La Dra. Marisa Cogliati analizó el deterioro de la calidad del aire a fines de marzo y cómo influyen el clima, el humo y la actividad diaria.
Aunque a simple vista pueda parecer limpio, el aire en Neuquén no siempre es tan saludable como se percibe. Durante marzo, especialmente en sus últimos días, la ciudad atravesó episodios de contaminación que encendieron alertas y dejaron en evidencia cómo factores locales y externos pueden combinarse y afectar lo que se respira.
El análisis surge del informe elaborado por Clean Air Data, que monitorea en tiempo real la calidad del aire en la ciudad. En ese marco, la Dra. Marisa Cogliati, directora científica de la empresa, explicó en detalle qué ocurrió durante esos días y cómo funcionan los cambios en la atmósfera local.
Desde noviembre del año pasado, la firma cuenta con dos estaciones de medición activas: una ubicada en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue y otra en una zona residencial cercana al Ruca Che. Ambas transmiten datos de forma continua a través de internet, permitiendo observar en tiempo real el comportamiento del aire.
Las estaciones instaladas en Neuquén fueron desarrolladas por el propio equipo técnico de Clean Air Data, con sensores específicos para detectar distintos contaminantes. Su principal valor es que permiten registrar datos en tiempo real, algo clave para comprender fenómenos que cambian a lo largo del día.
“Son equipos que están funcionando de manera permanente y transmiten información todo el tiempo. Eso nos permite ver cómo evoluciona la calidad del aire según la hora, el clima o la actividad en la ciudad”, explicó Cogliati en diálogo con LM Neuquén.
Con el tiempo, incluso, la experiencia permite anticipar ciertos comportamientos. “Uno ya empieza a reconocer algunas situaciones. A veces mirás el ambiente y podés intuir si el aire va a dar bien o mal. Cuando se ve como una especie de bruma, por ejemplo, es un indicador de que hay más contaminación”, señaló.
Una ciudad que se limpia sola… pero no siempre
Uno de los aspectos más destacados del análisis es que Neuquén, en términos generales, tiene una buena calidad de aire. Esto se debe a su capacidad natural de dispersar contaminantes.
“La atmósfera no se puede limpiar por acción humana, se limpia sola. Y Neuquén tiene una buena capacidad de autolimpieza”, explicó la científica.
Sin embargo, esa capacidad no es constante. Hay momentos en los que el sistema pierde eficiencia y los contaminantes se acumulan.
“Cuando cambian las condiciones atmosféricas, esa capacidad baja mucho. Ahí es cuando el aire se empieza a ver más cargado, aparece esa bruma y los índices marcan que la calidad es mala”, detalló.
El informe confirma este comportamiento: durante gran parte de marzo, los niveles se mantuvieron dentro de parámetros aceptables, pero hacia el final del mes la situación cambió.
Horarios clave: cuándo el aire está más limpio y cuándo empeora
Uno de los puntos más interesantes del análisis es que la calidad del aire no es constante a lo largo del día, sino que sigue patrones bastante claros. Según Cogliati, los mejores momentos se dan durante la tarde, cuando la radiación solar es más intensa y favorece la circulación del aire.
“Cuando el sol está alto, el aire se mueve más y se limpia mejor. Ese suele ser el momento del día con mejor calidad”, explicó. En cambio, hacia la noche y la madrugada se da el fenómeno inverso. “Los peores horarios son a la tardecita y durante la madrugada. Ahí el aire queda más estancado, no circula y los contaminantes se acumulan”, indicó.
Este comportamiento se vincula con fenómenos como la inversión térmica nocturna, que actúa como una “tapa” e impide que el aire contaminado se disperse, favoreciendo su permanencia cerca del suelo.
El combo que agravó la situación en marzo
El informe de marzo no solo refleja cambios estacionales, sino una combinación de factores que generaron un escenario más complejo que el de meses anteriores. Por un lado, hubo un descenso de temperaturas durante buena parte del mes, lo que incrementó el uso de calefacción y, por lo tanto, las emisiones vinculadas a la combustión.
“En los días fríos aumenta la cantidad de gente que prende fuego para calefaccionarse. Eso se traduce en más humo y más contaminantes en el aire”, explicó Cogliati.
A esto se sumaron las emisiones habituales de la ciudad, como el tránsito vehicular, la actividad urbana y algunos procesos industriales. Pero el factor determinante fue externo: el ingreso de humo proveniente de incendios en Chile. “Nos vimos muy influenciados por ese humo que venía desde Chile. Ese aire llegó cargado de material particulado y se combinó con las condiciones locales”, indicó.
Según el informe, ese material particulado encontró en el Alto Valle un escenario propicio para permanecer, debido a la baja ventilación y la estabilidad atmosférica.
Los días más críticos: qué pasó entre el 28 y el 30
El punto más crítico se registró entre el 28 y el 30 de marzo, cuando los niveles de contaminación alcanzaron sus valores más altos. En ese período, se detectaron picos de material particulado (PM10) de hasta 250 µg/m³ y niveles elevados de partículas finas (PM2.5), además de aumentos en monóxido de carbono.
Estos valores superaron los límites recomendados para la protección de la salud, especialmente en lo que respecta al material particulado fino, considerado el más peligroso. “Ese aire se mantenía sobre todo a la tarde, entre las 19 y las 24. Después cambiaba el viento y empezaba a mejorar la situación”, explicó Cogliati.
El fenómeno tenía un comportamiento casi cíclico: empeoraba durante la noche y se aliviaba hacia la mañana siguiente. “No estaba completamente limpio, pero sí se notaba una mejora cuando cambiaban las condiciones”, agregó.
Una contaminación que no es igual en toda la ciudad
Otro aspecto clave es que la calidad del aire no se distribuye de manera uniforme en Neuquén. Las mediciones mostraron que algunos sectores registraron niveles más altos de contaminación, especialmente en zonas residenciales. “En las zonas residenciales hay más reparo, menos viento, y además más actividades como asados, quemas o movimientos de tierra. Todo eso influye”, explicó la científica.
En cambio, en zonas más altas o abiertas, donde hay mayor circulación de aire, los niveles tienden a ser mejores. También influyen eventos puntuales. “Por ejemplo, cuando hay recitales en el Ruca Che, esa noche suele haber peor calidad de aire por la cantidad de autos, gente y movimiento de polvo”, señaló.
Durante los días más críticos, el Índice de Calidad del Aire se mantuvo en niveles moderados, pero por encima de lo recomendado para la salud. Esto implica que, aunque no se trate de una emergencia extrema, sí existen riesgos, especialmente para ciertos grupos.
“El material particulado fino es el más preocupante, porque ingresa profundamente en el sistema respiratorio”, explicó Cogliati. Las personas más vulnerables son los niños, los adultos mayores y quienes tienen enfermedades respiratorias previas.
La importancia de medir y ampliar la red
Más allá de los episodios puntuales, el informe pone en valor la necesidad de contar con información local y en tiempo real. Medir lo que pasa en nuestra propia ciudad es fundamental. Neuquén tiene características particulares, como su geografía, su crecimiento urbano y su actividad energética, que influyen directamente en la calidad del aire.
En ese sentido, la especialista destacó que los equipos de medición pueden ser instalados por particulares, lo que permitiría ampliar la red de monitoreo. “Si hubiera más estaciones en distintos puntos, como chacras o barrios alejados, se podría tener una imagen mucho más completa de lo que está pasando”, indicó.
Estos dispositivos se conectan a internet y permiten a cualquier usuario acceder a los datos en tiempo real, lo que también puede servir para detectar cambios en el entorno inmediato.
Finalmente, Cogliati subrayó que la calidad del aire no es un tema aislado, sino parte de un concepto más amplio. “Hay una idea que se llama ‘una salud’, que tiene que ver con la relación entre el ambiente y las personas. La calidad del aire influye directamente en nuestra salud”, explicó.
El informe de marzo dejó en evidencia que, incluso en una ciudad con buena capacidad de dispersión como Neuquén, existen momentos en los que el aire puede volverse un problema. Y aunque muchas veces no se vea, los datos muestran que lo que se respira puede cambiar en cuestión de horas.
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