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La niña que descendió al infierno en Rincón de los Sauces

El horror se le presentó a los 5 años en su casa, donde sus padres la violaron. En el juicio un perito médico de la defensa dijo que la lesión fue por una angina. Hubo amenazas a funcionarios y médicos.

El 17 de septiembre de 2018, una médica del Policlínico Modelo de Cipolletti concurrió a la fiscalía rionegrina y radicó una denuncia. Una nena de 5 años derivada de Rincón de los Sauces había ingresado con una clara lesión de abuso sexual infantil (ASI).

Su cuadro era desesperante. Urgía una intervención quirúrgica, por lo que fue derivada a la clínica San Lucas en Neuquén.

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En la sala de operaciones, el horror vio la luz. La niña estuvo al borde de la muerte. Los padres, de entre 30 y 35 años, dormían al lado de su hija y no se separaban de ella por nada del mundo.

La investigación pondría en escena una sórdida historia a la que luego se sumó un perito nefasto.

José Gerez, jefe de fiscales de la provincia de Neuquén.
José Gerez, jefe de fiscales de la provincia de Neuquén.
José Gerez, jefe de fiscales de la provincia de Neuquén.

“Salvajes”

El caso generó tal conmoción en la región, que el Ministerio Público Fiscal neuquino debió tomar cartas en el asunto de inmediato.

De hecho, el fiscal General José Gerez tomaría la posta de brindar las primeras declaraciones, por cierto, estremecedoras: "Es un caso extremadamente grave y muy doloroso. El cuadro de salud que tiene es consecuencia del abuso. Es gravísimo esto. Nos preguntamos cómo es posible que estos hechos sucedan. Son situaciones preocupantes y alarmantes. ¿Cómo puede existir gente tan salvaje?”.

La fiscal jefe de Zapala, Sandra González Taboada, viajó de inmediato a Rincón de los Sauces para tomar las primeras medidas, que incluyeron el secuestro de la historia clínica de la víctima en el Sanatorio de Rincón de los Sauces.

En los AS,I los investigadores saben que más del 90% de los casos son intrafamiliares, por eso se indaga al círculo íntimo de la víctima.

De esas tareas surgieron detectores clave: uno fue el silencio de los padres, que solo repetían que la nena tenía fiebre desde hacía días pero no aportaban mayores datos.

“No hay colaboración de la familia. Los vecinos y compañeros no conocen nada de ellos, lo que es muy extraño para una localidad chica como Rincón donde todos se conocen”, confió una fuente judicial consultada en ese entonces.

La familia estaba compuesta por una hija de 12, un varón de 11, otro de 6, la víctima de 5, el papá y la mamá.

“A los chicos más grandes se les notó un silencio particular, propio de los que tienen miedo de contar algo”, reveló un especialista.

Toda esta información surgió mientras la niña estaba internada a la espera de una intervención quirúrgica.

La fiscal Taboada solicitó allanar la casa de la víctima. El procedimiento se realizó el 19 de septiembre en Rincón. En el fondo de la casa se encontraron una sábana manchada y un colchón, ambos quemados, por lo que se pidió a Bomberos de la Policía de Neuquén peritajes para determinar la fecha en que fueron prendidos fuego. Latía la sospecha de la eliminación de evidencia. Además, se halló un toallón con manchas de sangre que fue hisopado, secuestrado y derivado al laboratorio forense.

Con todos estos elementos a la vista, intervino la Defensoría de Niño y el Adolescente, que no dudó en asignar a una persona para que acompañara permanentemente a la víctima.

Si bien se sospechaba de los padres, todavía no había elementos certeros que confirmaran su participación en el hecho. Lo único que claro era que había que romper el hermetismo familiar.

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Colostomía

En el San Lucas, los médicos se encontraron con una víctima en grave estado y con una infección avanzada que había puesto en riesgo su vida.

“Sobrevivió de casualidad, solo porque tenía que vivir”, detalló una fuente que estuvo vinculada al caso.

A la niña se le tuvo que practicar una limpieza de toda el área afectada y para que la zona se recuperara, al igual que el sistema digestivo, se le hizo una colostomía y se le dejó el denominado ano contranatura, es decir, una bolsa recolectora.

A esa altura, los investigadores habían recabado información sobre la historia clínica de la niña y la mantenían bajo cuidado por las fuertes sospechas del abuso del que los padres decían no saber nada.

Se determinó que entre el 30 de agosto y el 16 de septiembre, la niña tuvo un proceso febril sostenido. Pese a ello, hasta el 7 de septiembre concurrió a la escuela. Todo fue un calvario para la pequeña.

Quedó demostrado que los médicos de Rincón nunca le revisaron las partes íntimas. “De haberlo hecho, cualquier clínico se habría dado cuenta de que había sido abusada”, indicó un experto del caso, detalle que también está plasmado en las sentencias judiciales existentes, en las que hasta se precisa cómo debe realizarse el examen respectivo.

Amoxicilina y corticoides fueron lo que se le prescribió durante todo ese tiempo. De los profesionales de Rincón siempre se habló de negligencia.

En ese derrotero estuvo inmersa la niña, hasta que el 16 de septiembre el cuadro infeccioso sobrepasó a los médicos de Rincón y ahí la derivaron a Cipolletti, donde casi de inmediato advirtieron el ASI.

En el intercambio de información entre los médicos especialistas y los forenses, se estableció que entre el 30 de agosto y el 10 de septiembre se dieron los abusos.

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La muñeca descabezada

A mediados de octubre, con la información reunida por los investigadores, las pericias médicas y el silencio familiar de fondo, la Defensoría del Niño y el Adolescente interpuso una prohibición de acercamiento a los padres, que estaban con ella todo el tiempo y no la dejaban sola en ningún momento pese a que había una cuidadora.

Todo era sórdido. La familia ampliada entró en escena y los tíos se encargaron del cuidado.

Desde lo verbal, la niña nunca reclamó a sus padres ni preguntó por ellos y, desde lo paraverbal, no se la veía cómoda. Es decir, había que saber identificar los indicadores.

La defensoría y la fiscalía estaban en alerta y descubrieron que los tíos, lejos de acatar el dictamen judicial de la prohibición de contacto con los padres, ponían a la niña al teléfono con ellos.

El ardid provocó que la prohibición alcanzara a toda la familia. De hecho, el hermano de 6 años fue derivado a un hogar donde a fines de octubre también ingresó la niña con cuidados paliativos.

Tras las medidas que había tomado la Defensoría, surgió un episodio que fue denunciado pero que hasta ahora no había trascendido.

Una mujer, que se cree fue la mamá de la nena, ubicó la escuela a la que asistía el hijo de una funcionaria de la defensoría. También ubicó al chico y, un día, a la salida de la escuela le entregó una caja que contenía una muñeca descabezada.

Para la funcionaria, la amenaza fue más que clara y evidente. Radicó la denuncia en fiscalía y se apartó del caso.

La fiscalía logró dar con cámaras de seguridad que pusieron en escena a la mamá de la víctima.

“Se hizo un allanamiento en busca de un celular, pero no se encontró. Pero la tuvimos en la mira”, confió una fuente de la investigación.

Además, hubo persecución contra una médica forense que también realizó denuncia penal y se hizo una página en una red social para atacar el hogar donde estaba la víctima con su hermano.

A esa altura, todo apuntaba a que los padres estaban involucrados y buscaban resguardar un secreto atroz.

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Se rompe el pacto

Cuando un niño o niña tiene diagnóstico de ASI, se hacen pericias médicas que son muy duras por lo invasivas, pero necesarias a los fines legales.

Salvo que se encuentre un testigo presencial o evidencia biológica determinante, se busca ofrecer a la víctima un espacio en el que pueda dar cuenta de lo vivido, lo que no es para nada sencillo en niños muy chicos ya que todavía no han incorporado palabras para describir lo sufrido y desconocen la sexualidad.

En el caso de la nena de Rincón, hubo acompañamiento especializado desde que ingresó al hogar con su hermano, al que siempre vio como su protector.

La cámara Gesell no deja de ser una situación traumática; de hecho, en el primer intento de entrevista la niña se enfermó.

Durante el resto del 2018, la pequeña no encontró forma de develar lo sufrido, pero en esos meses comenzó a establecer vínculos con una psicóloga y una trabajadora social del hogar. Esos vínculos, sumados a la permanente presencia de su hermano, fueron fundamentales para que se lograra romper el silencio.

Una especialista explicó en juicio que se trató de “un caso típico de incesto, de los más graves; la nena estaba devastada, no podía hablar de nada, ni jugar, ni dibujar”. A esto se suma la bolsa recolectora con la que cargó durante casi seis meses hasta que le cerraron la colostomía.

La profesional aclaró que en esas “dinámicas familiares hay un pacto de silencio y secreto, hay como un mandato de no contar”.

Fue el hermano protector quien comenzó con el develamiento en febrero de 2019. “Ella lo miraba asustada respecto de si se podía contar y luego se fue soltando de a poco”, confiaron las profesionales del hogar, y el testimonio se plasmó en la sentencia de cesura.

Los detalles estremecen. “La obligaban a ver películas de terror y con personas desnudas”, revelaron.

El maltrato físico ya lo padecían ambos niños, incluso hay sospechas de que los chicos más grandes también. Pero puntualmente la situación de abuso fue con la pequeña. Sus padres la sacaban de la actividad que estaba realizando, como jugar o ver televisión, y la llevaban a la habitación. En una ocasión, su hermano vio sangre y que la madre había envuelto a la pequeña en un toallón.

Quebrado el silencio, la fiscalía acusó al padre por abuso sexual con acceso triplemente agravado, por el vínculo, por el aprovechamiento de la convivencia y por haber causado un grave daño a la salud de la niña. El hombre quedó en libertad y a los cuatro meses se le reformularon cargos, y se incluyó a la madre en carácter de partícipe necesaria.

Por la pandemia, la causa llegó a juicio en octubre de 2021, pero un integrante de la fiscalía contrajo COVID-19 y las audiencias continuaron en febrero de este año.

El 25 de ese mes, un jurado popular los declaró culpables y el 22 de abril se les dictaron las penas de 10 años para el padre y de 9 para la madre.

No fue abuso, fue angina

Para los especialistas médicos, cirujanos y forenses que intervinieron en Neuquén, tras la denuncia radicada por una médica de Cipolletti, quedó claro que la sepsis que sufrió la nena “fue traumática, mientras que la defensa argumentó que fue un cuadro bacterial que se transmitió de la boca a la cola”.

Esta fue la teoría que quiso instalar la defensa de los padres de la niña en el juicio por jurados.

El 24 de febrero, declaró durante tres horas el médico perito y forense Delfín Delgado. Su teoría hubiera quedado en el archivo si no fuera porque la defensa recurrió la sentencia. Esto permitió que un tribunal de Impugnación tuviera que expedirse. El mismo fue integrado por Liliana Deiub, Luis Giorgetti y Florencia Martini, quien lo presidió y con su voto puso blanco sobre negro respecto de los dichos del galeno.

¿Qué dijo Delgado de la lesión que casi le cuesta la vida a la niña? “Habrán escuchado hablar de las bacterias asesinas caníbales. Son los estreptococos. Todo esto, la necrosis, es típico de un absceso perianal en una niña que tuvo una angina. Todos los trabajos científicos que uno revisa sobre absceso perianal de un niño dicen que básicamente se produce lo siguiente: el niño suele tener una angina por estreptococo, tiene constipación, tiene picazón anal, se rasca, inocula los gérmenes que tiene en las manos en la zona del ano y se produce el absceso. Sobre todo, si además ha recibido corticoide por vía general y con una crema (...) La niña tuvo una infección con necrosis, o sea muerte del tejido. Es lo que producen las bacterias caníbales, es decir, los estreptococos. Y tuvo lo que se llama sepsis perianal. Una infección que le afecto el resto del organismo”, dijo el forense, y remató: “Quiero aclarar que en este caso no se pudo comprobar que fuera por estreptococo, porque no se le hicieron los estudios que había que hacer”.

A su exposición le faltó un valsecito de fondo. Fue nefasta. Por suerte, el resto de los médicos ya habían advertido al jurado que la lesión fue traumática. Los jueces le rechazaron la impugnación el 25 de junio y el texto no tiene desperdicio.

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El Delfín Delgado

Delfín Delgado me generó intriga por su teoría bacteriana ya que es médico, perito y forense. En el raleo de información, descubrí que Delgado aseguró al jurado que es médico cirujano recibido en la Universidad de Córdoba en 1978. Luego hizo la residencia como médico rural y clínico en Neuquén. Con el pasar de los años, se especializó nefrología. Entre 1991 y 2002, realizó en la Universidad de Lomas de Zamora los dos años que se necesitan para ser médico legista. “La verdad, la carrera era muy mala”, advirtió el galeno al jurado popular cuando presentó sus pergaminos a pedido de la defensa.

A principios de siglo viajó a Cuba, donde obtuvo un título que acredita que hizo más de 300 horas de medicina forense general. En 2004 rindió y ganó un concurso para ser médico forense en el Poder Judicial de Río Negro. Dos años duró en el cargo. Desde 2006 es perito privado en Cipolletti, Neuquén y “algunas jurisdicciones extrañas como Entre Ríos”, contó Delgado, que agregó que “desde marzo de 2019 pertenezco a la Asociación Nacional de Médicos Forenses de Estados Unidos”. Ampuloso el hombre.

Esa fue su presentación en juicio, pero cuando uno camina por los pasillos de la Ciudad Judicial, parece que lo conocen muy bien a Delfín.

“Es un inescrupuloso, un mercenario nefasto”, confió una fuente. “Por suerte, son varios los jueces que lo conocemos, y cada vez que se presenta en un juicio no se lo toma en cuenta”, reveló un magistrado neuquino preocupado porque Delgado ha estado como perito en varios juicios por abuso.

“Le manda fotos a una médica de Estados Unidos, pero con información parcializada y después la cita. ¡Es de locos!”, confió un funcionario del Ministerio Público Fiscal. Justamente, esa práctica la realizó en el juicio. La doctora en cuestión es de apellido Adams y él le remitió fotos de la víctima para que ella le hiciera una devolución.

“Es increíble que todavía siga yendo a juicios. Es un nefasto este tipo, les hace un daño grandísimo a las víctimas”, agregó un galeno calificado, mientras que un especialista del otro lado del puente contó que “lo rajaron del Poder Judicial de Río Negro por hacer bromas pesadas”. De hecho, Delgado reconoció que después de que le dieran de baja el contrato a los dos años de estar en el Cuerpo Médico Forense de Río Negro, rindió dos concursos para volver a entrar. En ambos dijo que quedó primero, pero nunca lo nombraron.

En la Justicia neuquina lo consideran un peligro y los defensores particulares lo siguen convocando. La pregunta obvia es: ¿quién regula la calificación de los peritos?

Repasar todo el calvario que vivió la niña y las secuelas que la acompañarán de por vida, como marcas, literales, en su cuerpo y su psiquis, lleva a preguntarse si es necesario que una defensa de derechos pueda ser un vale todo.

Actualmente, a la defensa de los padres condenados les queda la presentación de una impugnación extraordinaria que deberá ser remitida al Tribunal Superior de Justicia y, en caso de ser rechazada, tal como pasó con la Impugnación, comenzarán a cumplir condena efectiva.

Para el futuro, de la niña y de su hermano, habrá que tomar decisiones fundamentales, entre ellas el seguimiento psicológico y la revinculación familiar.

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