Que el Real Madrid sume 32 puntos contra 31 del Barcelona es sólo un detalle en un duelo de atractivos contrastes. El primero es el de siempre, el del Barcelona "rebelde" como encarnación de Cataluña frente al Real Madrid como emblema de la capital de España.
El segundo ya se vivió en la temporada anterior, el del enfrentamiento entre Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo, y el portugués Cristiano Ronaldo, pero viene reforzado esta vez porque ambos pasan por notables momentos de juego.
El tercero es novedad, porque enfoca al banco de suplentes. Allí se sientan Josep Guardiola y José Mourinho, dos entrenadores tan exitosos como diferentes. Medido, de discurso casi "zen" el primero; exuberante y desafiante el segundo. Por primera vez en la historia del que es uno de los grandes clásicos del planeta, la figura de un entrenador -Mourinho- fue el centro del debate y la atención en los días previos al partido.
Mourinho ya sabe lo que es amargar al Barcelona. Lo hizo en su momento al frente del Chelsea, y volvió a hacerlo en abril como entrenador del Inter al eliminar a los españoles en las semis de la Champions. Sabe, además, maniatar a Messi, que nunca pudo marcarle un gol a un equipo entrenado por él. No lo hizo en los cuatro partidos con el Chelsea ni en los tres frente al Inter. Inmerso desde hace semanas en una racha espectacular de goles de todos los colores, Lio tiene la posibilidad de reescribir la historia.
"Si cuando iba con el Chelsea o con el Inter ya era divertido, ahora con el Real Madrid será aún más divertido", diji el DT portugués. Que quiere ayudar a Cristiano Ronaldo, que nunca pudo mover las redes frente al Barcelona, ni con Manchester United ni con el Real.
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