica el humorista del emblemático Cha Cha cha, que se abrió paso en los 80 desde las entrañas del Parakultural porteño.

“El humor entra por nuestras terminales nerviosas de los ojos, los oídos, a una parte de la memoria en donde te reís porque moviliza algo en tu cerebro. La risa es una convulsión que dice ‘menos mal que esto no es cierto’, como cuando revoleás un niño al aire y el niño cae y se ríe porque no murió. A eso voy profundamente”, dice sobre su despliegue en el escenario.

¿De qué se trata esta disertación?

Primero voy a darte el porqué. La necesidad de mostrar por qué hemos matado la cucaracha de la felicidad con la chancleta de lo feo. A mí me parece que lo bueno es destruido abiertamente por la gente que no tiene acceso mental a lo bello, a lo bueno y al bien. A la belleza la han macheteado, cualquier cosa linda o buena que aparece enseguida es criticada. Hay gente que tiene una idea de la belleza que está equivocada. Yo siempre peleo en contra de los que voltean a la belleza como algo que no les sirve. La mayoría de los políticos se paran en lo que hace falta y en el dolor, y ni hablar de la gente de la tele y los periodistas. Se colocan en un lugar donde tiene que haber un desastre. Yo lo único que hago es abrir algunos puntos que tienen que ver con el momento que sucede ahí. Trato de explicar algo que es muy difícil, lo tenés que ver. Creo que ahí, un ratito, aunque sea dos horas, el público puede estar imbuido en un lugar donde no haga falta el horror.

¿Y cómo se va a plasmar eso en el escenario?

Voy a hacer canciones, voy a estar con la gente. Me voy a divertir con ellos porque hay un millón de cosas que vengo estudiando y haciendo. Hay un poquito de música barroca del 1600. Cuando la gente viene, le gusta y quiere volver. Muchos me pasan luego por internet cosas que le han inspirado o que están trabajando. Eso es lo que más me gusta.

Trato de trabajar con la mínima cantidad de gente, si no, no puedo viajar. Pueden venir 400 o 100 personas y no me molesta. Yo sigo llegando a los mismos lugares, pero me doy cuenta de que lo que realmente quiere la gente es el contacto más directo o el absoluto ‘incontacto’, que es cuando no vienen.

¿Se modificó el público que va a verte en estos años?

Claro que sí. Lo que a mí me parece es lo que voy a emitir. Si alguno le gusta lo que digo viene a verme y el que no, no me viene a ver. No soy de ningún partido político, no creo en ellos y detesto que los más jóvenes, como idiotas, sigan banderas cuando tienen que ser mejor ellos personalmente. Uno debe ser mejor como persona, como individuo. La aceptación de las mentiras y todo lo demás por supuesto dejó a gente afuera que con el tiempo va a volver para bien.

¿Y advertís que hay gente que vuelve a verte?

Yo no advierto nada. Sigo trabajando para adelante. No veo nada, no me interesa verlo. Hemos recibido todo tipo de amenazas, aprietes, me han levantado shows. La he pasado muy mal en estos últimos cuatro años y a este nuevo gobierno no le acepto nada porque no tengo por qué aceptar nada. Es un cúmulo de funcionarios que tiene que hacer las cosas bien para el bien común. A mí que me vengas a hacer una revolución y te das cuenta que son todos una manga de mentirosos, yo voy a putear. Yo soy un cómico, tengo que utilizar el sentido común. Antes buscaba sentido común en Dolina hasta que, hablando como si fuera Borges, despide a la señora . ‘Esto es un hasta pronto’, le dijo a Cristina de Kirchner.

Decís que no creés en los políticos, pero estás muy embebido del tema...

Me manifiesto e incluso hasta donde no debería. Cada vez que recibo un tuit del Papa diciendo ‘la concordia, el amor’, digo perfecto, pero cállense y déjense de tener problemas con chicos.

¿Hay algún personaje de la política que rescates?

¿Me preguntás a quién seguiría? A nadie. Lo primero que hay que hacer es sanear todo, volver a la república, tres poderes totalmente separados entre sí, que se juzgan, se cuidan y se vigilan.

Saliendo de la política, ¿hay algún proyecto artístico que te llame la atención positivamente?

La cultura es algo olvidado a todo nivel. Por más que hagan grandes obras en el Colón y traigan a Al Pacino... No encuentro. Ni siquiera hay una paracultura, que antes existía porque había una verdadera opresión. No hay una cultura argentina para ponerse de costado. Han ganado los nihilistas, los negadores. La cabeza de la gente es Tinelli, Rial y la política. Ahí es donde salgo yo a hacer mi payasada para darte un poquito de comer. No soy un gran artista, nunca me puse en esa situación, soy un cómico.

¿Participarías en política o aceptarías un cargo en cultura?

No, no soy funcionario. Eso de que ponen un actor para manejar un teatro lo van a llevar a la ruina.

¿Qué otros proyectos tenés?

Estoy filmando una película con Suar, pero no puedo decir nada más. En abril me voy a Europa. Voy a hacer una selección de música del 1600 en España, Londres, Manchester. Yo no paso los inviernos acá, no tengo más inviernos.

¿Por qué otros carriles va tu vida?

Vuelo avioncitos, los fabrico yo mismo. Hago mecánica, tengo campo, arreglo mis tractores. Soy mecánico esencialmente, mi cabeza y mi pensamiento es mecánico. Yo soy un hombre del Renacimiento, me gustan la música, las ciencias, las máquinas.

La cabeza de la gente es Tinelli, Rial y la política. Ahí es donde salgo yo a hacer mi payasada

Crítico y orgulloso

“Nazareno quiere ser un modelo”

Casero asegura que no le presta atención a lo que hace su hijo Nazareno en TV. Pero destaca que el “Neno” es “muy bello”. “Él quiere ser un modelo y me parece perfecto. Somos muy críticos y muy hijos de p... el uno con el otro. Me salieron buenos los hijos, no solo él. Mi hija de 17 años, Minerva, hizo El regreso de Heidi, una serie para Nickelodeon”, contó.

Humor y reflexiones de un personaje inconfundible

En escena. Alfredo Casero presentará Disertación sobre lo bello, lo bueno y el bien, mañana a las 21:30, en el Teatro Español. Las entradas cuestan $335 (platea C), $392 (platea B) y $448 (vip y platea A). Se puede adquirir en Eventpass, Alto Comahue Shopping y La Caja Mágica, Cipolletti.

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