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La Mañana

El ángel de la guarda que reza y cuida a Sandro

Catalina, desde el 20 de noviembre, no se mueve de la clínica donde está internado El Gitano.
Catalina Giménez de Belver, de 72 años, afirmó "Dios me ha puesto en está misión". La única vez que vio al cantante fue hace 50 años.
 
Buenos Aires (Telam) >  Desde la tarde del 20 de noviembre pasado cuando llegaron los pulmones y el corazón donados que le devolvieron la vida a Sandro, hay una mujer que se instaló en la puerta del Hospital Italiano de Mendoza y allí pasa el día entero, donde armó un santuario que ya llenó de recuerdos y deseos de pronta recuperación de todos los seguidores, a quienes recibe e invita a rezar el rosario. “Yo siempre miro el canal católico o Utilísima porque no puedo ver cosas tristes... pero ese día escuché la noticia de que Sandro venía a Mendoza y dije: “Dios me ha puesto esta misión”, comentó la mujer, que no es una fanática del cantante pero se tomó el rol de recibir amablemente a todos quienes se acercan al hospital a conocer la salud del ídolo.  Según le manifestó Catalina Giménez de Belver, de 72 años, aquel 20 de noviembre sintió “un impulso interior”. “Lo vi tan mal que agarré la imagen de la Virgen Misionera del Perpetuo Socorro y del fundador de la misión, San Alfonso. Me vine para acá (al hospital) y me puse a rezar sola, a rezar y a rezar arrodillada”, recordó.
Desde aquella tarde, Catalina se levanta temprano y se instala en la vereda del centro asistencial hasta bien entrada la noche donde poco a poco fue armando un santuario con los recuerdos que deja la gente: fotos, estampitas, flores, algunas prendas personales, rosas rojas, recortes de diarios y sobre todo muchas imágenes del papa Juan Pablo II, quien visitó Mendoza en los años ochenta y tiene un altar a escasos cien metros de allí.
 
Mensajes de aliento

La semana pasada, Catalina armó un arbolito de Navidad en uno de los arbustos del cantero donde piensa pasar la Nochebuena y ahora se prepara a colocar un pesebre. “Si Dios quiere y no me encierran con llave en mi casa, voy a estar acá. Estando Sandro internado sí, porque es un ser que da tanto amor", dijo emocionada.
Personaje total, amable con todos, de vestimentas coloridas -sobre todo el rojo furioso-, esta mujer de 72 años implementó un cuaderno donde todos los que visitan el “santuario” pueden dejar sus mensajes de buenos deseos.  “Cada uno escribe lo que quiere, pero yo no leo, porque son cosas muy privadas. Pero cuando se llenen las hojas se lo voy a dar a la señora Olga”, afirmó Catalina. Y agregó: “El otro día vino una delegación de Santiago del Estero, después otra de Buenos Aires y así todo el tiempo. Una noche vino un señor que había ido a la Difunta Correa, a San Juan, y venia súper emocionado y llorando".
La señora, amiga de todos los periodistas que hacen la guardia, recordó que la única vez que vio al ídolo fue hace unos 50 años cuando fue a cantar a General Alvear.

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