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La Mañana Matías Alé

"Le di para adelante, me paré y acá estoy de vuelta"

Matías Alé. Un luchador. El actor volvió a escena después de la dura crisis que atravesó. Contenido por su familia, termina el año como lo eligió: sin novia y con proyectos.

Paula Bistagnino

Especial. En últimos dos años a Matías Alé le pasó de todo: se casó, se divorció y enfrentó dos brotes psicóticos. Pero salió a flote, se recuperó y volvió a escena. Está a punto de estrenar en Mendoza la comedia teatral Ellas mandan (con Tomás Fonzi, Oscar Calichiccio y Antonella Lorenzo). Además, y aunque recién cortó su relación amorosa, volvió a estar en pareja, con Tamara Bella. Al preguntarle sobre el momento de la vida en el que está, responde: “Es una etapa muy linda e inmejorable. Estoy bien de salud, estabilizado, con un equipo médico genial, con un psicólogo y un psiquiatra que me van acompañando y con el que venimos trabajamos juntos, ahora, cada quince días ahora y a partir del verano una vez por mes. No tuve más recaídas, así que estoy muy feliz”.

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No se sabe qué pasó (por su crisis y delirio místico). Pero aprendí a poner en primer lugar a la familia y no al trabajo”.

¿En quiénes te apoyás afectivamente?

En mi hermano, mi madre y su pareja, y tengo un grupo de quince o veinte amigos que son incondicionales. Con ellos festejé mis 40. No iba a hacer nada, pero un amigo me insistió y tomé conciencia de que era un momento importante para celebrar. De un día para el otro armé una megafiesta: hasta contraté a Alcides y al grupo Play. Estuvo buenísimo. Además, me fui a España y a Estados Unidos con mi mejor amigo. Todo tuvo que ver con querer estar bien y empezar a permitirme más. Antes no paraba.

¿Qué fue lo que te hizo estallar?

No se sabe. No se lo adjudico a nada, me tenía que pasar y sucedió. Le di para adelante, me paré y acá estoy de vuelta. Y todo lo que pasó me enseñó un montón. Es inevitable cuando estás en una situación límite como la que pasé, en el fondo del mar. Aprendí a poner en primer lugar a la familia y no al trabajo; a que la prioridad sea el descanso.

En este retorno estrenás Ellas mandan… ¿Ellas mandan?

Absolutamente. Nosotros nos hacemos los cancheros, pero las que gobiernan la relación son ustedes.

¿Y tu fama de mujeriego es puro cuento?

Está un poco inflada por el medio y obviamente yo sigo un poco el juego y la corriente, pero no es tan así.

¿Qué pasó con Tamara Bella? ¿Por qué se pelearon?

No, en realidad no nos peleamos. Decidimos que no estábamos para emprender un proyecto juntos, yo me voy a Mendoza y ella a Carlos Paz. Ella, además, está con su hija y yo tampoco puedo hacerme tanto cargo de armar algo de a dos o de a tres porque todavía estoy haciendo el duelo de lo anterior (su relación y casamiento con la cordobesa María del Mar Cuello). De común acuerdo preferimos esperar que pase el verano y después ver. Pero seguimos hablando.

¿Es más difícil conciliar proyectos después de los cuarenta?

Y sí, porque uno se acostumbra a estar solo. Además, como te contaba, recién ahora, con terapia, estoy soltando mi relación anterior. Fue muy duro y movilizante terminar ese amor porque estaba súper enamorado, justo me enfermé, ella hizo lo que pudo. Es un momento en el que necesito estar solo para estar bien. Una relación para que prospere necesita mucha energía.

¿En qué estás focalizado hoy?

En pasar tiempo con mi familia y afectos. Mi trabajo hace que muchas veces no esté los fines de semana y me pierda casamientos, cumpleaños, encuentros... Obviamente después, si aparece el amor como me pasó con mi ex, con María, veré como lo encaro.

Sos piloto de avión y de helicóptero, ¿qué aplicás a la actuación?

Ante todo, altas dosis de concentración y serenidad. También la pasión. A pesar de que son profesiones diferentes, se complementan. Es igual que con el karate, que también hago. Me ayuda a memorizar las letras de los guiones con más facilidad. Tanto en el karate como en la aviación tenés que recordar movimientos de ataque y de defensa todo el tiempo.

Este año te volvió a llamar Marcelo Tinelli para invitarte al “Bailando” y preferiste no ir…

Sí, siempre me llama, ya hice seis ediciones y tengo la mejor con todos. La verdad es que está bueno participar, pero entendieron que este año iba a priorizar mi salud y mi laburo. Y si todo estaba bien, el año que viene, el si existe la oportunidad la evaluaré con mi representante, con mi familia y mis médicos.

¿Qué te cuesta de las mujeres?

Nada, son lo más lindo que hay en el planeta. Lo difícil es que a veces sacrificás horas y momentos por la relación. En ese estar con el otro descuidás un montón de otras cosas. Porque al principio las relaciones son color de rosa y después empezás a ver, sin querer, las miserias que cada uno tiene. Nunca se me complicaron las relaciones. Lo que sí me suele costar es irme.

¿Te referís a cortar el vínculo?

Sí, enfrentar el momento de hablar. Por ahí me termino quedando en la relación y me mando alguna cagada para que me deje ella. Por eso estoy contento de que con Tamara pude hacer otra cosa: sentarme a hablar y plantear que no estaba funcionando. Creo que por primera vez pude plantear el no y no seguir avanzando. Tiene que ver con aprender a saber decir que no y a saber irme. Ahora priorizo la emoción que siento y creo que es lo más sano. No me gusta hacerles a los demás lo que no me gusta que me hagan. Voy de frente y cuando uno va desde la verdad y el cariño no hay forma de contrarrestarlo.

¿Cómo sigue tu año laboral?

Me voy proyectando de acuerdo a lo que vaya pasando. Hasta marzo sigo con la obra, ojalá podamos llegar a otras partes del país. A Neuquén, ¿por qué no? Después, veremos. En todo sentido.

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