Descubren robo hormiga de nafta a la petrolera YPF

Los camiones descargaban en Cervantes, en la estación del marido de la intendenta electa.

Neuquén
Como todos los días, el camión llenó las cisternas en la destilería de Plaza Huincul y salió hacia Valle Medio. Pero esta vez, un empleado de YPF lo siguió para comprobar lo que sospechaban: el robo de combustible. Al Iveco Cursor último modelo lo encontraron descargando nafta en la parte de atrás de una estación de servicio en Cervantes, a casi de 200 kilómetros de su destino final, en una estación de servicio sin bandera que opera el marido de la intendenta electa.

La maniobra, que llevaba casi dos meses, fue detectada por el GPS que tienen los camiones contratados por YPF para la distribución.

Al llegar el personal de la empresa junto con la Policía de Río Negro, tanto el chofer del camión como el único operario de la estación de servicio sin bandera comenzaron a correr y se dieron a la fuga.

En el lugar detectaron una infraestructura especialmente preparada para el robo de combustible, con tanques de acopio para unos 25 mil litros, mangueras y cañerías.

El sitio utilizado para la descarga clandestina es un lavadero que está en la parte posterior de la estación de servicio, ubicada en el ingreso a la localidad. Los paredones laterales superan la altura de un camión cisterna, con un portón en el frente y otro en la parte posterior, "para evitar las maniobras llamativas que puedan ser observadas desde afuera", confió uno de los policías que llegó al lugar.
Al ser sorprendidos, ya se habían descargado unos 400 litros de nafta.

Al tratarse de un robo hormiga, es muy difícil para la empresa poder cuantificar el monto de la defraudación, aunque trascendió que podría alcanzar el millón de pesos, por la frecuencia de los viajes de este camión.

Según consta en la denuncia realizada en la Comisaría 22ª de Cervantes, el GPS del camión indicaba que paraba habitualmente en este lugar y en horarios "poco comunes".

La estación es operada por un hombre de apellido Aguiar, quien tendría vínculo directo con la intendenta electa de Cervantes, Claudia Montanaro, hija del actual intendente Gilberto Montanaro.

Cortaban los precintos
Aunque por ahora la causa está caratulada como tentativa de hurto y tiene como principal responsable al chofer -contratado por una empresa neuquina que presta el servicio de distribución para la destilería de YPF de Plaza Huincul-, la investigación continúa e involucra a Aguiar y su personal.

El área de Seguridad Física de YPF detectó que los precintos de la cisterna estaban violentados. "Son imposibles de volver a colocar", dijo un estacionero, que se animó a sospechar de que también había complicidad con la persona encargada de recibir el combustible en destino, porque "es imposible que no se den cuenta de que está cortado".

El empresario también reconoció que "hay que confiar en lo que te cargan en la planta, no hay forma de saber cuántos litros hay en una cisterna. Si faltan 200 litros no nos damos cuenta, para eso están los precintos".


La maniobra
El viaje duraba más de lo previsto

Salida de Plaza Huincul
El camión cargaba en la destilería de YPF y salía con las cisternas precintadas hacia el destino señalado por el área de logística de la petrolera.

Parada en Cervantes
Al personal de YPF le sorprendió que siempre el camión hacía una parada en Cervantes, a 170 kilómetros de Plaza Huincul, un lugar donde habitualmente no se detienen, en una estación de servicio sin bandera.

Tiempo prolongado
Por medio del seguimiento satelital, los operarios de YPF detectaron que el tiempo de la parada en Cervantes era excesivo.

Llegada a destino
Luego de la descarga clandestina de parte del combustible, el camión seguía viaje y llegaba a destino sin inconvenientes aparentes. Se investiga de qué manera se violaban los precintos y qué complicidades existen.

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