La confederación africana decidió darle la copa a la selección perdedora por el escándalo en el partido decisivo.
A dos meses de la polémica final de la Copa África, el comité de apelación de la Confederación Africana de Fútbol decidió, en una resolución insólita, darle el campeonato a Marruecos por escritorio, tras el triunfo de Senegal en la cancha.
El escándalo en el encuentro se había dado cuando Senegal abandonó el campo de juego, luego de que el árbitro le diera a Marruecos un penal en los últimos minutos. Luego, la selección volvió al partido y se consagró campeona.
El fallo de la CAF a favor de Marruecos
El comité de apelación analizó el pedido de Marruecos, que hizo una queja formal por el abandono de campo de juego, y decidió darle la razón y fallar a favor del reclamo.
"La Junta de Apelación de la CAF decidió que, en aplicación del Artículo 84 del Reglamento de la Copa Africana de Naciones de la CAF (AFCON), la Selección Nacional de Senegal fue declarada culpable de perder por incomparecencia el Partido Final de la Copa Africana de Naciones TotalEnergies CAF (AFCON) Marruecos 2025 (“el Partido”), registrándose el resultado del Partido como 3-0 a favor de la Fédération Royale Marocaine de Football (FRMF)" fue el comunicado de la confederación.
Esta resolución no tiene demasiados precedentes, sobre todo en partidos de este calibre. Seguramente, Senegal hará una apelación sobre esta decisión, aunque el trofeo quedará manchado por toda la polémica en el medio.
Así fue la polémica entre Marruecos y Senegal
En los minutos finales del tiempo regular, el árbitro fue a revisar un llamado del VAR por un posible penal para Marruecos, que terminó convalidando. Esto, sumado a un gol anulado previo, desató al furia de Pape Thiaw, entrenador de Senegal, que le pidió a los jugadores que se retiren del campo de juego.
Por la intervención de Sadio Mané, capitán y figura, el conjunto senegales volvió al partido. El arquero Édouard Mendy finalmente le contuvo el penal a Brahim Díaz, que intentó picarla. El encuentro finalmente fue al alargue por el empate en los noventa minutos.
El arquero había sido protagonista de una insólita secuencia en el medio del partido, cuando los suplentes de Marruecos intentaron robarle la toalla para que no pueda secarse los guantes. Para suerte del portero, su compañero de plantel y posición, Yehvan Diouf, se jugó la vida para ayudarlo y evitar la avivada de sus rivales, en otra particular situación de la final.
En el inicio del tiempo suplementario llegó el golpe decisivo. Una pérdida de Marruecos activó una contra fulminante de Senegal, comandada por Pape Gueye. El mediocampista, con la camiseta 26, dejó atrás la marca de Achraf Hakimi y sacó un derechazo potente y bien direccionado que venció a Yassine Bounou para establecer el 1-0 y encender el festejo senegalés.
El seleccionado africano sostuvo la ventaja con orden y carácter en los minutos finales, neutralizando cada intento marroquí y administrando los tiempos con inteligencia. Con el pitazo final llegó el título para Senegal, luego de una polémica victoria con un escándalo inaudito de por medio.
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