“La de Mara es una de las tantas historias, la mayoría desconocidas, de exclusión, discriminación y obstáculos, de tener que enterrar lo que se quiere ser y luchar para conseguirlo”, explica a LMNeuquén la escritora Edith Galarza en relación a Mara Gómez, que se convirtió hace una semana en la primera jugadora trans en debutar en un equipo de fútbol profesional de primera división y marcó un antecedente en la lucha del colectivo LGBT.
Mara, de 23 años, inscribió su nombre en la historia del fútbol al jugar como delantera en Villa San Carlos, el club de Berisso que el lunes pasado cayó derrotado por 7 a 1 en la segunda fecha del torneo de primera división. La historia de lucha y sacrificio de Mara inspiró a Galarza a dedicarle un poema.
En el poema, aclara la escritora nacida en La Plata en 1966 –al igual que Mara- y que vivió de chica a pocas cuadras de la sede de Gimnasia, club del que es hincha, aparece la voz de Mara “que cuenta las violencias que sufrió desde sus 15 años, simplemente por querer vivir con la identidad de género con la que se autopercibe; cuenta su sufrimiento por el trato que la sociedad da a una persona trans”.
La autora de libros como “Grita” y “Ella cree que su casa es pequeña” explicó que escribió el poema “Juega Mara” luego de leer una entrevista que le hicieron en un diario. “Use las palabras de ella, su modo de contar su historia sin dejar de contar la historia de tantas otras chicas que sufren la marginación de una sociedad que las coloca justamente en el margen, y las excluye de la educación, la salud, el trabajo y el derecho a elegir como vivir. Y muchas veces, las mata”, describe.
El 28 de noviembre de 2019, Gómez se convirtió en la primera futbolista transgénero autorizada a jugar en el campeonato femenino de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), pero recién debutó el 7 de diciembre pasado tras una ardua lucha para conseguir la autorización.
La jugadora confesó que el fútbol le salvó la vida, reconoció que tuvo varios intentos de suicidio por la discriminación de la que fue víctima durante su infancia y juventud. “También en ese mismo ámbito del fútbol sufrió agresiones que la llevaron a dejar de jugar y a partir de obtener su DNI con su nueva identidad decidió luchar por su sueño, ser jugadora profesional”, aclara la escritora y abogada, quien también integra la Colectiva de Escritoras Patagónicas.
Señala que en Argentina, las personas trans tienen una expectativa de vida de 35 años, y se pregunta por qué: "Por una sociedad que margina, discrimina, se erige en juzgadora y que muchas veces destila un odio que lastima y hace sufrir; visibilizar estas violencias es el primer paso para revertirlas".
“ahora puedo decir que me acepté/ me amo/ y ya no me importa/ cómo me miran los demás”, escribió en el final del poema a esta jugadora que “hace realidad su sueño y abre el camino para que el fútbol sea un espacio en el que puedan jugar todos, todas y todes”.
Al ser el fútbol un deporte en equipo y que puede enseñar a mirar y pensar desde lo colectivo, la escritora considera que “todos los espacios de la sociedad están en transformación”. “La sociedad ‘está siendo’, así en gerundio, se está redefiniendo para ser un espacio vivible para todas las personas, con igualdad de derechos, sin discriminación ni violencias. Así lo propone el movimiento feminista. El fútbol es uno de los espacios que tiene que transitar ese camino porque también es un espacio fuertemente machista”, reflexiona.
Por último, considera que el reconocimiento de los derechos de Mara como jugadora “es un gran avance para un deporte y para una sociedad, a la que aún le queda mucho por cambiar, pero que lo está haciendo”.
-> Poética futbolera
No es la primera vez que el fútbol aparece en la obra literaria de Edith Galarza. El año pasado integró el libro “Fuerte al medio” junto a un grupo de escritores, escritoras y periodistas de Neuquén y Río Negro, en el que publicó el poema “El pase justo” en el que se refiere a un partido de fútbol en una canchita de barrio “en el cual de un modo poético y con sentido del humor, se ponen en juego estereotipos de género y edad”, explicó.
Otro de sus textos futboleros tiene como eje el primer gol de Maradona para la selección argentina, en abril de 1977 en la cancha de Cipolletti. “El periodista Sebastián Sánchez me contó con mucha emoción aquel gol de Maradona cuando tenía 16 años, me conmovió tanto su relato que podía ver cada momento y el resto me lo imaginé y escribí una ficción poética a partir de esa historia que se titula ‘Cipo’”.
Galarza afirma que escribe sobre fútbol “como parte de la cultura popular, un sentimiento poderoso y compartido, y que no podría ser algo ajeno para mi escritura. Creo que la palabra poética camina sobre las emociones”.
El poema "Juega Mara" de Edith Galarza
o juega mara o no jugamos
si un equipo no quería jugar
porque estaba yo
ellas no jugaban
mis compañeras siempre me apoyaron
y así
cada vez que jugaba al fútbol
por más mal que lo hiciera
me olvidaba de todo
de todo lo que estaba sufriendo
fuera de la cancha
todo era difícil para mí
-pUtO
-tRoLo
-tRaVa
siempre había una palabra por detrás
mi primer equipo fue el de la canchita
enfrente de casa
ahí empecé
yo no sabía jugar y me invitaron igual
después
ya como jugadora
fui excluida de varios torneos
me dolía un montón
así que decidí
alejarme del fútbol
hasta que a los 18 años me llegó el dni
con mi nueva identidad
y fui a probarme al toronto city de la plata
en el club se abrió un debate sobre mí
hasta que el presidente zanjó la cuestión
-¿mara tiene documento?
- sí
- bueno la chica es chica
tiene derecho a competir y lo va a hacer
sufrí el bullyng de las hinchadas
sufrí mucho
hacia oídos sordos para sobrellevarlo
y seguía jugando
yo estudio enfermería
y trabajo como manicura
limpio en una casa de familia
y así me mantengo
le tienen repudio a las chicas que trabajan en 1 y 60
pero cuando vas a buscar laburo no te dan
porque sos una chica trans
¿sabés cuántos curriculum llevé?
y no te llaman nunca
a mí el fútbol me salvó
porque hubo un momento
en que no quería seguir con mi vida
ahora puedo decir que me acepté
me amo
y ya no me importa
cómo me miran los demás.
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