El crack neuquino que vuelve a Brasil, donde gambeteó a la muerte

Matías Sosa regresa al América de Río de Janeiro. Sueña con el ascenso y espera no volver a sufrir el dengue, que casi lo mata. "En un momento sentí que iba a morir", confiesa el ex Cipo a LMN. Quien supo ser dirigido por Gallardo, tiene compañeros que viven en la favela y una linda historia.

POR FABRICIO ABATTE - abattef@lmneuquen.com.ar

Es querido en Cipo, jugó en Primera División del fútbol argentino (Colón de Santa Fe), en la sub 20 albiceleste y fue dirigido por Marcelo Gallardo en Nacional de Montevideo, donde salió campeón. Matías Sosa se ha convertido con el tiempo en un trotamundos del fútbol y ahora el talentoso volante neuquino, quien también pasó por el Sporting Gijón español y Portuguesa de Brasil, vuelve a desembarcar en el América de Río de Janeiro.

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“Vine sólo y se extraña el Valle, a mi hijo Bautista, a mi mamá Norma y a mi abuela Victorina entre tantos afectos. Pero por suerte la gente de Brasil me recibió muy bien, me siento cómodo. De acá me gusta cómo se vive el fútbol, la playa y la manera de ser que tienen, siempre están alegres”, describe a LM Neuquén mientras se deleita con la postal de Copacabana, la playa más famosa del mundo que contempla de cerca y tiene a la vista cada jornada.

Lo particular del caso es que retorna a la ciudad en la que en 2016 contrajo dengue y la pasó muy mal. “Fue una locura , en un momento sentí que iba a morir. Un día me levanté pensando que era fiebre, no vi que nada me haya picado. Pasaron las horas y el malestar y la temperatura alta se intensificaban. Al otro día ya no me podía levantar, no podía ni agarrar un celular ni un vaso de agua”, recuerda el momento más desesperante de su vida quien en 2012 se dio el lujo de ser dirigido y dar la vuelta con el Muñeco (“ya se veía que iba a llegar lejos, siempre le estaré agradecido”, dice de Napoléon).

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“Gracias a Dios la gente del club estuvo muy atenta y me llevaron de urgencia al hospital donde quedé internado. Me hicieron los estudios y ahí se supo que era dengue. Por suerte mi salud está muy bien y puedo seguir adelante”, celebra ello y también que ya esté lista la feijoada, comida típica del vecino país que compartirá junto a sus compañeros.

Varios de ellos, cuenta Sosa, “viven en la favela así que conozco. Ahí hay que portarse bien”, bromea el elegante enganche, que espera ansioso el 25 de Mayo, día del debut ante Nova Cidade. Un estreno que no le permitirá al 10 estar en Neuquén para el cumple número 9 de su pequeño, cuatro días antes, por lo que intentará “regalarle algún golcito”.

“Vamos a jugar el Carioca de serie B. Si va bien el año que viene tenemos la posibilidad de enfrentar a los grandes de Río de Serie A, como el Flamengo y el Fluminense”, se ilusiona el Mati.

“Es un club con mucha historia en Río, fue campeón brasilero y carioca. Acá es conocido como el segundo club de toda la gente de Río porque todos lo quieren, incluso los hinchas de otros equipos. Por eso es muy popular”, explica Sosa, que a pesar de su larga trayectoria en el fútbol recién tiene 27 años.

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La rivalidad entre Argentina y Brasil se presta para las bromas cotidianas aunque no deja de sorprenderse por la admiración que nota le profesan los eternos rivales a la gran estrella albiceleste. “A Messi lo aman , en la calle se ven muchas camisetas de Argentina con el número diez y el nombre de Lionel. Claro que siempre están las chicanas y ahí me planto a morir…”.

Matías Sosa vuelve a vivir en el fútbol justo en el lugar en el que gambeteó a la muerte.

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