Con el escrutinio parcial, ni Flavio Bolsonaro ni Lula superan el 50% necesario para ganar en primera vuelta.
Brasil tendrá segunda vuelta. Con el 92,48% de las mesas escrutadas este domingo 4 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro del Partido Liberal (PL) encabezaba los resultados con el 47,85% de los votos frente al 44,19% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos que establece la Constitución brasileña para ganar la presidencia en primera vuelta, por lo que el resultado final está confirmado: habra balotaje.
La segunda vuelta entre los dos candidatos más votados quedará fijada para el domingo 25 de octubre de 2026, tres semanas después de la primera vuelta. Así lo establece el calendario oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil. La misma regla aplica para las elecciones de gobernador y vicegobernador en los distritos donde ningún candidato haya superado la mayoría requerida.
El sistema electoral brasileño es preciso en este punto: para ganar la presidencia en primera vuelta, un candidato debe obtener más del 50% de los votos válidos, es decir, sin contar los votos en blanco ni los nulos. Si eso no ocurre —como sucedió este domingo— los dos postulantes más votados se enfrentan en una segunda vuelta donde sí basta con la mayoría simple para consagrarse presidente.
Qué se votó este domingo más allá de la presidencia
La jornada del 4 de octubre no solo definió a los dos finalistas para la carrera presidencial. En la misma elección se renovaron 513 bancas de la Cámara de Diputados y 54 de las 81 bancas del Senado Federal, equivalentes a dos tercios de la Cámara alta. Cada estado y el Distrito Federal eligieron dos senadores, con mandatos de ocho años. A nivel estadual también se votaron 1.035 bancas de diputados provinciales y 24 de diputados distritales.
Los resultados de estas elecciones legislativas tendrán impacto directo en la gobernabilidad del próximo presidente, ya que determinarán qué tan fuerte será su bloque en el Congreso para implementar su agenda económica y de reformas.
Flávio Bolsonaro, en caso de imponerse en el balotaje del 25 de octubre, necesitará apoyo parlamentario para avanzar con su propuesta de consolidación fiscal acelerada. Lula, del mismo modo, requerirá respaldo legislativo para sostener el gasto social y la inversión pública que forman el eje de su programa.
Si hay balotaje, como la proyección parece indicar, el resultado del 25 de octubre definirá también el tono de la relación bilateral con la Argentina: mayor afinidad política si gana Bolsonaro, que comparte el alineamiento ideológico de Javier Milei, o continuidad de una relación distante pero técnicamente activa si Lula logra revertir la diferencia de primera vuelta.
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