Daniel Cravero afronta el partido más duro de su carrera, pero no es la primera vez que atraviesa una situación límite.
“Tengo tres balazos en el cuerpo”. La frase salió directa, sin dramatismo, en medio de la conferencia de prensa. Así, sin vueltas, Daniel Chango Cravero puso en palabras el momento personal que atraviesa mientras dirige a Club Cipolletti.
El entrenador habló con la franqueza que siempre lo caracterizó y dejó frases que mezclan crudeza, agradecimiento y una mirada particular sobre la vida después de haber atravesado situaciones límite.
"Sí, yo tengo tres balazos, una bala todavía tengo adentro de mi cuerpo, de una vez que me asaltaron en Buenos Aires. Pero ya te digo, a veces Dios te pone cosas en la vida, me apuntaron una pistola acá en el pecho y no salió la bala. Osea que esta creo que va a ser mi segunda, si tengo segunda vida o paso", dijo en la conferencia.
Aquel episodio ocurrió en febrero de 1999, cuando el “Chango” era capitán de Club Atlético Lanús y vivía uno de los mejores momentos de su carrera como futbolista. Durante un asalto en su casa de Buenos Aires, recibió disparos en una de sus piernas después de intentar proteger a su esposa.
Hoy, más de dos décadas después, esa experiencia vuelve inevitablemente a su memoria mientras atraviesa un nuevo desafío personal. "No quiero irme del fútbol, porque este es un problema que no tiene nada que ver con el fútbol. Es lo que pasó, lo que está y lo que hay que enfrentar. Todavía no caigo en estas cosas porque no lo he pasado nunca y las tendré que vivir. Ojalá que dentro de poco tiempo nos podamos encontrar otra vez", sostuvo.
En ese contexto, el entrenador también se tomó un momento para destacar el acompañamiento que encontró en el club desde su llegada. "Ni tengo firmado el contrato, ni me interesa si lo firmo o no lo firmo. Yo sé con la gente que estoy tratando, no me hace falta nada. Estoy cómodo, tengo comida, tengo departamento. Estoy trabajando ahora porque me apasiona esto, hasta darle una mano hasta que viaje el miércoles", aseguró.
El vínculo con la institución y con quienes lo rodean aparece como uno de los pilares en este momento. "Me quiero olvidar siempre, uno siempre te viene eso a la cabeza, pero no hace falta hacer nada porque esta gente ya me lo demostró en otras cosas que siempre estuvieron al lado mío, gente que está acá, gente que hemos estado reunidos, la verdad que excelentes personas, todos son excelentes, la gente, todos", sostuvo.
También habló del afecto que recibe a diario de los hinchas en la calle, un gesto que lo sorprende. "A mí me encuentran en la calle, me saludan, parece que ascendimos 5 veces y solamente peleamos un poco un campeonato, después creo que tuvimos como 10, 8 partidos sin ganar y la gente siente una satisfacción, me saluda, me abraza, me pide una foto", afirmó.
Incluso en medio de la preocupación, Cravero intenta sostener una mirada particular frente a la situación que le toca atravesar. "A veces lo tomo un poco con gracia cuando lo hablo con ellos, con los jugadores, hay que llevarla así porque es de la única manera que uno enfrenta algo que nunca esperaba. Se te sienta el doctor ahí y van derecho al hueso, 'te vamos a abrir de acá hasta acá' y bueno, ya está", dijo.
La noche que Maradona apareció en su casa
Antes de convertirse en entrenador, Cravero construyó una larga carrera como mediocampista. Pasó por Chaco For Ever, Club Atlético Platense, Gimnasia y Esgrima de Jujuy y alcanzó su mejor nivel en Club Atlético Lanús, donde fue capitán.
En ese recorrido también tuvo la oportunidad de enfrentarse al máximo ídolo del fútbol argentino: Diego Maradona. “Ahí te explica un poco lo que era el tipo, con sus errores él era un fenómeno”, recordó el Chango.
El vínculo entre ambos quedó marcado por un gesto inesperado. Tras el asalto que sufrió en Buenos Aires en el 99, Maradona decidió ir personalmente a visitarlo. “Como jugador, jugué en contra de Maradona cuando él estaba en Boca con Bilardo, jugaba Diego, Verón y Caniggia. Yo tuve un asalto en Buenos Aires en un momento cuando estaba en Lanús, me asaltaron y me pegaron un tiro en la rodilla”, relató.
La escena todavía le resulta increíble cuando la cuenta. “Justo Maradona venía de Napoli , llegaba a Buenos Aires y se enteró. Estaban todos los periodistas en mi casa, yo ya estaba en mi cama, había ido al sanatorio y había venido de vuelta. Me dicen en un momento “Ahí viene Diego, ahí viene Diego”, y dije yo “¿Qué va a venir Maradona?” ¿Que vas a esperar que venga el tipo? y se apareció Maradona con Coppola, una cosa increíble”, concluyó.
Aquella madrugada de 1999 cambió su vida. Y hoy, otra vez, el “Chango” enfrenta un desafío que lo obliga a mirar hacia adelante con la misma convicción que lo acompañó siempre dentro y fuera de la cancha.
Te puede interesar...











