Fue un largo debate que se extendió durante años, generando opiniones encontradas, algunos se expresaban a favor y otros en contra de que chicos de 12 y 13 años tuvieran la responsabilidad de sumar puntos en sus partidos de la Liga de Fútbol del Neuquén (Lifune) para que el club logre el ascenso o lo que era peor descendiera de categoría.
Desde el 2012 las ocho categorías (desde décima –integrada por chicos de 12 años- a primera) sumaban puntos en una tabla general para determinar los descensos y ascensos. Más allá que hubo adultos, es decir dirigentes de los clubes de la liga que aprobaron este sistema de competición, lo cierto es que los más chicos salían a la cancha con la presión de ganar y así sumar puntos en cambio de disfrutar del juego y correr detrás de una pelota más allá del resultado.
El tema provoca una grieta entre dos corrientes, la que agrupa a quienes defienden la formación en todas sus formas, y la que pone la competencia como eje central y exclusivo.
Este año la Nueva Liga Lifune resolvió modificar esta situación, por lo tanto primera, reserva, quinta y sexta división de los clubes sumarán los puntos en una tabla general para determinar los ascensos o descensos. En tanto, el bloque menor, compuesto por séptima, octava, novena y décima competirán pero no determinarán ascensos o descensos.
Uno puede observar que muchos chicos integran un equipo por el solo hecho de jugar, de compartir este hermoso deporte junto a otros compañeros, y no dimensionan lo que significa descender de categoría, que no debería ser un drama. Alguna vez un técnico de formativas me dijo que no puede tener la misma presión un chico de 11 años que un jugador formado y adulto.
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