Milei elogió al Papa León XIV en el templo evangélico de Neuquén y reabrió el debate sobre su vínculo con las dos iglesias
El presidente inauguró el auditorio de Jesús es Rey recibió la bendición del pastor Hugo Márquez y espera a León XIV "con los brazos abiertos".
En medio de un sermón sobre el Edén, la inflación y la emisión monetaria, Javier Milei hizo un alto que no pasó inadvertido. Desde el púlpito del templo bautista Jesús es Rey, en Neuquén, habló del papa León XIV. Cais como un gesto de equilibrio, por las críticas que recibe por recostarse sobre ese sector religioso, que en realidad pocos presidentes lo han hecho, sino ninguno.
"Es un momento muy especial para la fe en nuestro país, porque en los próximos días tendremos el honor de recibir al papa León XIV", dijo. Y agregó: "Lo esperamos con los brazos abiertos, dichosos de ser bendecidos con su presencia".
La frase, dicha ante una congregación evangélica, condensó el equilibrio que el Gobierno intenta sostener en estas semanas. El presidente se muestra cerca del mundo evangélico, que lo recibe con aplausos y bendiciones, sin tensar la relación con la Iglesia Católica en la antesala de una visita histórica. Que además, es la religión que adopta la Constitución Nacional Argentina.
El tono marca un contraste con el Milei de otros tiempos. Su relación con la Iglesia Católica registró episodios de mucho conflicto desde el inicio de su trayectoria, cuando calificó al papa Francisco como "el representante del Maligno en la Tierra".
Javier Milei: bajó un cambio con la Iglesia Católica
Ese Milei quedó, al menos por ahora, guardado. El presidente dejó de lado sus habituales cuestionamientos públicos a la Iglesia Católica y optó por mantener una relación institucional con sus autoridades, a la espera de la llegada del pontífice. Las críticas del clero al rumbo social del Gobierno no desaparecieron, pero el presidente eligió no responderlas.
En Neuquén fue más allá del silencio. Presentó la visita papal como el regreso de un Sumo Pontífice al país después de 39 años, un acontecimiento que, según dijo, será motivo de "inmensa alegría y enriquecimiento espiritual para los argentinos". León XIV estará en el país del 8 al 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El propio Gobierno, mediante el decreto 1103/2026, declaró de interés nacional la visita.
Una agenda con dos templos
El guiño al Papa llegó en un escenario que expone la otra cara de su agenda religiosa. La inauguración del auditorio coincidió con el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, que se celebra el 31 de octubre en base a una ley de 2024. Ese mismo fin de semana, mientras el presidente encabezaba actos evangélicos, la Plaza de Mayo se vestía con las banderas del Vaticano y personal de la Casa Rosada trabajaba con la Iglesia Católica para ordenar la recepción al Papa.
El vínculo con los evangélicos no es nuevo y tampoco estuvo exento de polémicas. A fines de 2025, la Conferencia Episcopal no obtuvo respuesta a su pedido de la tradicional audiencia navideña en la Casa Rosada, al tiempo que ACIERA realizó allí un evento con el propio Milei.
Y la visita a Chaco generó ruido dentro del propio mundo evangélico: el pastor Norberto Saracco calificó como "lamentable" aquella presencia y cuestionó que se le cediera el púlpito al presidente.
En Neuquén, en cambio, el púlpito fue suyo de principio a fin. El presidente lo usó para tender un puente. Dijo que la visita papal era una oportunidad para que judíos y cristianos defiendan los valores de las Sagradas Escrituras, que conforman "la matriz de Occidente" y "nos unen con mucha más fuerza que aquellos que quizás puedan separarnos".
La letra de la Constitución
Detrás del gesto hay una asimetría que pocas veces se dice en voz alta. El artículo 2 de la Constitución Nacional establece que el Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano. El Código Civil y Comercial, en su artículo 146, reconoce a la Iglesia Católica como persona jurídica pública, al mismo nivel que el Estado.
Las iglesias evangélicas, en cambio, deben inscribirse en el Registro Nacional de Cultos y funcionan como asociaciones de derecho privado. Por eso una ley de libertad religiosa que equipare a todos los credos es un reclamo histórico de las federaciones evangélicas.
Leída en ese marco, la noche de Jesús es Rey no muestra un privilegio evangélico frente al catolicismo. Muestra otra cosa: la primera vez que una congregación neuquina se pone en el centro de la escena política nacional, con el presidente y el gobernador en primera fila.
Es una visibilidad que durante décadas quedó reservada a las catedrales y los tedeums. El pastor Hugo Márquez lo resumió a su manera cuando celebró que "se empieza a revertir eso de que Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires".
Un equilibrio delicado
El desafío para Milei es sostener las dos lealtades al mismo tiempo. Los evangélicos le ofrecen una base social organizada, con presencia en los barrios y un lenguaje que se acomoda a su prédica sobre la familia, el esfuerzo y la crítica al Estado. La Iglesia Católica sigue siendo la institución religiosa con mayor peso histórico, social y constitucional del país, y el escenario de León XIV será el más visible del año.
En Neuquén, Milei eligió no elegir. Inauguró un templo evangélico, recibió la bendición de un pastor y, en el mismo discurso, le abrió los brazos al Papa. Qué tono predominará cuando León XIV pise suelo argentino es una pregunta que se responderá en pocos días.
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