El obispo Fernando Croxatto recordó el gesto de don Jaime de Nevares, que ofreció refugio este 24 de marzo. Y convocó a los neuquinos a volver a abrir las puertas de su corazón.
A 50 años del golpe de Estado, el obispo de Neuquén, Fernando Croxatto, convocó al pueblo neuquino a imitar el ejemplo del monseñor Jaime de Nevares, que abrió las puertas de la catedral para ofrecer asilo. "Hoy, después de 50 años, volvemos a necesitar abrir no solamente las puertas del templo, sino también las puertas de nuestro corazón", afirmó.
En una carta dirigida a la comunidad neuquina, convocó al pueblo a seguir ejercitando la memoria y realzó la figura del padre obispo Jaime De Nevares, que abrió las puertas de los templos neuquinos como un refugio para todos aquellos que eran perseguidos durante la dictadura cívico-militar.
"Se cumple un nuevo aniversario de uno de los días más tristes, dolorosos y trágicos de la historia argentina. Han pasado 50 años en los que venimos intentando comprender, analizar y aprender del misterio del corazón del hombre, como lo dice el profeta Jeremías, "¿El corazón del hombre quién lo entenderá?" (Jeremías 17, 9)", escribió Croxatto en la misiva, que fue difundida por la Diócesis de Neuquén.
"En todos estos años hemos hecho un gran esfuerzo colectivo para ejercitar y fortalecer la memoria, y así, con una mirada más profunda, crecer como pueblo", agregó el líder religioso, en la previa de otro Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que este año tiene otro aliciente: se cumple medio siglo del día que inició uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina.
"En este caminar, reconozco y agradezco el testimonio valiente que la Diócesis de Neuquén ha ofrecido desde aquellos años de terror, de la mano del querido padre obispo Jaime De Nevares", dijo sobre la figura que, a contramano de la postura que tomó la mayoría de la iglesia argentina, "se animó a no callar".
Croxatto aseguró que la iglesia argentina "no estuvo a la altura de las circunstancias, y el miedo condicionó a muchos al silencio". Sin embargo, los religiosos de Neuquén, incluidos hombres y mujeres sacerdotes, religiosos y laicos liderados por el obispo, "supieron hacerse voz de los que no podían hablar".
A 50 años del golpe de Estado, el líder de la Iglesia Católica en Neuquén, destacó la figura de De Nevares. "Acompañó a familiares de detenidos-desaparecidos, documentó denuncias, abrió sus templos como refugio y exigió, una y otra vez, verdad y justicia", dijo y agregó: "Ese compromiso no fue un gesto aislado; fue parte de una opción evangélica por los más vulnerables, que sigue iluminando nuestro presente".
Los derechos humanos que deben defenderse hoy
Para el referente católico, el gesto de De Nevares debería repetirse hoy, en una lucha por los derechos ghumanos que va mucho más allá de la reconstrucción de la memoria por esos años oscuros de la historia.
"Nuestro tiempo es hoy. Aquí y ahora. Ya no hace 50 años. La memoria que celebramos debe estar acompañada siempre de actos heroicos que nos animen, nos reconfiguren y nos conviertan en la búsqueda del bien común", invocó.
"El 23 de marzo de 1976 la iglesia quedó abierta por decisión de Don Jaime, en el caso de que alguien tuviera que refugiarse ante la inminencia del golpe militar. Hoy, después de 50 años, volvemos a necesitar abrir no solamente las puertas del templo, sino también las puertas de nuestro corazón", aseguró.
En su carta, el obispo convocó al pueblo neuquino a ejercitar la memoria. "No dejan de golpear nuestro corazón, en este nuevo aniversario, los 30 mil desaparecidos, los niños y las niñas arrancados de sus familias, las Madres y Abuelas que convirtieron su dolor en lucha", escribió.
Y consideró que los derechos humanos deben defenderse también hoy, no como una reivindicación ante el horror del pasado sino en las situaciones actuales que vulneran a la humanidad. "Lo vemos todos los días en la invisibilización de los pobres, en la demanda de justicia social, en el reclamo del cuidado del agua y de nuestro medio ambiente, en la protección de los pueblos originarios, y en la construcción de una democracia que se sostenga en el diálogo y no sobre la violencia institucional", afirmó.
"La fidelidad a estos tiempos nos exige la valentía y la decisión de decir la verdad y trabajar sin cansarnos, renovando la esperanza, para alcanzar en todos los frentes una justicia humanamente tan anhelada", expresó el obispo.
"Siempre es tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las dificultades y las necesidades de nuestros hermanos. En las vísperas de un nuevo misterio pascual, recordando la muerte y resurrección de Cristo, quiero destacar que "la Cruz es como un toque de amor eterno para las luchas más dolorosas de la existencia terrenal del hombre." (DM,8)", agregó en su carta.
Para Croxatto, la posición de De Nevares frente a los acontecimientos de la dictadura es un motivo para recordarlo con orgullo, pero también para impregarse de responsabilidad "ante los desaparecidos de hoy".
El obispo concluyó con una cita de la Conferencia Episcopal Argentina: “Padre, tenemos el deber de acordarnos ante Tí de aquellos hechos dramáticos y crueles. Te pedimos perdón por los silencios responsables y por la participación de muchos de tus hijos en tanto desencuentro político, en el atropello de las libertades y la muerte absurda que ensangrentaron nuestro país. Padre bueno, y lleno de amor, perdónanos y concédenos la gracia y la misericordia para refundar los vínculos sociales y de sanar las heridas abiertas de nuestra comunidad".
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