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La Mañana Cuenca XV

Cuenca XVI: con nuevas obras, el noroeste de Neuquén cambia de paisaje

Las intervenciones a las avenidas Necochea y Crouzeilles permitieron a ordenar un sector que creció en forma significativa. “Estamos armando una red para conectar a los barrios entre sí”, dijo Mariano Gaido.

Cuenca XVI se extiende sobre la meseta neuquina como un territorio construido en tiempos y de maneras distintas. Allí, en el corazón de barrio Esfuerzo, conviven sectores nacidos a partir de planes de viviendas del IPVU y otros que tuvieron su origen en asentamientos que, con los años, avanzaron en procesos de regularización.

Esa diversidad también explica parte de su identidad: manzanas consolidadas, viviendas que fueron creciendo junto con sus familias y calles que, durante mucho tiempo, se expandieron más rápido que la infraestructura. Allí, en ese noroeste donde Neuquén fue trepando sobre la meseta y empujando sus propios límites, el paisaje está cambiando otra vez. Pero esta vez no solamente porque aparecen nuevas viviendas. Hay avenidas, troncales, pluviales, servicios y conexiones que empiezan a coser un territorio que durante años se desarrolló de manera fragmentada.

En el último tiempo, la transformación de avenidas como Necochea y Crouzeilles comenzó a ordenar un sector que creció a una velocidad extraordinaria. Estas dos megaobras abrieron corredores, mejoraron la conectividad, resolvieron problemas pluviales y ambientales y prepararon el territorio para una nueva etapa que hoy empieza a tomar forma a través de un paquete de intervenciones distribuidas en todo el noroeste.

Nueva etapa

“Estamos entrando en una nueva etapa para todo este sector. Primero avanzamos sobre las grandes avenidas y las troncales que estructuran la movilidad; ahora esa infraestructura nos permite meternos hacia adentro, conectar los distintos sectores y completar los cuadrantes que durante años crecieron sin todos los servicios necesarios”, dijo el intendente Mariano Gaido.

Una de esas obras ya está en marcha. El municipio comenzó la pavimentación de Lago Múster, entre Néstor Barros y Crouzeilles, una nueva troncal de más de veinte cuadras que demandará una inversión superior a los 3.000 millones de pesos. Junto con Lago Viedma, ambas calles conformarán un par vial con sentidos de circulación complementarios, llamado a convertirse en una pieza fundamental de la nueva trama vial del oeste.

Pero Lago Múster es apenas una parte del mapa.

Más pavimento

El municipio tiene prevista además la consolidación y pavimentación de Osvaldo Soriano, Arturo Capdevila y Las Torcazas, corredores que permitirán vincular Cuenca XVI con Lago Múster y Lago Viedma. Al mismo tiempo, se encuentra en etapa de proyecto la pavimentación de 1° de Enero, desde Néstor Barros hasta Soriano, reforzando una red de troncales que empieza a atravesar sectores que durante años convivieron con infraestructura incompleta.

“No son obras aisladas. Crouzeilles, Genco, Lago Múster y todas las troncales que estamos proyectando forman parte de una misma planificación. Estamos armando una red que permite conectar los barrios entre sí, pero también vincularlos de manera mucho más directa con la Autovía Norte y con el resto de la ciudad”, señaló Gaido.

Y cuando las grandes troncales empiezan a ordenarse, la ciudad puede avanzar hacia adentro.

Por eso la siguiente etapa ya no pasa solamente por construir avenidas, sino por completar los cuadrantes que quedan entre ellas. En ese esquema es inminente el inicio de la pavimentación del barrio HIBEPA, con más de 25 nuevas cuadras, y del sector 370 Viviendas, donde se sumarán otras 40.

“Estamos con el objetivo de llegar al 100% de asfalto en la ciudad y que la infraestructura llegue cada vez a más vecinos. Las avenidas son fundamentales porque estructuran la ciudad, pero después hay que entrar en cada cuadrante, hacer pavimento, pluviales, servicios y terminar de integrar esos sectores a la trama urbana. Ahí es donde la transformación empieza a sentirse en la vida cotidiana”, agregó el secretario de la Municipalidad de Neuquén, Alejandro Nicola.

Es un cambio que se entiende mejor recorriendo el territorio que mirando un plano. Todavía conviven calles de tierra con sectores consolidados, viviendas levantadas en distintas etapas y urbanizaciones con historias muy diferentes. Pero entre ellas empiezan a aparecer cordones cuneta, máquinas, pavimento, pluviales y nuevas conexiones.

Durante muchos años, en buena parte de la meseta la ciudad llegó antes que la infraestructura. Ahora el desafío parece ser exactamente el inverso: hacer que la infraestructura alcance a una ciudad que no dejó de crecer.

En Cuenca XVI, ese proceso ya puede verse. No ocurre de una vez ni en una única obra. Sucede calle por calle, corredor por corredor, hasta que un territorio que durante años creció por partes empieza, finalmente, a conectarse como ciudad.

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