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Economía hogareña en tiempos de pandemia

Como la gente pasa más tiempo dentro de su hogar, se modifican los patrones de consumo: se mira más televisión y también se está escuchando más la radio tradicional.

POR FERNANDO SCHPOLIANSKY - Especial (*)

Nuestros hábitos se han visto afectados por la llegada del coronavirus a nuestras vidas. Desde lo más cotidiano como ir al supermercado, a trabajar o a estudiar, todo se vio transformado, incluido el comportamiento del consumo de cada uno de nosotros, es así como frente a una situación sin precedentes, se empiezan a gestar cambios de hábitos y patrones de consumo diario.

Como la gente pasa más tiempo dentro de su hogar, se modifican los patrones de consumo: se mira más televisión y también se está escuchando más la radio tradicional. Pero, en paralelo, también crece el uso de los “nuevos medios” de comunicación y entretenimiento como la TV por streaming, los videos y la radio online.

Las redes sociales se vuelven un recurso imprescindible para mantener el contacto con familiares y amigos, y combatir el aislamiento social. Se usa más WhatsApp que antes, y algo similar pasa con redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram.

Cambios en lo que compramos y cómo lo hacemos

Con respecto a los lugares de compra, la mayoría de las personas intenta comprar cerca de su casa (negocios de cercanía), tratando de evitar grandes centros comerciales y supermercados, aun cuando el ticket “sume” un poco más de lo habitual.

Los consumidores priorizan la adquisición de alimentos no perecederos y productos de limpieza e higiene.

Por otro lado, muchos han aumentado o “debutado” con sus compras online, basándose en la posibilidad de conseguir mejores precios, junto con la comodidad y el ahorro de tiempo. El comercio electrónico incorporó nuevos compradores, especialmente en categorías como alimentos y farmacia.

Las nuevas actitudes del consumidor

Las personas en el mundo han cambiado sus hábitos de consumo por el coronavirus. En esta época de crisis y pandemia, los consumidores se han destacado por ser racionales, es decir, planean más antes de comprar y atraviesan por un momento de recesión en la que los productos de lujo pierden relevancia.

También han reducido drásticamente su preferencia por marcas especiales y la han redireccionado a productos y marcas disponibles, y sobre todo más económicas.

Ante la reducción del consumo en restaurantes, han crecido los servicios de delivery y la compra de alimentos congelados para preparar en casa.

El entretenimiento se ha trasladado a: videojuegos, películas, juegos de mesa, televisión y servicios de streaming digitales.

Sin lugar a duda el sector de viajes y turismo se ve particularmente afectado por la imposibilidad de trasladarse, al igual que cines, teatros, salas de juego, centros comerciales, eventos y conciertos, atendiendo a la medida de evitar conglomeraciones sociales.

Durante el distanciamiento social, las videollamadas han experimentado un increíble boom. Con el paso de los días, en casa nos vamos planteando lo que es realmente importante en el día a día: el teletrabajo, estudiar a distancia, hacer deporte en casa, cocinar, entretener a las niñas y niños y pasar tiempo en familia.

Los productos “estrella”

Webcams para las video conferencias de moda.

Ropa para dormir y ropa cómoda: con menos sitios adonde ir, los consumidores están empezando a arreglarse menos y ponerse más cómodos.

Artículos de afeitado. Las peluquerías y barberías son muchos de los negocios que han cerrado temporalmente debido al coronavirus. Sin estilistas profesionales a los que recurrir, los consumidores están poniéndose manos a la obra.

Artículos de repostería: gran variedad de recetas, nuevos artículos y blogs de aficionados a la gastronomía; la repostería es la actividad casera por excelencia.

Equipos de juego: el aislamiento hizo que tuviéramos más tiempo para los videojuegos.

Mobiliario para exteriores: después de asumir que el retiro hogareño va para largo, los consumidores han empezado a pensar en cómo crear un espacio que ofrezca alguna semejanza con la vida al aire libre.

Productos para ejercicio físico: sin gimnasios a la vista debido al coronavirus, los consumidores están ideando mil y una estrategias para mantenerse en forma.

El momento de ahorrar

La crisis económica quizás supere en tiempo a la crisis sanitaria, por eso es indispensable tener una buena planificación financiera, en la que debamos limitarnos a los gastos que generen cierta armonía y nos permitan “dormir tranquilos”.

Esta es una situación en la que saldrá airoso aquel que sepa calmarse, ordenarse y mantener el control de sus recursos y gastos.

Los gastos prioritarios

Hay que hacer una lista de prioridades para recortar el gasto durante los próximos meses. Una reducción que en parte se hará “de manera natural”, puesto que en estos momentos la actividad social está completamente reducida.

Los gastos destinados al ocio, recreación, restaurantes y demás actividades extraordinarias no se van a producir en lo inmediato.

Hay que establecer entonces un orden de prioridades para nuestro dinero, de modo tal de hacerlo “aguantar más tiempo”.

El mundo que viene

Finalmente un nuevo orden económico y social nos espera tras el paso del Covid-19 en el planeta.

Si algo nos dejará la emergencia sanitaria será que la normalidad que conocíamos ya no estará ahí. A partir de esta pandemia, el mundo entero habrá de transformar sus hábitos y adaptarse a una nueva realidad.

Tendremos hábitos de consumo en favor de una economía más racional: así como las generaciones anteriores sufrieron por guerras, nosotros ahora conocemos el riesgo de la posible falta de productos y servicios básicos.

La economía digital se integrará más en nuestra vida diaria no sólo en el consumo de productos de primera necesidad y para no tener que desplazarnos físicamente, sino también en la industria del entretenimiento y en el sector financiero.

Deberemos transitar hacia un verdadero Estado de bienestar que promueva y conserve como uno de sus principios rectores a la salud pública.

(*) Contador Público - Posgrado en Economía Social

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