El juguete que Cande Ruggeri le compró a su hija y... ¡le arruinó la vida!
La espontaneidad con la que Cande Ruggeri comparte todos los momentos de su vida la llevaron a convertirse en una de las figuras más influyentes en Instagram, con dos millones de seguidores interesados en conocer su día a día como modelo y madre de Vita, la beba de seis meses que tiene con su pareja, Nico Maccari.
Desde que nació Vita en enero, la hija de Oscar Ruggeri mantiene el estilo fresco y sincero que la caracteriza en la red social y muestra todos los aspectos de su maternidad, tanto los más felices como aquellos que no son tan fáciles de sobrellevar. Como cuando en el primer mes de Vita relató sus dolores por haberse luxado el coxis en el parto y confesó que la maternidad "es más difícil de lo que te cuentan".
Poco después reveló cuánto le costaba retomar el entrenamiento, una de sus actividades favoritas, porque no quería alejarse ni un minuto de su beba ya que temía que llorara al no verla. Algo similar le sucedió con la idea de ausentarse unas horas para ir a la peluquería, pero lo superó con la ayuda de Nico que la acompañó con Vita para que estuviera cerca de ella en todo momento.
Ahora, la modelo reveló un nuevo drama de la maternidad. Ese en el que caen todas las mamás primerizas. A veces por voluntad propia y otras porque la complicación llega en forma de regalo de algún ser querido que quiere hacer feliz a los niños. En este caso, Cande fue quién compró la pesadilla de todas las madres: un juguete con sonido. Algo que a los bebés les encanta y a sus mamás las enloquece después de escucharlo repetidas veces.
"Le compré a Vita un cactus que repite TODO lo que dice... Arrepentida, ¿quién?... Lo odio, pero a ella le encanta", contó entre risas, y sumó: "¡No se calla!", publicó Cande en sus historias de Instagram sobre una foto suya con expresión de hartazgo.
El "Cactus hablador" también baila y tiene luces de colores. Su precio que ronda los 5000 pesos. Y se convirtió en un dolor de cabeza para la influencer, ya que Vita lo quiere escuchar y verlo bailar durante todo el día. Pero su pareja volvió a salir al rescate, ya que según confesó Cande, a él y a su hija les encanta jugar con el cactus parlanchín.
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