Es de acá, bien neuquino y lo tuvo ahí, a un pasito, a Diego Maradona en su hora más gloriosa. Llegó a tocar a la leyenda en plena vuelta olímpica y hasta "compartió hotel" con el más grande de todos los tiempos. ¿Cómo? Jorge Huerta estaba llorando este miércoles cuando lo contactó LM Neuquén tras conocerse que murió Maradona a los 60 años.
"Tengo la cabeza en otro lado, perdoname, es uno de los días más tristes de mi vida. Pero ante todo poné que Diego no murió. Poné que se fue a jugar a la liga Universal, donde juegan solamente los inmortales y va integrar el equipo llamado Tierra, para seguir alegrando a los pueblos, que disfrutaron de su alegría futbolera e hicieron de él una razón valedera del magnetismo que transmitía. Fue, es y será el más grande, de la historia del fútbol", sugiere secando sus lágrimas con un pañuelo.
Se trata de un fanático local que fue testigo de un momento único, privilegiado. Estuvo en el Mundial de México 86', el de la consagración histórica, el que mostró a Maradona en su máximo esplendor, en su mejor versión. Y tiene dos anécdotas imperdibles con el genio que vale la pena repasar.
Por empezar, dio la vuelta olímpica junto al 10 y llevó en andas al también fallecido José Luis Cucciuffo. “Me volví loco. Primero revoleé por las escaleras a un méxicano que vendía cerveza y gritó el empate alemán. Y luego entré a la cancha a dar la vuelta, ahí nos perdimos con Nelly y nos encontramos recién a la noche en el hotel”, cuenta.
En el campo de juego “llevé un rato en andas a Cucciufo una parte, porque me pesaba, yo era flaco y él de la alegría me golpeaba con los botines. Y Diego estaba ahí cerca, quise acercarme para un abrazo, pero era imposible, apenas llegué a tocarlo", amplía su relato acerca de su doble hazaña. El sueño de cualquier futbolero lo cumplió este hombre que a la vez es fanático de Boca.
"Con Maradona en el hotel..."
Otra anécdota muy simpática y recordada por Jorge se dio en el recinto donde se alojaba en dichas semanas en las que se disputó la máxima cita futbolera. “Resulta que yo tenía una gigantografía de Maradona, que estaba en el momento más alto de su carrera, en su pico de fama. La ubiqué en el hotel de manera estratégica en un cuarto piso, mirando a la calle y con las cortinas entrecerradas. El conserje del hotel saltaba de alegría y fue cómplice de la picardía, claro... En ese hotel paraba Don Diego, el papá de Maradona y su entorno", rememora la picardía uno de los neuquinos más futboleros.
"Muchos, de noche al pasar por la calle, se confundían, la gente se arrimaba y señalaba, varios creían que era Diego de verdad. Un revuelo se armaba, se llenaba de gente señalando hacia arriba y gritando, 'Maradona, Maradona”, agrega Huerta con la imagen en su retina, como si fuera hoy.
Y pensar que se la jugó de entrada porque "se podían sacar pasajes para ir a México para los tres primeros iniciales, o cuartos, semifinales o cualquiera. Yo saqué la final y pudimos ir a los partidos previos, nos quedamos 47 días allá, fueron los más felices de mi vida acaso", se vuelve a emocionar.
Uno de los instantes épicos que Jorge vivió en México '86 fueron los míticos goles del 10 a Inglaterra. "El primero les dije a otros dos muchachos neuquinos que estaban conmigo, 'fue con la mano', ellos no creían. Por suerte valió... Y el segundo, qué decir, casi me explota el corazón".
Jorge Huerta, el neuquino que dio la vuelta con Maradona, compartió hotel con el Diez y hasta salió en la película héroes con su pareja.
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