"Destruí a toda una familia y a un pobre laburante"

Lo dijo el abogado que mató de un tiro a un cerrajero en Capital.

Buenos Aires
"Destruí a una familia, a un pobre laburante que quedó en la línea de tiro", así resumió ante el juez el abogado Silvio Martinero luego de matar al cerrajero Daniel de Negris tras haber sufrido un robo en pleno microcentro porteño el mes pasado.

Según su relato, forcejeó con los delincuentes en plena calle y "no pudo observar a alguien más en su campo visual" ya que "se concentró en el blanco a apuntar" porque ponían en riesgo su vida. Se justificó por no socorrer al cerrajero herido, como se observa en el video, porque "estaba en estado de shock y recién tomó conocimiento de ello cuando estaba en el patrullero".

Sin embargo, los ladrones que le robaron a Martinero, en pleno centro porteño el 29 de marzo último, no estaban armados y le arrebataron la mochila en dos segundos, sin hacer peligrar su vida, pese a lo cual efectuó cinco disparos, uno de los cuales mató al cerrajero inocente, según un fallo judicial conocido ayer.

Las conclusiones de cómo se produjo el hecho surgen del fallo en el que el juez de instrucción Luis Zelaya le dictó el procesamiento con prisión preventiva a Martinero (46) y se basan especialmente en videos incorporados a la causa.

Debido a los disparos que Martinero efectuó, el cerrajero uruguayo Daniel de Negris (56) fue alcanzado por uno que le dio en la espalda y le provocó la muerte al instante cuando caminaba por San Martín al 500.

De acuerdo con la resolución, a la que accedió Télam, el 29 de marzo alrededor de las 9:30, Martinero ingresó al edificio situado en San Martín 551, donde tiene su oficina, "y detrás suyo entró uno de sus asaltantes, quien en menos de dos segundos le arrebató la mochila que llevaba colgada en su hombro izquierdo".

"(El ladrón) salió del lugar y se montó en la parte trasera de una motocicleta que tripulaba otra persona, para finalmente huir a gran velocidad", dice el fallo, que destaca que esto no coincide con lo declarado por el abogado y ex militar.

Legítima defensa
En un intento por enmarcar el hecho en un caso de "legítima defensa", Martinero afirmó que el delincuente que le robó el dinero le había apoyado un arma en el cuello y luego en el pecho y que disparó "por instinto" porque era su vida o la de los ladrones. Agregó que creía que el asaltante había llegado a gatillarle pero sin que saliera la bala y que, ante ese cuadro, decidió extraer su pistola marca Glock calibre .40 y efectuar los disparos.

Pero para el juez, "en lo único que esas filmaciones apoyan la versión de Martinero es en que, en efecto, fue damnificado de un desapoderamiento con no mucha fuerza en las cosas y/o escasa violencia en las personas".

Zelaya indicó que el ataque no se produjo en la puerta, como dijo el abogado, sino en el hall del edificio y que "tampoco se observa que Matinero hubiera tenido -siquiera mínimamente- un contacto de frente con el ladrón.


Argumentos
Para el juez, nada fue una casualidad

El juez evaluó que Martinero "comprendió claramente lo que acababa de acontecer", ya que apenas fue detenido por la Policía dio sus datos personales precisos y un circunstanciado relato de lo sucedido. Además, tuvo en cuenta que -pese a que el abogado dijo estar "en estado de shock"- de las imágenes también surge que luego de disparar volvió a guardar el arma en su funda y caminó hacia donde habían fugado los asaltantes para finalmente regresar al edificio. Por último, indicó que "el cúmulo de pruebas descripto está lejos de ser una suma de casualidades".


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