La enfermera que mató a sus dos hijos con un bisturí en su casa del barrio El Bosque, en Tucumán, sigue internada y sedada. Por eso, la joven aún no pudo declarar ante la Justicia.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es que sufrió un brote psicótico ya que, según el relato que hizo el pariente de la mujer que descubrió el episodio, la propia enfermera le habría entregado la llave para que pudiera abrir la puerta. “Andá a ver a los chicos”, le habría señalado una vez que ingresó.
Los cuerpos de Marcelino, de 4 años, y Pía, de 3, fueron hallados sobre la cama y debajo de la misma había dos bolsas con sangre. Según creen, la mujer habría juntado el líquido después de provocarles los cortes a sus hijos. Esto podría llegar a ser usado como prueba de un supuesto desorden mental.
La abogada del padre de las víctimas señaló que uno de los problemas que llevó a la separación de la pareja es que en varias ocasiones “desaparecía” mañanas enteras y “dejaba a los chicos solos”.
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