Montecino negó tener beneficios en la cárcel federal U9

"Soy un número más", aseguró. El capo narco regional cumple una larga condena.

Neuquén
La última vez que los medios de comunicación escucharon a Héctor Montecino fue pidiendo clemencia y perdón en el juicio por narcotráfico. El capo narco regional rompió el silencio desde la U9, donde negó recibir beneficios por parte de la Justicia Federal.

El hombre, condenado a 18 años de prisión y 15 más por seguir manejando el negocio familiar desde la cárcel, negó tener algún beneficio, aunque reconoció que su hermana Ruth, condenada a 15 años, y su hija Jessica, a 12, las trasladan de la U16 de esta capital hasta la prisión federal de la calle Entre Ríos.

"La Justicia no me da este beneficio a mí porque soy Montecino. Está en el Código, para todos los presos. Es lo que contempla la ley", afirmó.

En su intento por desmentir la información publicada ayer por LM Cipolletti, Montecino aseguró que "somos 230 presos y yo soy un número más", queriendo demostrar que "no hay arreglos, favores ni manejos turbios".

"No fui homicida ni violador. Tuve un secuestro de droga y gente que trabajaba para mí. Y por eso me dieron el máximo de la escala penal. ¿De qué beneficios me hablan?", manifestó.

No hay arreglos, favores ni manejos turbios. Acá adentro somos 230 presos y yo soy un número más

El capo narco desmintió que su socio Sergio Dávila (está en prisión desde finales de los 90 y recibió una nueva condena de 15 años) pueda ver a su mujer, Ramona Susana Luna, presa en Santa Rosa, "porque hay 600 kilómetros que lo separan".

En su relato, Montecino juró que su madre, Yolanda Esparza Flores, y su ex mujer Irma Betanzo "no tenían nada que ver".

Y justificó las salidas de su hermana Ruth (son cada 45 días para visitar a Esparza Flores: "Mi madre tiene Parkinson, hipertiroidismo, pesa 45 kilos y no se vale por sí misma", y agregó que "pide permiso para visitarla con media policía neuquina, que la acompaña".

"Nada más alejado de la realidad que recibir favores y beneficios porque somos Montecino", concluyó el hombre que fue apresado en setiembre de 2011 acusado de liderar la organización narco utilizando como pantalla la compraventa de automóviles.


El Clan
Manejaban la droga de todo el Valle

El clan Montecino comenzó a tener repercusión mediática cuando el hoy gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, intentó echarlos de Cipolletti, en 2010. Pero fue bastante tiempo después que el Juzgado Federal de Neuquén, asistido por la Policía Neuquina, irrumpió en el Barrio Don Bosco de la vecina ciudad y tras 12 allanamientos -y dinamitar un portón blindado- secuestró 172 kilos de marihuana, 21 de cocaína, casi un millón de pesos en dinero en efectivo y desbarató gran parte de la banda familiar liderada por Héctor y Ruth Montecino, quienes lograron darse a la fuga. En enero de 2012, la brigada de Toxicomanía de Neuquén capturó a Héctor en Catriel y casi un mes después lo hizo con Ruth que estaba en Bahía Blanca.

Pese a estar preso en la U5 de Roca, Héctor siguió manejando el negocio, pero ahora en sociedad con Sergio Dávila (también preso), con quien formó una alianza estratégica, porque ambos tenían sus bandas semidesarmadas.

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