Masticar chicle sin azúcar es una sana costumbre

Ayuda a la salud bucal, pero hay que evitar el consumo excesivo.

Hay gente que no puede vivir sin mascar, al menos una vez por día, una tableta de chicle. Para otros, ese movimiento continuo de las mandíbulas está cerca del mal gusto. El chicle con azúcar pasó sus años de gloria, pero el sin azúcar se mantiene como una opción que puede mejorar la salud bucal. Claro, siempre y cuando se consuma con moderación. En realidad el chicle no realiza ningún milagro, sino que es una excusa para la acción de mascar, que es lo que beneficia a los dientes y a las encías por la generación de saliva.

Esta acción ayuda a limpiar la boca de restos de alimentos y azúcares, neutralizar ácidos de la placa y sirve para estimular la remineralización. Factores útiles para reducir la incidencia de caries. La saliva, además de la limpieza bucal, contiene los mismos minerales que los dientes, como el bicarbonato, el calcio y el fosfato. “El bicarbonato contribuye a neutralizar los ácidos y subir el nivel de pH de la placa, mientras que el calcio y el fosfato contribuyen a remineralizar el esmalte de los dientes”, precisa un estudio de la marca de chicles Orbit.

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Medición: Los especialistas recomiendan masticar chicle durante unos 20 minutos por día.

El chicle sin azúcar “debe contener xilitol, un edulcorante procedente de la madera del abedul, que no es fermentable por las bacterias cariógenas”, indica el doctor Bruno Baracco, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid (COEM). La acción de este componente, indica, logra que las bacterias como el estreptoco mutans no puedan metabolizarlo y no se generan los ácidos que desmineralizan los tejidos dentales. “La recomendación de consumir xilitol en chicles está aceptada y se incluye en programas de prevención y manejo de las caries”, dice Baracco.

Además de contribuir a la salud bucal, es una acción que puede ayudar a no ingerir tantas calorías en las comidas.

Otro punto a favor es que el chicle, al generar saliva, “engañará a nuestro sentido del gusto y sistema digestivo”, indica este miembro del COEM. Según un estudio de la Universidad de Rhode Island, las personas que mastican chicle por la mañana suelen consumir 67 calorías menos durante el almuerzo. Incluso aventuran que evita distracciones y pensar en comida e impide que se ingieran snacks u otros alimentos antes de la hora de comer. Pero es un error tener chicles a mano cada vez que se tenga hambre o usarlo como un método para bajar de peso. Además, ya que el chicle no se puede digerir, si este ‘engaño’ se realiza de manera frecuente, la entrada de aire al sistema digestivo y el consumo excesivo de xilitol pueden generar gases, irritación intestinal, acidez y diarrea por el efecto laxante de uno los componentes que se suele utilizar llamado sorbitol, según precisa un estudio de Kauko Mäkinen, de la Universidad de Turku, de Finlandia.

Cuidado: Excederse puede provocar gases, acidez, irritación intestinal y hasta diarrea.

Por eso es que el consumo de chicle sin azúcar tiene que dosificarse: para que el xilitol alcance su máximo potencial preventivo deberían consumirse 10 gramos por día. Si se trata de calcularlo por tiempo, Baracco indica: “no recomendamos masticar chicle durante más de 30 minutos seguidos ni más de 60 minutos al día”. Para ser más precisos, 20 minutos sería la medida ideal.

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