El lenguaje inclusivo tomó fuerzas cuando el mes pasado, Natalia Mira, vicepresidente el centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, hablaba en televisión aplicando el lenguaje inclusivo. Decía "algunes", "poques diputades" y también "indecises". Esta acción provocó un debate en la sociedad.
Desde mediados del año pasado, antes de la explosión mediática, ya se gestaba el lenguaje no binario en las escuelas, entre adolescentes de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. En los últimos días, el género neutro, la "e" en vez de la "o", empezó a verse en los buzos de egresados de séptimo grado y quinto año. "Egresades 2018″.
A la hora de pensar los buzos de egresados, las opiniones se dividen. Están quienes proponen, cada vez con más fuerza, el género neutro. Del otro lado, las respuestas suelen ser rechazos contundentes. Con los padres pasa algo parecido: en general lo aceptan, según cuentan, pero son reacios a cambiar su forma de expresarse.
La viralización generó una ola de cargadas e incluso indignación en las redes sociales. Ante las consultas, la Real Academia Española (RAE) se expidió a través de las redes sociales:"El uso de la letra 'e' como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos", sostuvo.
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