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La Mañana robos

Comerciantes de Olascoaga y la inseguridad: "Llevo noches sin dormir"

Así lo manifestó el dueño de un local de ropa que recientemente sufrió dos robos. Asegura que cuando comienza el toque de queda, el barrio "es tierra de nadie".

Los reclamos por la inseguridad continúan replicándose a lo largo y ancho de la ciudad y, esta vez, quienes salieron a hablar fueron los comerciantes del sector balneario de la capital. Uno de los referentes denunció picadas y robos por la madrugada, y aseguró que en cuanto comienza el toque de queda, el barrio "es tierra de nadie" y la Policía no vigila las calles.

Así lo contó Jano Arenzana, dueño de una boutique de ropa sobre Avenida Olascoaga al 1800, en el barrio Río Grande, y quien recientemente sufrió dos robos. "Después de la 1 sufrimos el primer hecho, y el miércoles pasado a las 5:15. Primero robaron un Fiat 147, robaron en una panadería del barrio y después nos rompieron el cristal con un pedazo de cordón cuneta, entraron y nos manotearon toda la mercadería que estaba en el perchero", relató este miércoles en declaraciones a LU5.

El comerciante confió que el valor aproximado de todas las prendas que le sustrajeron ronda los 80 a 90 mil pesos. En este sentido, expresó: "En la situación en la que estamos, es un paquete de guita. A eso sumale que ahora tenemos que poner rejas, tuvimos que mejorar el sistema de monitoreo porque las cámaras sólo enfocaban desde arriba y no se veían las caras", contó.

Los vidrios del frente también implicaron un gasto inevitable. "Un cristal de la puerta sale 20 mil, no es algo que se tiene en el bolsillo todos los días para reponer", expresó y contó que el seguro cubrió parte del gasto, aunque ahora está peleando para conseguir lo mismo respecto de la mercadería perdida.

Además, explicó que su vivienda se encuentra justo sobre el local, por lo que escuchó claramente cuando los delincuentes rompieron el cristal para ingresar. "Me asomé, pegué el grito y para cuando me asomé, ya se habían ido. La Policía tardó 20 minutos en llegar y no hubo rastros", relató, y expresó que la experiencia ya no le permite descansar tranquilo: "Llevo noches enteras sin dormir, escucho un ruido y salto de la cama".

Por otro lado, comentó que no son sólo los robos que consternan a la barriada, sino también el comportamiento de algunos conductores que utilizan un tramo de tres cuadras de la Avenida para correr picadas fuera del horario permitido para circular; es decir, luego de la 1.

"Esto se convierte en una pista de carrera. Me parece que si hay una medida de no transitabilidad desde la 1, es cuando más presencia policial tiene que haber, por lógica, porque queda la ciudad desierta, pero no pasa un sólo patrullero. Si no tenés nadie transitando, es tierra de nadie", reclamó.

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