En torno a la historia del tango y sus orígenes se han tejido innumerables teorías que no hacen más que enriquecer el estudio de la música ciudadana, elevándola por sobre muchos otros géneros, gracias al encuentro de varias culturas y el despliegue de diversos de lenguajes en sus letras.
Sus inicios, indudablemente argentinos, lo emparentan con ciudades portuarias, que además de Buenos Aires y Rosario, en el caso de Montevideo en Uruguay, le disputa cronología, principios y emblemáticos blasones, tales como ser la cuna de Gardel, su máximo cantor y nada menos que haber inspirado “La Cumparsita” el tango de los tangos.
Según el periodista y escritor Blas Matamoro tres significativos hechos históricos acaecidos a finales del siglo XIX, explicarían el surgimiento popular del tango cómo género: la construcción del nuevo Puerto de Buenos Aires en 1870, el fin de la Guerra del Paraguay en 1871 y la federalización de Buenos Aires en 1880.
La modificación del emplazamiento del puerto divide a Buenos Aires en áreas céntricas y arrabales en cuyos contornos crece el tango con raíces africanas, el ritmo de las habaneras cubanas y la milonga que aporta a partir de la cifra su ritmo inconfundible. Los inmigrantes se suman al pobrerío desde los puertos y a estos los sobrevivientes de las guerras civiles y del Paraguay.
“Puede afirmarse que, hasta su difusión pública, por medio de partituras y su entronización en los cafés, el tango fue música folklórica”, afirmó Matamoros y agregó que tuvo dos rasgos característicos como fueron en sus principios el anonimato de sus autores y el hermetismo en el que se desarrolló por ser un ritmo prohibido.
“Me encantan las tapas de las partituras. Esas partituras fueron exclusivas de la editorial Julio Korn en su momento", contó el actor Omar Dante Lovisolo. "El empresario comenzó haciendo eso para formar lo que luego fue un emporio editorial dueños de las marcas Radiolandia, Antena y TV Guía. Un visionario que tenía su mansión estilo alemán de fin de semana en González Catán pueblo donde me crie y viví", añadió.
Julio Korn vivía en una casona, otrora una quinta muy importante en González Catán, donde se hacían las famosas fiestas de la farándula. "Llegan a mis recuerdos la fila de cholulos que se armaba para ver a los artistas preferidos desde el portón de entrada. Se me cae un lagrimón cuando veo como se loteó su parque de varias hectáreas. Por suerte la casa subsiste modificada y es sede de un centro cultural del partido de La Matanza”, dijo Lovisolo.
Korn fue un núbil editor nacional que a los 12 años fue elegido por sus compañeros como delegado gremial de la Federación Gráfica Bonaerense y dos años más tarde abre su propio negocio de revistas y piezas musicales en la calle Corrientes.
En 1920 inicia una publicación de divulgación de las obras musicales llamado La Canción Moderna cuyo suplemento se convertiría tiempo después en la célebre revista Radiolandia. Pero, su gran desarrollo fue la impresión de partituras, rubro en el que se convirtió en un líder indiscutido, empleando a consagrados dibujantes de la época de la talla de Lino Palacios y muchos otros.
Las partituras, si bien se imprimían como insumo para que los músicos pudieran estudiar, formarse y utilizarlas como apunte indispensable de su conciertos y presentaciones, fueron además por el contenido de sus portadas un reflejo de la sociedad de su tiempo. Por ellas desfilaban los trajes de moda, las costumbres, los chismes y críticas satíricas de la política y del mundo del espectáculo. La realidad social, las catástrofes y los conflictos bélicos como si se trataran en verdad de la portada de un diario.
Remitirnos a ellas es ahondar en una aproximación, si se quiere antropológica, al contexto socio-cultural en el que se gestaron cada uno de sus tangos, muchos de los cuales se hubieran perdido en el anonimato porque en la actualidad no existen referencias de los mismos, ni siquiera en las redes sociales.
“Las letras las más antiguas solo llegaron a nosotros como fragmentos y coplas del folklore de prostíbulos que recogían antiguas antologías", escribió Matamoros en su ensayo Historia del Tango de 1971 publicado por Centro Editor de América Latina.
"Estas letrillas eran cantadas por la concurrencia en la antesala de los burdeles, en tanto una orquestita de tangos acompañaban a un improvisado coro y a bailes practicado entre hombres porque las mujeres se hallaban “trabajando en sus cuartos”, contó.
Este sábado 17 de diciembre a partir de las 19 hs. podrán conocerse muchos más detalles de la historia del tango a través de sus partituras, en la charla que se dictará en el “Museo Paraje Confluencia”, de Independencia y Héroes de Malvinas en Neuquén Capital. La charla servirá de marco a una exposición personal de partituras y piezas de la Cultura del Tango, contando además con la interpretación de temas tangueros en la voz de Néstor Acosta “El Gorrión del Buque”.
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