El final del acuerdo de cesión se produjo después de más de cinco décadas, en medio de tensiones diplomáticas entre ambos países. Locura en la despedida.
Japón se quedará sin osos panda gigantes por primera vez desde 1972 tras la salida de Xiao Xiao y Lei Lei, los dos últimos ejemplares que permanecían en el país. Los animales abandonarán este martes el archipiélago rumbo a China, luego de que expirara el acuerdo de cesión que permitía su estadía en territorio japonés.
El traslado se produce en un contexto diplomático sensible entre Tokio y Pekín, y sin previsiones oficiales para el envío de nuevos pandas en el corto plazo. De esta manera, se interrumpe una práctica que durante más de cinco décadas funcionó como uno de los símbolos más visibles del acercamiento entre ambos países.
Los gemelos, nacidos en 2021, residían en el zoológico de Ueno, uno de los espacios más emblemáticos de la capital japonesa. En las últimas horas, habían sido trasladados hasta el aeropuerto de Narita, desde donde partirían en un vuelo nocturno hacia la provincia china de Sichuan. Según informó la agencia japonesa de noticias Kyodo, en esa región se encuentran su madre y su hermana mayor.
Locura y emoción en la despedida de los osos panda
Durante el último fin de semana previo a su partida, el zoológico habilitó un sistema especial de acceso para el público que quería despedirse de los ejemplares y más de 108.000 personas se inscribieron en un sorteo para obtener uno de los 4.400 turnos disponibles.
Los visitantes seleccionados hicieron filas de hasta cuatro horas para observar a los pandas durante un lapso aproximado de 60 segundos a través de una ventana. Frente a las jaulas, los visitantes no podían contener la tristeza y algunos hasta lloraban desconsoladamente.
La "diplomacia del panda" y el tenso vínculo entre Japón y China
China mantiene la propiedad de todos los pandas gigantes cedidos a otros países, una estrategia conocida internacionalmente como “diplomacia del panda”. De acuerdo con ese esquema de tipo monopólico, los animales son prestados por períodos determinados, mientras Pekín conserva el control sobre su reproducción y destino final, con la única excepción de Xin Xin, el panda que vive en México.
En el caso japonés, esta política se consolidó en 1972, cuando los primeros pandas llegaron al zoológico de Ueno tras la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
Desde entonces, Japón recibió y crió a más de veinte ejemplares, lo que convirtió a los pandas en una presencia constante dentro del paisaje cultural y turístico del país.
El viceportavoz gubernamental japonés, Kei Sato, se refirió a este asunto en una conferencia de prensa. “Los intercambios a través de pandas han contribuido a mejorar la opinión pública tanto en Japón como en China, y esperamos que estos intercambios continúen”, afirmó.
El funcionario también expresó su deseo de que Xiao Xiao y Lei Lei “disfruten con salud del resto de su vida en China”.
Las posibilidades de que nuevos pandas lleguen a Japón quedaron en duda tras las recientes declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi sobre Taiwán, que generaron tensiones diplomáticas con el gobierno chino. Desde Pekín, en tanto, se alentó a los aficionados japoneses a viajar a China para ver a los animales en su hábitat actual.
Las pérdidas económicas de Japón con la partida de los pandas
La salida de los pandas también tiene consecuencias económicas para Japón. Solo en el zoológico de Ueno, se estimó que Xiao Xiao y Lei Lei generaron un impacto económico superior a los 30.000 millones de yenes, equivalentes a unos 166 millones de euros, durante su primer año de exhibición pública en 2021.
Según fuentes especializadas, la partida de los animales implica una pérdida anual estimada en US$ 128 millones para la industria turística vinculada directa e indirectamente a la presencia de pandas en Japón.
El cálculo incluye ingresos por visitas, productos asociados y actividades comerciales relacionadas con los ejemplares.
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