"Estoy orgulloso de quien soy y puedo defenderme así"

Gabo Usandivaras. Se la banca. entró por casting en 2008 al "Bailando" y tras 11 temporadas ya es figura: además del debate con Pampita, recordó el "ubicate, pendejo" de nacha Guevara.

Paula Bistagnino

Especial

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Empezó haciendo patín artístico y ya a los 10 años comenzó a competir en alto rendimiento: empezó a cursar libre la escuela y entrenaba 8 horas por días. Pero muy pronto los problemas en las rodillas lo dejaron fuera de pista y entonces empezó a estudiar danza. También se destacaba y las becas le permitieron estudiar a alto nivel. Así llegó a Buenos Aires a los 18 y bailó dos años junto a Julio Boca, por toda la Argentina y el mundo. Cuando terminó, en 2008 y con 20 años, llegó por casting al “Bailando”. De estos once años, sólo en 2016 no estuvo en el show de Marcelo Tinelli. El regreso ya no fue como acompañante sino como personaje. Y este año, junto a Flor de la V, decidieron que iban a usar su participación para dar algo más que danza.

Cuando más tuve que defenderme y plantarme fue en 2014, cuando bailé con Miriam lanzoni, que fue una experiencia terrorífica”.

Once años en el “Bailando” y se nota que aprendiste muy bien el juego...

Amo la competencia, así que eso no es problema. Y amo hablar y debatir. Así que siempre me enfrenté y así pasé de ser acompañante a participar. Pero no por situaciones banales. Empecé a hablar cuando sentí que me faltaron el respeto. Ahí salto. Siempre me dirigí al jurado, a mi pareja de baile y a quien fuere, de igual a igual. Y no me importa que digan que soy escandaloso o quedar como el más malo en un programa de televisión. No me importa el qué dirán de nadie.

¿Quién te faltó el respeto?

Cuando más tuve que defenderme y plantarme fue en 2014, cuando bailé con Miriam Lanzoni, que fue una experiencia terrorífica. Ella desvirtuaba las cosas y ahí se me hizo la fama de peleador y mal compañero. Fue un tema de ego de ella: le molestaba que yo hablara con Tinelli, que él se divirtiera conmigo. Resultó ser muy insegura y estaba desesperada por figurar ella y opacar al resto. Por suerte al año siguiente bailé con Cinthia Fernández, que es mi amiga.

Ahí vino el “Ubicate, pendejo” de Nacha Guevara.

Esa fue la pelea más fuerte que tuve (se ríe). Y desde ahí ya me fui haciendo mi lugar y quedó claro que yo siempre iba a tener mi postura y a defenderme y expresar mi opinión.

¿Qué pensaste cuando te dijeron que ibas a bailar con Flor de la V?

Nos conocimos haciendo Bien argentino este verano en Mar del Plata e hicimos un vínculo súper lindo, pero cuando me dijo pensé en que no éramos compatibles para el baile. Y después entendí que estaba cerrado en el baile y que me estaba perdiendo de lo que podíamos generar juntos como artistas.

Desde que entraste en el “Bailando”, cambiaron mucho el programa y la sociedad. ¿Te podrías haber plantado así entonces?

En Showmatch empezaron cortando polleritas y hoy eso sería imposible. Pero tenemos que seguir cambiando cosas. Ahora le tocó a la minoría homosexual. En lo personal, yo salí del clóset a los 19 años y recién ahora puedo decir que tengo orgullo de mí mismo y libertad total para hasta correrme del rótulo de gay. Es un proceso largo de sacarse temores, miedos, prejuicios, homofobia, patriarcado, que desde chiquitos nos metieron. Aunque mi familia me apoye, eso está socialmente. Hoy me siento una persona sexual y puedo serlo con cualquier persona y con diferentes vínculos.

Al pedirte que seas “más macho”, ¿fue ingenua o estratégica?

Dos respuestas. Desde mi malpensado estratégico, pienso que Carolina mide perfectamente lo que dice y, además, antes de irse de viaje siempre deja alguna bombita para que se siga hablando de ella. Otra hipótesis, que se puede sumar: ella demostró y defendió su heteronorma al decir eso, ella quiere un macho bailando con una mujer. Entonces queda claro: somos la única de 23 parejas que lleva la diversidad a la pista, y ella no lo puede soportar. Yo no digo que es homofóbica, pero ella avala la homofobia. Y ella es el statu quo nacional…

¿Cómo es eso?

Esto lo grafica: los cuernos de Yanina Latorre estuvieron en cadena nacional y los de Pampita fueron “cuidados”. Ella tiene un lugar de “sacralidad” en la sociedad y por eso lo que dice es peligroso. De hecho, desde que pasó esto, el nivel de agresiones que recibo en mis redes es inédito y constante. Y yo tuve un exabrupto, porque le quise hacer sentir el mismo dolor que me provocó. Pero me disculpé. Y ella no. Y por como siempre actúa en los medios, no lo va a hacer.

¿Por qué creés que Florencia Peña la apoyó?

Fue raro, porque sé que ella no comparte lo que dice Pampita, pero a la vez no supo salir del barro de defendernos a nosotros pero entender el planteo de Pampita. Se embarró. No se pudo bajar de ahí.

¿Tuviste miedo de que el episodio de la marihuana te trajera problemas?

No, de hecho fui yo el que le pidió a Ángel de Brito salir al aire y hablar de esto. Y él me decía que lo pensara, que capaz no me convenía. Hay una cuestión de hipocresía terrible con el tema y quienes luchamos por la legalización tenemos que salir a hablar.

Bueno, además del “Bailando” tenés cinco funciones de teatro por fin de semana. ¿Cómo se banca el cuerpo tanta exigencia?

Con dolor, mucho. Me la vengo bancando pero tengo lesiones que se van acumulando. Desde chico me acostumbré a vivir así y llegué a tomar tres antiinflamatorios por día… Cuando patinaba, me acuerdo de que me retorcía al pasar frente a la heladera del supermercado por frío. El cuerpo es como un lápiz, que se va gastando. Y los tacos no ayudan, ¡pero ni loco me bajo de los tacos!

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