Hay un 90% de probabilidades que haya un calentamiento del Pacífico que facilitan las lluvias en estos meses. Pero hay factores en contra. Qué dice un experto de la AIC.
No fue un buen año el 2025 en la cordillera, con escasas lluvias y la sequía que trajo consecuencias en los embalses y el sistema de riego. Incluso a muchos les llama la atención el bajo nivel del lago Mari Menuco y Barreales, que llegaron a niveles críticos con costas más amplias.
La gran incógnita en Neuquén y toda la región es si este año la cordillera volverá a recibir lluvias intensas y nieve en cantidad suficiente para recuperar los ríos. De lo contrario, el escenario podría ser "dramático".
En ese debate, y ante la circulación de versiones alarmistas sobre un supuesto fenómeno del “super Niño” en todo el país, desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) buscaron llevar algo de claridad a ese pronóstico, que podría dar vuelta los años de sequía. Hay señales positivas, pero no hay garantías.
El meteorólogo de la AIC, Fernando Frasetto, explicó que el sistema climático está mostrando un dato importante durante este 2026. “Hay probabilidades de que tengamos un calentamiento sobre las costas sudamericanas en los próximos meses, ya entrado el invierno. Eso tiene un 90% de probabilidad de ocurrir”, afirmó.
Súper Niño: lluvias intensas y la fórmula en el océano y la atmósfera
Ese calentamiento del océano Pacífico es, en términos climáticos, el primer paso hacia un posible para que se desarrolle el escenario de “El Niño”, fenómeno que está asociado a mayores precipitaciones en la cordillera. Sin embargo, Frasetto sostuvo que solo con ese dato no alcanza para que se produzcan las precipitaciones, que en definitiva en alta cordillera son las que garantizan el recupero de agua y caudal en los ríos y embalses.
“Los modelos climáticos son el resultado de un acoplamiento entre el océano y la atmósfera”, explicó el especialista . Eso significa que no alcanza con que el océano esté más cálido durante 2026, sino que el fenómeno también tiene que responder la circulación de los vientos.
“Hoy los vientos alisios (vientos constantes del sector este a oeste) están llevando la humedad hacia Australia y Nueva Zelanda. Por eso se ven inundaciones en esas zonas”, detalló Frasetto.
Para que la situación cambie en la Patagonia Norte y la región de Cuyo, esos vientos deben debilitarse. En paralelo, deben fortalecerse los vientos del oeste, que son los encargados de transportar la humedad desde el Pacífico hacia la cordillera.
“Si se fortalecen los vientos del oeste y coincide con un océano más cálido frente a Sudamérica, los sistemas frontales se intensifican y traen más humedad”, explicó.
Ese sería el escenario ideal porque generaría más ingreso de tormentas, mayor carga de agua en la atmósfera y mejores condiciones para lluvias y nevadas.
El rol del anticiclón del Pacífico ante el mar caliente
A ese fenómeno para que se produzcan las lluvias, hay que sumar otro actor que el "anticiclón del Pacífico".
Se trata de una zona de alta presión que actúa como una barrera natural, que bloquea el ingreso de sistemas húmedos desde el océano hacia el continente. Su influencia se extiende desde Perú hasta el norte de la Patagonia.
“Ese anticiclón puede debilitarse si el océano está más cálido. Y eso permitiría que las tormentas ingresen con mayor facilidad”, indicó Frasetto.
Es decir, el posible cambio climático no depende de un solo factor, sino de una combinación entre un océano más cálido, los vientos adecuados y debilitamiento de esa barrera atmosférica.
En cuanto a los tiempos, el pronóstico no trae alivio inmediato. “Abril está cerrando seco. En mayo hay dudas, sobre todo en la primera quincena. Junio todavía no muestra señales contundentes”, señaló el referente de la AIC.
El período donde aparecen mayores probabilidades de cambio es el invierno avanzado. “A partir de julio, agosto y septiembre parecería que hay más chances”, afirmó.
Esto implica que, incluso en el mejor escenario, la recuperación de las precipitaciones sería gradual y tardía.
Fenómenos de corto plazo: alivios puntuales
Más allá de la tendencia estacional, Frasetto explicó que existen fenómenos de corto plazo que pueden modificar temporalmente la situación para generar más agua.
Son eventos que se pueden anticipar con unos diez días de margen y que, aunque no cambian el patrón general, pueden aportar agua en momentos clave.
“El fin de semana entró un pulso muy frío y húmedo que impactó en la cuenca del río Colorado y generó las primeras nevadas”, ejemplificó.
También recordó que en marzo se registró un “río atmosférico” que mejoró las condiciones de manera puntual. Estos episodios pueden repetirse en los próximos meses y representar un alivio transitorio para los sistemas hídricos.
El análisis de la AIC plantea dos escenarios posibles.
El más favorable es la consolidación de un evento de El Niño, que permitiría recuperar parte del déficit hídrico acumulado en los últimos años. “Es mejor tener un horizonte de Niño que seguir como el año pasado en un escenario de Niña”, sostuvo Frasetto.
Frasetto dio que “con estos niveles de sequía, otra temporada seca sería dramática”.
Sin embargo, el especialista insistió en que ese escenario positivo depende de que se cumplan todas las condiciones. “Tiene que darse esa combinación entre océano y atmósfera para que se traduzca en lluvia y nieve”, remarcó.
Pronóstico Temporal: ¿Cuándo llegarán las precipitaciones?
A pesar del optimismo, los modelos indican que la transición no es inmediata:
- Abril y Mayo: Abril está cerrando con condiciones secas y mayo presenta incertidumbres, especialmente en su primera quincena.
- Junio: Los modelos aún no muestran una tendencia contundente para este mes.
- Julio, Agosto y Septiembre: Este trimestre es el que aparece con mayor peso y probabilidad para la llegada efectiva de los efectos de El Niño.
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