Los detalles de la fuga y captura de la prostituta

Méndez se sacó la tobillera electrónica y escapaba a Buenos Aires.

La fuga y captura de Irene Méndez, la asesina de Eduardo Honores, dejó al desnudo la precariedad de las pulseras electrónicas y la falta de criterio para dictar las prisiones domiciliarias.

El miércoles, el tribunal integrado por los jueces Álvaro Meynet, Florencia Caruso y Julio Martínez Vivot la declaró culpable y le dictó prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por alevosía y criminis causa.

Te puede interesar...

Méndez salió de la sala de audiencias y se fue a su casa en Villa Obrera de Centenario, donde gozaba del beneficio de la prisión domiciliaria monitoreada con una pulsera electrónica y la obligación de acudir dos veces al día a una comisaría neuquina.

El jueves, supo de alguna manera que le iban a revocar la domiciliaria para darle prisión efectiva, por eso se apuró a tomar una serie de decisiones que no le trajeron mucha fortuna.

Su abogado defensor, Juan Pablo Piombo, aseguró que ella tenía shock emocional y resumió: “Fue una estupidez lo que hizo”.

p12-pieza-polis1.jpg

Lo cierto es que el jueves, Méndez fue a firmar a las 10 al destacamento policial de Villa Obrera en Centenario y luego acudió a las 17 a firmar a la Comisaría Quinta de dicha localidad.

Posteriormente, forzó el pestillo de la pulsera electrónica, se la sacó y la dejó tirada a dos cuadras de la comisaría. Nunca hubo una alerta al centro de monitoreo del Ministerio de Seguridad de Río Negro. De hecho, se sospecha que la pulsera no funcionaba o que había una falla por mala conectividad.

p12-f01b-irene-mendez-caso-honores.jpg

El hallazgo de la pulsera lo realizó un vecino de Centenario, que la llevó hasta la Comisaría Quinta. Los policías determinaron por sistema que era una pulsera de Río Negro, así que avisaron de inmediato a la fiscalía cipoleña, que le dio intervención a la brigada de investigaciones. Todo esto ocurrió a las 22, por lo que la mujer tuvo una ventana de 5 horas para escapar. En su arrebatada fuga, fue hasta la casa de un amigo en Cipolletti, donde hizo noche.

Los pesquisas cipoleños sabían que la mujer tenía familiares en Buenos Aires, por lo que dieron la alerta al puesto policial de Puente Dique y a Choele Choel.

p12-pieza-polis.jpg

La fortuna quiso que la identificaran detrás de la estación de servicios del ACA de Cipolletti, donde la prostituta había ido al baño a la espera de un contacto, se presume que podría ser un camionero que era cliente suyo, quien la llevaría hasta Buenos Aires.

De inmediato, la brigada cipoleña procedió a su detención y hoy se realizará una audiencia donde le revocaran la domiciliaria y cumplirá con prisión efectiva.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído