Es la iniciativa de dos vecinas neuquinas muy solidarias. Las mochilas van a parar a los comedores y a todo aquel que las necesiten. Lo próximo serán frazadas para el invierno.
"Compañeras de ferias y locuras, más de locuras que de ferias. Tenemos el mal hábito de decir 'yo quiero' y la otra, 'yo te acompaño'. Primero fueron las frazadas y ahora las mochilas. Ya llevamos tres años". Ellas son Mónica Amuñando, vecina de la toma 7 de Mayo, y Bernarda Herrera, del barrio Islas Malvinas. Dos mujeres, amigas, emprendedoras y solidarias.
Humildes y sencillas, invitan a pasar a la vecinal del barrio Gran Neuquén Sur para contar a LMNeuquén qué es lo que hacen. A ellas también les ha costado mucho trabajo levantar su casa sobre la meseta más árida y sortear todo tipo de dificultades. Incluso Mónica, donde vive, todavía no tiene conexión regular de gas ni de energía eléctrica. Apenas un nicho pintado le dejó el Estado. Y Bernarda crio cinco hijos sola que ya son adultos.
Se podría pensar que ya tuvieron suficiente con su propia vida. Otros en su lugar con mucho más para dar y en condiciones más felices no dedican ni media hora de su tiempo. Y sin embargo Mónica y Bernarda buscan la manera de ser empáticas con los demás. Ahora están haciendo mochilas con los mejores retazos de jean que ya no usa la gente.
Fue una idea que surgió de Bernarda, cuando en una de sus primeras salidas post pandémicas al supermercado, vio con horror lo que salía una mochila de mala calidad, plástica, que no duraba nada. Entonces, dijo que rememoró lo que pasó como madre cuando sus hijos iban a la escuela. "La emoción era la mochila y los útiles escolares antes de empezar las clases", recordó.
Sus hijos ya son adultos que promedian los 30 años. Ya no compra más útiles. Pero puede ponerse en el lugar del otro. Entonces planteó la idea a la Fundación Otras Voces, a la que pertenece junto a su amiga Mónica. De a poquito se fueron dotando de máquinas mejores e industriales para perfeccionar la costura de mochilas y frazadas. "Hemos conseguido pequeñas cosas que ayudan", sostuvo Bernarda.
El año pasado lograron armar y entregar casi 100 mochilas a distintos comedores y personas que pidieron una. Este 2023 llevan 36 y tienen más de 40 cortadas para terminar porque la máquina está fuera de punto y les cobran cerca de 20 mil pesos el arreglo.
Se trata de mochilas que puede usar cualquiera. Llevan un parque que identifica a la Casita Emprendedora, donde realizan feria todas las semanas.
"Primero sacamos los moldes y pedimos jeans que no utilizaran más. Después, buscamos las partes más enteras y las unimos. La mayoría van para los comedores. Están super cocidas y reforzadas, con cinco costuras y cierres nuevos para que duren más", contó Mónica.
Afortunadamente, otras almas solidarias donaron material para que puedan confeccionarlas. "Esto lo hacemos sin ningún interés. Lo que queremos es poder seguir ayudando", expresaron.
La última tanda de mochilas tuvo como destino algunos comedores. Rolo, más conocido como Vikingo, hizo puente para que lleguen a manos de niños y niñas.
Las personas pueden acercar material a la vecinal de Gran Neuquén Sur, ubicada en calles Olivares y Colibrí, a la feria de la Casita Emprendedora, en calle Mitre 150 (Paseo de lo Héroes de Malvinas), o la Fundación Otras Voces de Nancy Cabero, en Las Palomas 165. Otra opción es ponerse de acuerdo con Rolo.
"El esfuerzo lo vale cuando ves la reacción de la otra persona. Eso es lo que nos llena. Un mensaje en Whatsapp, o subir al colectivo y encontrarnos de repente con un chico que lleva la mochila que hicimos cargadísima de cosas", cerraron.
Mónica y Bernarda son emprendedoras que trabajan en la feria de los sábados y domingos que está en el Paseo Héroes de Malvinas. Confeccionan distintos objetos, varios de ellos con materiales reciclados. "Sabemos que la industria textil es de las más contaminantes, así que ayudamos a las 3R (Reducir, Reciclar y Reutilizar), concluyeron.
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