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La Mañana felino

El diminuto felino que se esconde en los bosques de Neuquén: es uno de los más pequeños del mundo

El gato huiña habita en los parques nacionales neuquinos. Es esquivo, trepa árboles y puede pasar horas oculto entre la vegetación.

Entre los bosques patagónicos de Neuquén existe un habitante que puede pasar completamente inadvertido. Se trata del gato huiña (Leopardus guigna), uno de los felinos más pequeños del mundo y el menor de los gatos manchados.

Su presencia en la provincia está restringida principalmente a los ambientes protegidos de los parques nacionales, donde encuentra las condiciones necesarias para refugiarse, alimentarse y reproducirse.

A primera vista puede confundirse con un pequeño gato montés, pero tiene características que permiten reconocerlo. Su cuerpo está cubierto por un pelaje denso, tupido y esponjoso, de color bayo leonado y con numerosas manchas redondeadas y oscuras.

Una particularidad llamativa es que esas manchas no cubren las manos ni los pies.

Una mirada que lo delata

El rostro también tiene rasgos muy particulares. Sus ojos son de color pardo oscuro y el rinario —la zona que rodea las fosas nasales— es negro.

Además, presenta una marcada línea facial negra a ambos lados de la nariz, una característica que ayuda a diferenciarlo de otras especies.

Su cola es otra de sus señas particulares: resulta gruesa, relativamente corta y tiene entre 10 y 12 anillos negros.

Incluso existen ejemplares con una apariencia todavía más llamativa. Se trata de individuos que presentan melanismo, una condición que provoca un exceso de pigmentación oscura en el pelaje. Estos animales son más frecuentes hacia el sur de su distribución.

Se parece al gato montés, pero hay diferencias

El huiña comparte algunas características con el gato montés, pero observarlos con atención permite encontrar varias diferencias.

El pequeño felino patagónico tiene un pelaje más denso y oscuro, manchas más redondeadas, ojos oscuros, rinario negro y una línea facial mucho más marcada. También posee una cola proporcionalmente más corta y gruesa.

Su distribución geográfica es reducida: habita sectores del centro y sur de Chile y del suroeste de Argentina. En Neuquén, su presencia está vinculada principalmente con los parques nacionales y los bosques cordilleranos.

Un experto en moverse entre los árboles

El gato huiña es un especialista de los bosques húmedos subandinos y puede encontrarse hasta unos 2.500 metros de altura.

En ese ambiente despliega una de sus principales habilidades: trepar árboles y desplazarse entre las ramas.

Pasa buena parte del tiempo refugiado y descansando entre la vegetación. Su comportamiento esquivo hace que encontrarlo en estado silvestre sea una tarea difícil, incluso para quienes conocen estos ambientes.

Por eso todavía existe poca información sobre la especie. Aunque tradicionalmente se lo considera de hábitos principalmente nocturnos, también se registraron ejemplares activos durante el día.

En general, se trata de un animal de hábitos solitarios, aunque algunos estudios mencionan cierto comportamiento social.

Un cazador diminuto

Su tamaño puede resultar engañoso. Detrás de su apariencia pequeña se esconde un eficiente cazador.

Su dieta está compuesta principalmente por aves y pequeños mamíferos, como ratones y comadrejitas. También puede capturar lagartijas y, ocasionalmente, atacar aves de corral.

Su capacidad para trepar le permite aprovechar distintos sectores del bosque y buscar presas tanto entre las ramas y la vegetación como sobre el suelo.

De una a cuatro crías

La reproducción del huiña también tiene particularidades. La gestación dura entre 72 y 78 días y las camadas pueden estar integradas por entre una y cuatro crías.

Para proteger a sus cachorros, las hembras pueden utilizar nidos ubicados sobre árboles o refugios entre matas de caña colihue, aprovechando la vegetación característica de los bosques donde viven.

En condiciones de cautiverio, algunos ejemplares llegaron a alcanzar los 11 años de edad.

Una especie que necesita protección

El reducido territorio que ocupa convierte al gato huiña en una especie especialmente vulnerable. En Argentina es considerado un animal muy raro, mientras que en Chile parece ser algo más abundante, especialmente hacia el sur.

Sin embargo, sus poblaciones también enfrentan amenazas, principalmente por la destrucción de su hábitat y la caza intensiva.

La especie está incluida en el Apéndice II de CITES y es considerada vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Tanto en Argentina como en Chile también está catalogada como vulnerable.

Por eso, conservar los bosques donde encuentra alimento, refugio y sitios para reproducirse resulta fundamental para sostener sus poblaciones.

El felino que puede estar cerca sin que nadie lo vea

Pequeño, de pelaje manchado y mirada oscura, el gato huiña puede recorrer los bosques neuquinos sin llamar la atención.

Mientras quienes visitan estos ambientes contemplan el paisaje, este diminuto felino puede permanecer oculto entre las ramas y desplazarse silenciosamente por un territorio que conoce a la perfección.

Su escasa presencia visible no significa que haya dejado de formar parte de estos bosques. Por el contrario, conocer al huiña permite dimensionar la riqueza de la fauna nativa de Neuquén y entender que proteger los ambientes naturales también significa preservar a especies que rara vez se dejan ver, pero que forman parte esencial de la biodiversidad patagónica.

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