Javier Milei, Neuquén y un baldazo de incertidumbre para 2024
El presidente tuvo un debut fulminante y deja aguas agitadas para el año que comienza. La Provincia mira las presiones, en fila, que están llegando.
Arriba del escenario del teatro Roxy de Mar del Plata, sin pudibundez, besando a su pareja con ardor adolescente luego de presenciar la caricaturesca imitación de la que fue objeto. Javier Milei tampoco se preocupó por cuidar las formas para dejar una de sus últimas imágenes públicas, cargadas más de sus temerarios simbolismos de arrastre que del atávico ceremonial de un cargo como el que representa.
Lejos está de criticarse el derecho de cualquier persona al esparcimiento, sino de observar lo que dejó el frenesí de sus primeros días de gobierno, Milei marca el final de un 2023 que pocos imaginaban con un verdadero mazazo a las instituciones, a la política, y la gente que todavía no parece terminar de digerir el impacto de las primeras medidas.
Deja el Presidente aguas no poco agitadas en la evanescente luna de miel que condicionará en gran medida sus planes en un verano caliente en el Congreso y seguramente en los humores de los argentinos.
Apenas alentado por golpes en la espalda de Mauricio Macri, de sus leales y algunos sectores del poder económico, no termina de decantarse la fortaleza real con la que el Milei sorteará las impugnaciones a su mega DNU 70 y al proyecto de ley ómnibus con los que pretende sentar las bases fundacionales de su revolución libertaria.
Aún descolocados por el lenguaje del nuevo huésped de la Casa Rosada, las autoridades de Neuquén empiezan a mirar los números del descalce del Presupuesto, más las presiones -en fila- de sindicatos, municipios, acreedores y de miles de comprovincianos más empobrecidos.
Te puede interesar...











