Instituto de Córdoba logró el ascenso a Primera División tras empatar 1 a 1 ante Estudiantes de Caseros, en la final de vuelta del torneo Reducido de la Primera Nacional, y beneficiarse con la ventaja deportiva tras el 0-0 de la ida. Cuando finalizó el partido, agredieron a árbitro.
Los fanáticos coparon el estadio de Alta Córdoba con más de 27.000 personas, que verán al ‘albirrojo’ en la máxima categoría tras 16 años en la Primera Nacional.
El visitante abrió el marcador por intermedio del marcador central Juan Cruz Randazzo a los 14 minutos del primer tiempo, mientras que Fernando Alarcón a los 11 del complemento marcó la igualdad para la Gloria.
Pero no todo fue celebración en Alta Córdoba, ya que el árbitro Fernando Espinoza fue agredido cuando finalizó el encuentro. El juez principal tuvo un rendimiento sumamente polémico en un partido trascendente.
El partido fue caliente y Espinoza había expulsado a dos jugadores del Pincha de Caseros: a Lautaro Lusnig en el final del primer tiempo y al ingresado Elías Alderete sobre los 30 minutos de la segunda etapa. Antes de la media hora de juego también había echado a Walter Otta, DT de Estudiantes.
Otra de las polémicas fue el gol del empate que marcó Fernando Alarcón de cabeza. La imagen de la televisión mostró que el defensor estaba medio paso adelantado al momento de cabecear.
Una vez terminado el encuentro, los jugadores de Estudiantes fueron a increpar al árbitro, lo encerraron y la policía tuvo que escoltarlo en la mitad de la cancha. En medio del escándalo, Espinoza recibió una piña en la cara.
La transmisión no logró capturar el momento exacto, por lo que no se pudo percibir si fue un jugador, un ayudante o un colaborador, pero lo que sí se vio fue al árbitro notablemente herido unos instantes posteriores a la agresión.
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