La conmovedora historia de una escuelita inundada
General Villegas.- Una escuela rural del partido bonaerense de General Villegas quedó aislada por el agua que afecta el 70% del distrito y, lejos de suspender todo, los docentes “mudaron” el dictado de clases a una estancia para que los niños que asisten a ese establecimiento sigan aprendiendo. Se trata del colegio del paraje rural Drabble, fundado hace 110 años, donde funciona la Escuela Primaria Nº 10 y el Jardín Nº 916, con un total de 15 alumnos, todos hijos de trabajadores rurales.
“La escuela es una isla, quedó toda rodeada por el agua, no creo que podamos volver a ella en lo que resta del año: hay víboras y alimañas peligrosas, traídas por el agua”, contó la directora del jardín, Mariel Bovio, y explicó que “los caminos de acceso están llenos de agua, para llegar había que ir en tractor. Pero como lo necesitaban los papás de los niños para sus tareas en el campo, los alumnos comenzaron a faltar a clases. Entonces buscamos una solución entre todos, los directivos y los papás”. Fue cuando apareció la acción solidaria. “Pedro Uhal y Elsa Mendez nos ofrecieron ir a dar clases a la estancia La Cantábrica, nos prestaron dos ambientes: un comedor grande, donde funciona la primaria, y uno chico para que demos clases a los niños de jardín”, detalló. En el lugar cuentan con un baño, que las maestras limpian, y el matrimonio dueño de la estancia prepara la leche para los niños que asisten a clases todos los días de 13 a 17.
El “organigrama” es sencillo: la preceptora Marisol Maldonado y Mariel Bovio dan clases para los niños de jardín, y la directora de la primaria, Lucía Lamas, y la docente Jorgelina Pirilo, a los de primaria. Los jueves cuentan con la presencia del profesor de música, Elías Aguirre, y el viernes con el de educación física, Darío Martín.
El material didáctico lo trajeron de la “isla de Drabble”, una especie de Lost escolar: las mismas docentes se calzaron las botas y con un palo fueron tanteando el agua, para evitar caer en un pozo o ser picadas por alimañas, y se metieron en la escuela, donde rescataron hojas, fibrones y algunos juegos de mesa. “Un dream team”, como define orgullosa la maestra jardinera a este grupo de docentes que no dejan de educar aun en circunstancias desfavorables. Incluso, idearon una forma de que ningún chico se quede sin la clase: organizaron la “correspondencia pedagógica”, si alguno no puede llegar hasta la estancia, el adulto se acerca y se lleva la tarea a su casa para que el niño esté al día.
Tristeza: “Nunca vi algo así. Pero los chicos le ponen un gran amor a todo”, dicen las maestras.
Murió cuando arreglaba una línea de luz
El empleado de una cooperativa de servicios de Villegas murió electrocutado mientras trabajaba en una línea de alumbrado afectada por las inundaciones. En tanto, el municipio rescindió el contrato del médico, quien no estaba en su puesto de trabajo pese al pedido del intendente de permanecer ahí.
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