"Cada vez estoy más libre y hago lo que siento ganas de hacer"

Arriba. el cantautor, que llega al Cine teatro español, adelantó un show rockero y se refirió a su nuevo CD, al proyecto junto con Raly Barrionuevo y a Cristina.

Luis Castillo

castillol@lmneuquen.com.ar

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Lisandro Aristimuño regresa este fin de semana al Cine Teatro Español, un lugar en el que le encanta tocar y donde se siente como en casa cada vez que se reencuentra con su público. A 24 horas de su primer concierto, uno de los referentes de la canción argentina de los últimos años habló sobre el espectáculo que dará en formato cuarteto, el nuevo disco que comenzó a tomar forma, su proyecto Hombre Hormiga junto a Raly Barrionuevo, y su presencia en la Feria del Libro en el lanzamiento de Sinceramente, libro de Cristina Fernández de Kirchner. “En las redes ya recibí comentarios como ‘choripanero’ o ‘te dejo de escuchar porque te vi ahí’. Me parece un boludo el que deja de escuchar a un artista por su ideología”, dirá el compositor viedmense.

Vas a estar presentándote en formato cuarteto. ¿Será un concierto más íntimo o vas a recorrer las distintas facetas de tu música?

Digamos que va ser un show más guitarrero, rockero. Voy con batero, bajo y dos violas. Dentro del repertorio, elegimos las canciones más arriba. Igual, a mí los estilos no me cuadran, pero sería más guitarrero.

Me parece un boludo el que deja de escuchar a un artista por su ideología. Es raro y no me parece que la música vaya por ese lugar”.

¿Qué pensamientos te dispara o a qué lugar te lleva repasar material más alejado en el tiempo?

Hay canciones que las hice en 2005 y es increíble retomar esas letras porque te producen otras cosas. Hay canciones que hice cuando no era padre y ahora, en algunos temas, se me aparece mi hija. Es muy loco porque ahora las asociás a eso. Las cantás con otra emoción y a la vez toman otra dimensión que para mí es mucho mejor. Uno va madurando, y volver a cantarlas de otra forma me pega muchísimo.

Con esa madurez a esta edad, ¿seguís manteniendo una línea de trabajo o te volviste más detallista y obsesivo?

En ese sentido soy tranquilo. El hecho de ser independiente no me genera presión. Quizás si estuviera en una multinacional, que te piden un disco por año, sería totalmente distinto. Trabajo tranquilo y siempre estoy grabando canciones que son parte de mi vida y me sirven para expresarme. Uno toma más confianza porque el púbico que me escucha sabe que soy bastante mutante en mis discos, y a veces ellos mismos quieren una sorpresa. En ese sentido tengo mucha libertad. Después, nos conocemos tanto con mi banda, que cuando muestro un tema nuevo empieza a sonar al toque. Cada vez estoy más libre y hago lo que siento ganas de hacer.

Ya diste por terminadas las presentaciones de Constelaciones (2016). ¿En qué estás trabajando ahora?

Ya tengo un montón de maquetas y demos para grabar el nuevo disco ,que posiblemente salga en octubre del próximo año. Hago las canciones por placer personal, y en este momento no estoy en la parte del concepto que pueda llegar a tener el disco. Después es como que agarro un puñado de canciones, me fijo bien de qué estoy hablando, y ahí se me ocurre para dónde disparar a ese concepto de lo que quiero decir.

¿Todavía te siguen ofreciendo ofertas grandes las multinacionales?

En algún momento me llegó (risas), pero ya están muy claros mi postura y mensaje. A esta altura se sabe que voy a decir que no. El hecho de hacer dos Luna Park de esta forma (independiente) a mí me genera una base, una convicción más fuerte de cuando era adolescente y recién sacaba mis primeros discos. En el tercero me ofrecieron comprarme las placas y pasarme a una “multi” y dije que no. Igual, aclaro que no estoy en contra: son dos caminos diferentes y uno tiene la libertad de elegir. Yo elegí la autogestión porque fui educado, criado de ese modo y me gustar estar pendiente de lo que hago con mi trabajo. No me gusta que nadie me diga cómo tiene que ser la tapa o qué temas tienen que ir en el disco. Me parece hasta muy invasivo.

Al laburar desde la autogestión, ¿cómo te afecta la crisis?

Soy un ciudadano, vivo la realidad y me doy cuenta de que está todo tremendo cuando voy al súper o pago el agua. Yo sigo trabajando, ensayando, girando y produciendo gente. En mi caso, no ponerme mal y triste es seguir trabajando. Para mí es una terapia para seguir adelante. Trato de no infectar la música, y de meterme en esos corazones (su público), en el mío, que a veces pueden estar medio bajón por todo lo que pasa. De algún modo esa es mi forma de luchar. Sé que está difícil y es muy triste porque los músicos lo sentimos.

En cuanto a los proyectos nuevos, ¿estás trabajando para musicalizar un film?

Exactamente, recién estoy arrancando. Me ofrecieron hacer una banda sonora para una película, que es algo que hace mucho quería hacer. De a poco me voy metiendo, porque también estoy con el proyecto de Hermano Hormiga junto con Raly (Barrionuevo). Todavía no le di espacio a eso, pero está firme la intención de hacer una banda sonora. Fue una primera reunión y aún no pudo adelantar ni la película ni el director.

Ya que nombraste a Raly, ¿se viene la gira a dúo?

El proyecto es maravilloso y estoy muy contento. Surgió hace rato, pero este año decidimos grabar un disco antes de salir de gira. Nos fuimos a Unquillo (Córdoba) y ahí surgió todo. Cuando llegué con los equipos, corrimos la mesa del living y lo armamos ahí mismo.

¿Es cierto que el proyecto salió de una guitarreada en medio de un asado?

Sí (risas). Todo arrancó por la amistad. Somos muy amigos y nos visitamos bastante. Él había hecho un asado en su casa, luego pintaron dos criollas y nos pusimos a cantar a dúo, a hacer voces. La misma gente que estaba presente fue la que nos dijo que eso no podía quedar solo en un asado. La verdad es que está buenísimo porque suena bárbaro el timbre (de voz) de los dos, porque se acoplan en todo sentido.

¿Cuáles serían los aciertos de esa fusión?

Siempre me gustó el folclore y soy admirador. En mis discos hay algunas cosas, pero sobre todo del folclore latinoamericano, que es el mundo donde está metido Raly. A mí me encantó, por ejemplo, que me enseñe rasguidos porque fue aprender de toda su escuela. En mi caso, creo que le aporté mi parte cancionística. Con Hermano Hormiga estoy aprendiendo un montón porque es como una escuela rápida de folclore. En el disco hay chacareras, bagualas, zambas y estoy fascinado con ese mundo maravilloso que es el folclore.

Estuviste presente en el lanzamiento del libro de Cristina Kirchner. ¿Cómo es esa relación?

Me invitó Teresa Parodi, que es una gran amiga a la que quiero y admiro mucho. Me pareció bueno su laburo cuando estuvo como ministra de Cultura en esa gestión. Fui porque nunca había ido a la Feria del Libro y porque antes me han invitado a otros encuentros y por tiempo nunca pude asistir. Se generó una repercusión bastante grande, pero no me incumbe porque cada uno es libre y hace lo que quiere. La gente ya te empieza a decir cosas, pero no entro en esa. La verdad es que fui a la presentación de un libro por Teresa y me encantó.

¿Eso significa, de alguna manera, tu apoyo a Cristina?

Y, soy músico. La verdad es que después de la presentación del libro me mandaron un link del diario La Nación con los nombres y circulitos (de artistas presentes), y la verdad es que parecían de la época militar. ¿Qué le pasa? Se entiende que ideológicamente no estoy de acuerdo con el actual gobierno. No es una novedad y el que escucha mi música lo sabe. En realidad, no es estar de un lado o del otro: no comparto lo que pasa con este gobierno y no tengo mucho que aclarar. En las redes ya recibí comentarios como “choripanero” o “te dejo de escuchar porque te vi ahí”. Me parece un boludo el que deja de escuchar a un artista por su ideología. Es raro y no me parece que la música vaya por ese lugar. Si supiéramos la ideología de cada músico sería un quilombo. Para mí son mundos paralelos.

En los últimos dos años hiciste ocho Gran Rex, giras por España, Brasil y México, Luna Park... ¿Cómo manejás todo eso y qué pasa con el ego, que a veces suele inflarse y hasta confundir al artista?

Tengo mi sello, productora (Viento Azul) y estoy todo el día trabajando. Soy muy casero y me encanta esa vida, no entro en eso de la farándula. Yo termino el concierto y me voy a mi casa o me voy a tomar un vino con amigos. Soy un agradecido a la gente que me va a escuchar y que apoya el camino por donde voy. Es un laburo que me llena de amor, felicidad, el que se pone en otro lugar creo que es más de personaje que de real. En mi caso, soy reconocido por la música misma. Me ha pasado que gente que no me conoce personalmente o no conoce mi cara y me dice ‘ah, vos sos Aristimuño, te escucho. Te hacía más grande’ (risas). A mí me encanta cuando pasa eso, porque escuchó mi música y es lo que realmente quiero.

En 2004 editaste Azules turquesas (2004). ¿Ya en esa época tenías perfilado y en mente llegar a todo esto que te pasa?

Ni en pedo (risas). El primer disco lo grabé para mostrárselo a mis amigos, a mi familia, y lo hice para tener un registro de lo que había hecho. Sabía que iba a ser músico porque lo soy desde los 13 años y me encanta tocar. También podría haber sido bajista o guitarrista de una banda. Mi hermana fue quien llevó el disco a la productora Los Años Luz –trabajaba en ese lugar- y a los tres días me llamaron. Primero pensé que me iban a tomar por un laburo y después pasó que me dijeron que les había encantado el disco. Me acuerdo de que en ese sello también estaba Kevin Johansen y esa onda de compositores. Así arrancó todo y, la verdad, no esperaba nada. Un amigo que era de Choele Choel tenía un estudio que se llamaba Tixa y grababa músicos de la Patagonia, y su filosofía era que un porcentaje de aristas fueran del interior. Una noche me vio en un bar de Palermo donde tocaba solo con guitarra y me dijo si quería grabar. Me prestó el estudio y casi me largué a llorar. Después, en tres días grabé Azules turquesas y no lo podía creer.

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